Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia Profesor: Rafael Pola Baca Alumno: Carlos Monjaras Mirón Tarea: Resumen del libro la iglesia el cuerpo de Cristo hoy
CAPITULO 11 LA IGLESIA Y EL SUFRIMIENTO Es imposible que la iglesia eluda el sufrimiento y la tribulación. Jesús lo vaticinó, los apóstoles y los primeros cristianos lo experimentaron y la larga historia de la iglesia da un doloroso testimonio de esta realidad. La teología neotestamentario de la iglesia debe incluir la enseñanza acerca del sufrimiento. Los autores del Nuevo Testamento escribieron acerca de el para que los creyentes fieles estuvieran mejor preparados a enfrentar toda suerte de tribulaciones.
QUE ES EL CRISTIANO NORMATIVO El argumento del sufrimiento como normativo descansa en tres verdades bíblicas. Primero, toda la creación sufre mientras espera la consumación de la edad presente. En segundo lugar, el sufrimiento es normativo para los creyentes. . Por último, el sufrimiento es parte de la identificación del creyente con Cristo. Escribiendo desde el punto de vista de quien participó desde el primer acto en ese drama continuo. Pablo afirmó que el sufrimiento de la iglesia no carece de propósito.
EL SIGNIFICADO BIBLICO DEL SUFRIMIENTO La palabra pasión proviene del vocablo griego pascho, “sufrir” o “aguantar”. Para los griegos, La Biblia refuta ese pensamiento al enfatizar los propósitos de las tribulaciones. La cruz rebate el estoicismo griego y el fatalismo en todas sus formas. El siervo sufriente, el Mesías davídico, se ve como el que sufre el castigo por otros. Las aflicciones de Cristo por nosotros, tal y como se registran en los evangelios sinópticos, despertaron el celo de la iglesia. Las aflicciones de Cristo en relación son su obra salvadora constituyen la base para la comprensión de todo sufrimiento. La iglesia puede enfrentar su propio sufrimiento con actitud de confianza y triunfo porque cree la verdad fundamental que afirma que la tribulación tiene un propósito. El sufrimiento sirve para identificar a los verdaderos siervos de Cristo y su iglesia, por ellos afirmamos que en ese sentido toda aflicción tiene un carácter misionero. Los padecimientos de Cristo fueron físicos, emocionales y espirituales; se solidarizó con toda la humanidad, creyentes e incrédulos. Cristo sufrió hambre, cansancio, azotes y, finalmente, la crucifixión. Fue tentado en todo como humano, pero no pecó. Él dijo a sus seguidores que todos los que lo siguieran sufrirían y serían humillados lo suficiente como para ir por el camino de la cruz.
EL SENDERO DEL MARTIRIO En general, los evangélicos se resisten a la idea de llamar mártir a Jesús. Correctamente, prefieren ocupar la designación bíblica “Salvador del mundo”
El significado de la palabra mártir No nos sorprende que la palabra mártir derive de un vocablo que significa “testigo”. El sustantivo griego martyria viene del verbo martyreo, “dar testimonio o testificar”. Ese vocablo y sus variaciones aparecen con más frecuencia en Hechos y en los escritos de Juan. En Hechos 22:20, el término (martyria) se aplicó a Esteban. Se le identificó como testigo fiel y primer mártir de la iglesia cristiana. Entonces el testimonio cristiano tiene tres aspectos: El testimonio de Jesús acerca de sí mismo, el del creyente acerca del evangelio de la gracia de Dios y la proclamación de la verdad.
Distintas formas de persecución El Nuevo Testamento menciona varias formas de persecución y en algunos casos los métodos que se utilizaban para torturar a los cristianos. En la época neotestamentaria otra forma de persecución fue la lapidación. Bajo la ley judaica, esa manera de ejecutar la pena capital se reservaba para los blasfemos y los sorprendidos en adulterio. La crucifixión era una forma romana común para ejecutar a los criminales. Para los cristianos, la cruz, símbolo despreciado de tortura, se transformó en el punto focal de la redención en vez de representar la culpabilidad criminal.
Persecución y martirio en la historia eclesiástica Se estima que en la actualidad veintidós millones de cristianos viven bajo persecución. Los sistemas totalitarios, el intolerante fundamentalismo islámico, el tribalismo, nacionalismo y odio influyen en la persecución de la iglesia. La historia nunca se conocerá en su totalidad. Pero Dios, el juez justo, dará retribución en su tiempo.
RESULTADOS DE LA PERSECUCIÓN, DEL SUFRIMIENTO Y EL MARTIRIO La iglesia evangélica ocupa un lugar histórico más ventajoso que en el pasado. Hay varios resultados obvios del sufrimiento que pueden traer bendición a la iglesia. Primero, el sufrimiento puede ayudarnos a comprender mejor a los que sufren. Segundo el sufrimiento puede conducir a la purificación. Tercero, el sufrimiento puede dar como resultado un despliegue de poder y provisión divinas para vencer el mal. n de la iglesia. En cuarto lugar, el sufrimiento puede conducirnos a una apreciación nueva de las recompensas divinas.
“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9). La esperanza de la iglesia es el regreso de Cristo, no su ira.
MATERIA: Naturaleza y Misión de la Iglesia TAREA: Resumen del libro La iglesia el cuerpo de Cristo PROFESOR: Rafael Pola Baca ALUMNO: Eleazar González García
CAPITULO 11 LA IGLESIA Y EL SUFRMIENTO
Es imposible que la iglesia eluda el sufrimiento y la tribulación. Jesús lo vaticinó, los apóstoles y los primeros cristianos lo experimentaron y la larga historia de la iglesia da un doloroso testimonio de esta realidad. La iglesia primitiva tuvo en la pasión de Cristo el ejemplo por excelencia. La teología neotestamentaria de la iglesia debe incluir la enseñanza acerca del sufrimiento
¿QUE ES EL CRISTIANISMO NORMATIVO? Jesús no fue victima de una violencia fortuita, sino que padeció por una causa. De la misma manera, a los cristianos se nos ha llamado a sufrir por el nombre de Cristo. Cuando se sufre en el nombre de Cristo, la aflicción lleva la marca de la cruz. Tres verdades bíblicas. Primero, toda la creación sufre mientras espera la consumación de la edad presente. Pablo afirmó que las aflicciones presentes no pueden compararse “con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” segundo el sufrimiento es normativo para los creyentes. Por último, el sufrimiento es parte de la identificación del creyente con Cristo. ¿Existe alguna relación entre los sufrimientos de Cristo y los de la iglesia? Las Escrituras señalan que existe un vínculo que une a todos los que sufren por Cristo. Pablo afirmó que el sufrimiento de la iglesia no carece de propósito. ¿Significa eso que la tribulación apostólica fue de alguna manera redentora? ¿Faltaba algo en el valor expiatorio de los padecimientos de Cristo? ¿Es necesario que por medio de nuestros sufrimientos agreguemos algo a los méritos de nuestro Señor? ¡De ninguna manera! Más bien, mediante sus aflicciones Pablo se identificaba con Cristo. El sufrir no confiere mérito especial alguno, pero trae gran galardón.
EL SIGNIFICADO BÍBLICO DEL SUFRIMIENTO La palabra pasión proviene del vocablo griego pascho, “sufrir” o “aguantar”. Para los griegos, las aflicciones eran medio para lograr el conocimiento y, como se ve en las tragedias helénicas, debían aceptarse en un sentido fatalista. La Biblia refuta ese pensamiento al enfatizar los propósitos de las tribulaciones. Dios controla todas las cosas para bien. Eso se evidencia con claridad en la crucifixión de Cristo. La cruz rebate el estoicismo griego y el fatalismo en todas sus formas. La cruz no fue un accidente histórico ni un acto de violencia fortuita, sino un evento divinamente determinado. Cualquier cosa que se pierde en esta vida, hasta la misma vida, es insignificante al compararse con lo que se adquiere en Cristo. Por ello, los cristianos sufren pacientemente las penalidades. Las reacciones a las aflicciones deben ser templadas por la cruz. Es por eso que la mansedumbre y el amor se alaban como virtudes cuando se manifiestan en medio de las tribulaciones. Cuando nos maldicen, debemos bendecir y cuando nos vituperan, debemos ser amables. El sufrimiento sirve para identificar a los verdaderos siervos de Cristo y su iglesia. Cristo sufrió hambre, cansancio, azotes y, finalmente, la crucifixión. Fue tentado en todo, como todo humano, pero no pecó. Él dijo a sus seguidores que todos los que lo siguieran sufrirían y serían humillados lo suficiente como para ir por el camino de la cruz.
EL SENDERO DE LA CRUZ En general, los evangélicos se resisten a la idea de llamar mártir a Jesús. Correctamente, prefieren ocupar la designación bíblica “Salvador del mundo”. Juan Foxe, escritor inglés nacido en 1517 en Bostón, Lincolnshire, fue el primero que se refirió a Jesús como el primer mártir y popularizó el martirio publicando una larga historia de los mártires. “El primer mártir de nuestra santa religión es Jesucristo mismo”. Sin distraer la atención de su obra redentora. Según Tertuliano “la sangre de los cristianos es la semilla de la iglesia”.
El significado de la palabra mártir No nos sorprende que la palabra mártir derive de un vocablo que significa “testigo”. El sustantivo griego martyria viene del verbo martyreo, “dar testimonio o testificar”. En Hechos 22:20, el término (martyria) se aplicó a Esteban. Se le identificó como testigo fiel y primer mártir de la iglesia cristiana. El testimonio cristiano tiene tres aspectos: el testimonio de Jesús acerca de Dios y la proclamación de la verdad.
Distintas formas de persecución Primero existen referencias a la arena romana. Ser condenado a la arena era un castigo reservado para los peores ofensores de la ley. En la época neotestamentaria otra forma de persecución fue la lapidación. Bajo la ley judaica. La lapidación de Esteban son ejemplos de ese método que se usaba para intimidar a los cristianos o para impedir el inevitable avance de la iglesia. La crucifixión era una forma romana común para ejecutar a los criminales. Para los cristianos, la cruz, símbolo despreciado de tortura, se transformó en el punto focal de la redención en vez de representar la culpabilidad criminal. Otra técnica de tortura fue la hoguera. En las culturas griega y romana esa condena era legal. Esa forma de tortura también se practicaba en el Antiguo Testamento (Génesis 38:24; Levítico 20:14) Otra forma de castigo que se utilizaba para perseguir a los cristianos era el encarcelamiento. En la era cristiana, por lo común, la encarcelación se usaba para detener a los prisioneros hasta el día de su juicio. Posteriormente, algunos cristianos practicaron la flagelación del cuerpo para purificar el alma. El martirio por la fe aumentó hasta el tiempo de Constantino, cuando el cristianismo se instituyó como religión lícita en el imperio romano.
Persecución y martirio en la historia eclesiástica Se estima que en la actualidad veintidós millones de cristianos viven bajo persecución. La persecución surgió de la mala comprensión del aspecto secreto de la adoración y los rituales cristianos, especialmente la cena del Señor. La deificación de César, “Cesar es Dios”, ofendía a los creyentes que afirmaban el credo más antiguo, “Jesús es el Señor”. De forma equivocada, algunas personas consideran que los mártires son intercesores. Es cierto que el testimonio fiel de los mártires nos apoya en nuestra fe. No obstante ellos nunca han sido abogados o intercesores a favor nuestro. Ese papel es exclusivo del Espíritu Santo y de nuestro Señor Jesucristo. Excepto Juan, quien murió en la cárcel, casi todos los apóstoles sufrieron martirio. Esteban y Jacobo murieron martirizados. En las Escrituras no encontramos veneración a los santos, a los mártires ni a María. Muchos anabaptistas sufrieron severamente a manos de los líderes de las iglesias establecidas. Éstos querían terminar con lo que a su modo de ver era una secta problemática. Por ello los ahogaron, quemaron y decapitaron. Muchos sufrieron el exilio de su patria y la confiscación de sus propiedades. En la actualidad, hay evidencias de que las mismas actitudes persisten en las iglesias ucraniana y rumana, lo que constituye un problema para la unidad cristiana.
RESULTADOS DE LA PERSECUCIÓN, DEL SUFRIMIENTO Y EL MARTIRIO La iglesia evangélica ocupa ahora un lugar histórico más ventajoso que en el pasado. Sin embargo, en nuestra nación y el mundo el sufrimiento generalizado por la pobreza e injusticia no están lejos del conocimiento de los cristianos. Siempre están en su conciencia. Hay varios resultados del sufrimiento que pueden traer bendición a la iglesia. Primero, el sufrimiento puede ayudarnos a comprender mejor a los que sufren. Segundo el sufrimiento puede conducir a la purificación de la iglesia. La sinceridad de la entrega era lo suficientemente fuerte como para aguantar todo género de abuso. Fortaleció a la iglesia capacitándola para reconocer y refutar la herejía. Las pruebas forjaron una iglesia cuyos apologistas definieron la genuina fe cristiana frente al falso cristianismo. Tercero, el sufrimiento puede dar como resultado un despliegue de poder y provisión divinas para vencer el mal. La supervivencia de la iglesia en tiempos de persecución es una evidencia del poder de Dios. En cuarto lugar, el sufrimiento puede conducirnos a una apreciación nueva de las recompensas divinas. La iglesia opulenta que confía en su poder y materialismo para obtener mayor prosperidad está en peligro de desarrollar creencias malsanas acerca de la retribución divina. Para los que sufren el premio eterno es la perfección. El sendero que lleva a la perseverancia está lleno de dificultades, pero a su fin recibiremos recompensas. La constancia puede causar el encarcelamiento de creyentes, pero siempre triunfará “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9). La esperanza de la iglesia es el regreso de Cristo, no su ira.
Se pospone la entrega del reporte de lectura del libro Vida en Comunidad para el viernes 7 de marzo.
NOTA A LOS ALUMNOS
RECUERDEN QUE LAS TAREAS COMO REPORTES DE LECTURA SE COLOCAN EN EL ESPACIO DENOMINADO COMENTARIOS Y SOLO CUANDO EXPONEN, SU PARTICIPACIÓN SE SUBE EN NUEVA ENTRADA
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Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
Profesor: Rafael Pola Baca
Alumno: Carlos Monjaras Mirón
Tarea: Resumen del libro la iglesia el cuerpo de Cristo hoy
CAPITULO 11
LA IGLESIA Y EL SUFRIMIENTO
Es imposible que la iglesia eluda el sufrimiento y la tribulación. Jesús lo vaticinó, los apóstoles y los primeros cristianos lo experimentaron y la larga historia de la iglesia da un doloroso testimonio de esta realidad. La teología neotestamentario de la iglesia debe incluir la enseñanza acerca del sufrimiento. Los autores del Nuevo Testamento escribieron acerca de el para que los creyentes fieles estuvieran mejor preparados a enfrentar toda suerte de tribulaciones.
QUE ES EL CRISTIANO NORMATIVO
El argumento del sufrimiento como normativo descansa en tres verdades bíblicas.
Primero, toda la creación sufre mientras espera la consumación de la edad presente.
En segundo lugar, el sufrimiento es normativo para los creyentes. . Por último, el sufrimiento es parte de la identificación del creyente con Cristo.
Escribiendo desde el punto de vista de quien participó desde el primer acto en ese drama continuo. Pablo afirmó que el sufrimiento de la iglesia no carece de propósito.
EL SIGNIFICADO BIBLICO DEL SUFRIMIENTO
La palabra pasión proviene del vocablo griego pascho, “sufrir” o “aguantar”. Para los griegos, La Biblia refuta ese pensamiento al enfatizar los propósitos de las tribulaciones. La cruz rebate el estoicismo griego y el fatalismo en todas sus formas. El siervo sufriente, el Mesías davídico, se ve como el que sufre el castigo por otros. Las aflicciones de Cristo por nosotros, tal y como se registran en los evangelios sinópticos, despertaron el celo de la iglesia. Las aflicciones de Cristo en relación son su obra salvadora constituyen la base para la comprensión de todo sufrimiento.
La iglesia puede enfrentar su propio sufrimiento con actitud de confianza y triunfo porque cree la verdad fundamental que afirma que la tribulación tiene un propósito. El sufrimiento sirve para identificar a los verdaderos siervos de Cristo y su iglesia, por ellos afirmamos que en ese sentido toda aflicción tiene un carácter misionero.
Los padecimientos de Cristo fueron físicos, emocionales y espirituales; se solidarizó con toda la humanidad, creyentes e incrédulos. Cristo sufrió hambre, cansancio, azotes y, finalmente, la crucifixión. Fue tentado en todo como humano, pero no pecó. Él dijo a sus seguidores que todos los que lo siguieran sufrirían y serían humillados lo suficiente como para ir por el camino de la cruz.
EL SENDERO DEL MARTIRIO
En general, los evangélicos se resisten a la idea de llamar mártir a Jesús. Correctamente, prefieren ocupar la designación bíblica “Salvador del mundo”
El significado de la palabra mártir
No nos sorprende que la palabra mártir derive de un vocablo que significa “testigo”. El sustantivo griego martyria viene del verbo martyreo, “dar testimonio o testificar”. Ese vocablo y sus variaciones aparecen con más frecuencia en Hechos y en los escritos de Juan. En Hechos 22:20, el término (martyria) se aplicó a Esteban. Se le identificó como testigo fiel y primer mártir de la iglesia cristiana. Entonces el testimonio cristiano tiene tres aspectos: El testimonio de Jesús acerca de sí mismo, el del creyente acerca del evangelio de la gracia de Dios y la proclamación de la verdad.
Distintas formas de persecución
El Nuevo Testamento menciona varias formas de persecución y en algunos casos los métodos que se utilizaban para torturar a los cristianos. En la época neotestamentaria otra forma de persecución fue la lapidación. Bajo la ley judaica, esa manera de ejecutar la pena capital se reservaba para los blasfemos y los sorprendidos en adulterio. La crucifixión era una forma romana común para ejecutar a los criminales. Para los cristianos, la cruz, símbolo despreciado de tortura, se transformó en el punto focal de la redención en vez de representar la culpabilidad criminal.
Persecución y martirio en la historia eclesiástica
Se estima que en la actualidad veintidós millones de cristianos viven bajo persecución. Los sistemas totalitarios, el intolerante fundamentalismo islámico, el tribalismo, nacionalismo y odio influyen en la persecución de la iglesia. La historia nunca se conocerá en su totalidad. Pero Dios, el juez justo, dará retribución en su tiempo.
RESULTADOS DE LA PERSECUCIÓN,
DEL SUFRIMIENTO Y EL MARTIRIO
La iglesia evangélica ocupa un lugar histórico más ventajoso que en el pasado. Hay varios resultados obvios del sufrimiento que pueden traer bendición a la iglesia.
Primero, el sufrimiento puede ayudarnos a comprender mejor a los que sufren. Segundo el sufrimiento puede conducir a la purificación.
Tercero, el sufrimiento puede dar como resultado un despliegue de poder y provisión divinas para vencer el mal. n de la iglesia.
En cuarto lugar, el sufrimiento puede conducirnos a una apreciación nueva de las recompensas divinas.
“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9). La esperanza de la iglesia es el regreso de Cristo, no su ira.
MATERIA: Naturaleza y Misión de la Iglesia
TAREA: Resumen del libro La iglesia el cuerpo de Cristo
PROFESOR: Rafael Pola Baca
ALUMNO: Eleazar González García
CAPITULO 11 LA IGLESIA Y EL SUFRMIENTO
Es imposible que la iglesia eluda el sufrimiento y la tribulación. Jesús lo vaticinó, los apóstoles y los primeros cristianos lo experimentaron y la larga historia de la iglesia da un doloroso testimonio de esta realidad.
La iglesia primitiva tuvo en la pasión de Cristo el ejemplo por excelencia. La teología neotestamentaria de la iglesia debe incluir la enseñanza acerca del sufrimiento
¿QUE ES EL CRISTIANISMO NORMATIVO?
Jesús no fue victima de una violencia fortuita, sino que padeció por una causa. De la misma manera, a los cristianos se nos ha llamado a sufrir por el nombre de Cristo. Cuando se sufre en el nombre de Cristo, la aflicción lleva la marca de la cruz. Tres verdades bíblicas. Primero, toda la creación sufre mientras espera la consumación de la edad presente.
Pablo afirmó que las aflicciones presentes no pueden compararse “con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” segundo el sufrimiento es normativo para los creyentes. Por último, el sufrimiento es parte de la identificación del creyente con Cristo.
¿Existe alguna relación entre los sufrimientos de Cristo y los de la iglesia? Las Escrituras señalan que existe un vínculo que une a todos los que sufren por Cristo. Pablo afirmó que el sufrimiento de la iglesia no carece de propósito. ¿Significa eso que la tribulación apostólica fue de alguna manera redentora? ¿Faltaba algo en el valor expiatorio de los padecimientos de Cristo? ¿Es necesario que por medio de nuestros sufrimientos agreguemos algo a los méritos de nuestro Señor? ¡De ninguna manera! Más bien, mediante sus aflicciones Pablo se identificaba con Cristo. El sufrir no confiere mérito especial alguno, pero trae gran galardón.
EL SIGNIFICADO BÍBLICO DEL SUFRIMIENTO
La palabra pasión proviene del vocablo griego pascho, “sufrir” o “aguantar”. Para los griegos, las aflicciones eran medio para lograr el conocimiento y, como se ve en las tragedias helénicas, debían aceptarse en un sentido fatalista.
La Biblia refuta ese pensamiento al enfatizar los propósitos de las tribulaciones. Dios controla todas las cosas para bien. Eso se evidencia con claridad en la crucifixión de Cristo. La cruz rebate el estoicismo griego y el fatalismo en todas sus formas. La cruz no fue un accidente histórico ni un acto de violencia fortuita, sino un evento divinamente determinado.
Cualquier cosa que se pierde en esta vida, hasta la misma vida, es insignificante al compararse con lo que se adquiere en Cristo. Por ello, los cristianos sufren pacientemente las penalidades. Las reacciones a las aflicciones deben ser templadas por la cruz. Es por eso que la mansedumbre y el amor se alaban como virtudes cuando se manifiestan en medio de las tribulaciones. Cuando nos maldicen, debemos bendecir y cuando nos vituperan, debemos ser amables. El sufrimiento sirve para identificar a los verdaderos siervos de Cristo y su iglesia. Cristo sufrió hambre, cansancio, azotes y, finalmente, la crucifixión. Fue tentado en todo, como todo humano, pero no pecó. Él dijo a sus seguidores que todos los que lo siguieran sufrirían y serían humillados lo suficiente como para ir por el camino de la cruz.
EL SENDERO DE LA CRUZ
En general, los evangélicos se resisten a la idea de llamar mártir a Jesús. Correctamente, prefieren ocupar la designación bíblica “Salvador del mundo”. Juan Foxe, escritor inglés nacido en 1517 en Bostón, Lincolnshire, fue el primero que se refirió a Jesús como el primer mártir y popularizó el martirio publicando una larga historia de los mártires. “El primer mártir de nuestra santa religión es Jesucristo mismo”. Sin distraer la atención de su obra redentora. Según Tertuliano “la sangre de los cristianos es la semilla de la iglesia”.
El significado de la palabra mártir
No nos sorprende que la palabra mártir derive de un vocablo que significa “testigo”. El sustantivo griego martyria viene del verbo martyreo, “dar testimonio o testificar”. En Hechos 22:20, el término (martyria) se aplicó a Esteban. Se le identificó como testigo fiel y primer mártir de la iglesia cristiana. El testimonio cristiano tiene tres aspectos: el testimonio de Jesús acerca de Dios y la proclamación de la verdad.
Distintas formas de persecución
Primero existen referencias a la arena romana. Ser condenado a la arena era un castigo reservado para los peores ofensores de la ley. En la época neotestamentaria otra forma de persecución fue la lapidación. Bajo la ley judaica. La lapidación de Esteban son ejemplos de ese método que se usaba para intimidar a los cristianos o para impedir el inevitable avance de la iglesia. La crucifixión era una forma romana común para ejecutar a los criminales. Para los cristianos, la cruz, símbolo despreciado de tortura, se transformó en el punto focal de la redención en vez de representar la culpabilidad criminal. Otra técnica de tortura fue la hoguera. En las culturas griega y romana esa condena era legal. Esa forma de tortura también se practicaba en el Antiguo Testamento (Génesis 38:24; Levítico 20:14) Otra forma de castigo que se utilizaba para perseguir a los cristianos era el encarcelamiento. En la era cristiana, por lo común, la encarcelación se usaba para detener a los prisioneros hasta el día de su juicio. Posteriormente, algunos cristianos practicaron la flagelación del cuerpo para purificar el alma. El martirio por la fe aumentó hasta el tiempo de Constantino, cuando el cristianismo se instituyó como religión lícita en el imperio romano.
Persecución y martirio en la historia eclesiástica
Se estima que en la actualidad veintidós millones de cristianos viven bajo persecución. La persecución surgió de la mala comprensión del aspecto secreto de la adoración y los rituales cristianos, especialmente la cena del Señor. La deificación de César, “Cesar es Dios”, ofendía a los creyentes que afirmaban el credo más antiguo, “Jesús es el Señor”.
De forma equivocada, algunas personas consideran que los mártires son intercesores.
Es cierto que el testimonio fiel de los mártires nos apoya en nuestra fe. No obstante ellos nunca han sido abogados o intercesores a favor nuestro. Ese papel es exclusivo del Espíritu Santo y de nuestro Señor Jesucristo. Excepto Juan, quien murió en la cárcel, casi todos los apóstoles sufrieron martirio. Esteban y Jacobo murieron martirizados. En las Escrituras no encontramos veneración a los santos, a los mártires ni a María.
Muchos anabaptistas sufrieron severamente a manos de los líderes de las iglesias establecidas. Éstos querían terminar con lo que a su modo de ver era una secta problemática. Por ello los ahogaron, quemaron y decapitaron. Muchos sufrieron el exilio de su patria y la confiscación de sus propiedades. En la actualidad, hay evidencias de que las mismas actitudes persisten en las iglesias ucraniana y rumana, lo que constituye un problema para la unidad cristiana.
RESULTADOS DE LA PERSECUCIÓN,
DEL SUFRIMIENTO Y EL MARTIRIO
La iglesia evangélica ocupa ahora un lugar histórico más ventajoso que en el pasado. Sin embargo, en nuestra nación y el mundo el sufrimiento generalizado por la pobreza e injusticia no están lejos del conocimiento de los cristianos. Siempre están en su conciencia. Hay varios resultados del sufrimiento que pueden traer bendición a la iglesia. Primero, el sufrimiento puede ayudarnos a comprender mejor a los que sufren. Segundo el sufrimiento puede conducir a la purificación de la iglesia. La sinceridad de la entrega era lo suficientemente fuerte como para aguantar todo género de abuso. Fortaleció a la iglesia capacitándola para reconocer y refutar la herejía. Las pruebas forjaron una iglesia cuyos apologistas definieron la genuina fe cristiana frente al falso cristianismo. Tercero, el sufrimiento puede dar como resultado un despliegue de poder y provisión divinas para vencer el mal. La supervivencia de la iglesia en tiempos de persecución es una evidencia del poder de Dios. En cuarto lugar, el sufrimiento puede conducirnos a una apreciación nueva de las recompensas divinas. La iglesia opulenta que confía en su poder y materialismo para obtener mayor prosperidad está en peligro de desarrollar creencias malsanas acerca de la retribución divina. Para los que sufren el premio eterno es la perfección.
El sendero que lleva a la perseverancia está lleno de dificultades, pero a su fin recibiremos recompensas. La constancia puede causar el encarcelamiento de creyentes, pero siempre triunfará “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9). La esperanza de la iglesia es el regreso de Cristo, no su ira.
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