Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
Profesor: Rafael Pola Baca
Alumno: Carlos Monjaras Mirón
Tarea: Resumen del libro la iglesia el cuerpo de Cristo hoy
CAPITULO 13 LA IGLESIA Y LA RENOVACIÓN
En nuestros días la iglesia padece un cautiverio babilónico… No es que esté reprimida por un emperador pagano o alguna jerarquía religiosa corrupta, sino que está dominada por los valores de una cultura totalmente secularizada.
La iglesia siempre necesita renovación. Alentada por la esperanza, purificada por las pruebas y fortalecida por el amor. avanza hacia el día en que será presentada a Cristo sin “Mancha ni arruga” (Efesios 5:27)
Los cristianos somos peregrinos que vivimos con la expectativa de llegar a nuestro hogar celestial, pero aún no vivimos en ese lugar. Algún día se perfeccionará a la iglesia y será gloriosa y santa y sin mancha.
El dominio y reino de Cristo no son de este mundo; es decir, no han de conformarse a lo que el mundo llama éxito. Si buscamos la renovación siguiendo el modelo de la administración de empresas en vez de cimentarla en la verdad, entonces se glorifica el consumismo que corrompe a la comunidad de fe en su esencia.
El menoscabo de las Escrituras en una sociedad terapéutica
En la psique moderna, el ensimismamiento ocupa el lugar que antes tenía la confianza en la fe. Es probable que al entrar al s. XXI la vitalidad de los evangélicos dependa de la forma en que describen su misión e implementan su testimonio. Es obvio que ser evangélico es creer en el evangelio de Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios y el único Salvador del mundo.
Sin embargo, el término evangélico se ha vuelto bastante ambiguo. Se ocupa como término general para describir a la gente de diferentes líneas, tanto denominacionales como no denominacionales.
Al aceptar las normas de la clase media ¿han diluido el evangelio al grado que ya no tiene poder para convencer y compartir?
En el s. XX vimos un dramático aumento en la importancia de las ciencias sociales. Las así llamadas “ciencias suaves”, ayudan a explicar el comportamiento humano, las relaciones interpersonales, los grupos sociales, la economía, la cultura y la política. Pero en la actualidad, la que predomina es la sicología.
Gradualmente se ha ido desplazando la teología como base para establecer los valores humanos. El cientifismo –depender de la ciencia para dar sentido a las cosas- se ha convertido en el dios de nuestra época. La sicología, una de esas ciencias, es la que determina el comportamiento e importancia del ser humano.
La palabra de Dios edifica congregaciones saludables cuando es bien comprendida, enseñada y vivida. El evangelicalismo, que proclama ser el representante de la fe histórica que brota de la cruz y la tumba vacías, da testimonio del poder de la gracia de Dios y es una defensa contra los que se desvían del verdadero evangelio.
Pérdida de unidad
La iglesia debe considerarse la comunidad de los santos. Todo aquel que es miembro de la iglesia también lo es del cuerpo, y por ende, debe compartir con los que pertenecen al mismo cuerpo. Tristemente, hoy en día la unidad de la iglesia se ha roto y necesita renovarse. Nunca se ha cumplido cabalmente la oración del Señor: “Para que sean uno”Juan17:11.
La unidad cristiana no es un lujo ni un elemento electivo de la fe. Es una necesidad, la piedra angular de la verdad cristiana y señal de la iglesia verdadera. La tarea de los evangélicos es manifestar las creencias que tienen en común y no participar del espíritu divisivo.
Existen dos niveles de unidad, uno local y otro universal o global. Dentro de cada congregación deben fortalecerse los vínculos de la unidad. Más allá de la asamblea, la iglesia que representa a todos los creyentes y la que ha sido esparcida deben considerarse como una y la misma.
Las Escrituras no nos permiten tener una vida dividida, aparentando verdadera unidad cristiana en la comunión de los santos, pero viviendo en desunión al nivel de la iglesia local.
El mensaje y la apologética se han debilitado
La desconfianza en el pensamiento racional y la crisis tocante a la verdad han causado serios problemas sociales.
En nuestro compromiso con la fe bíblica tenemos que preocuparnos por cualquier dilución de las enseñanzas esenciales y por cualquier apariencia de falsa doctrina
Si se trata al evangelio como un producto más que hay que vender, entonces, invariablemente, se diluye la fe.
La iglesia renovada tendrá en alta estima la erudición vital y reflexiva de los defensores de la fe. También valorará la educación de los ministros del evangelio, con el fin de que puedan definir y defender la verdad, guardar la pureza de los elementos confesionales de la iglesia y practicar el discernimiento crítico dentro de la más amplia cultura de la sociedad. Involucrando a los creyentes en el servicio significativo para los demás. También para que apoyen a la propagación del evangelio confrontando el corazón y la mente de la cultura con el mensaje bíblico de la cruz.
Confianza en la capacidad más que en el carácter
Cuando los evangélicos prefieren la capacidad sobre el carácter el faro moral está en serio peligro de ser llevado mar adentro por la marea.
Pérdida de reverencia en la adoración
La búsqueda de significancia, placer personal y autorrealización ha conducido a numerosos excesos. Una de esas consecuencias es que ahora la gente espera que las iglesias las entretengan. Pero al abandonar el concepto del Dios excelso el alma queda vacía.
No llamamos a realizar una adoración irrelevante y aburrida, ni a elevar una liturgia rugida que ya no tenga significancia para la gente moderna. Antes, invitamos a regresar a lo básico: reverencia ante el Dios santo y una reacción y expresión humana que honre a Dios y su palabra.
La respuesta a Dios en adoración puede tomar varias formas y mientras sean exaltados Dios y su verdad, no hay límites a la manera de expresarnos.
Amenaza de la superficialidad
La renovación de la iglesia tiene que tomar en serio el hecho de que muchos se unen a la iglesia, pero pocos son los “escogidos”.
Recobrando la vida espiritual
La esencia de la vida espiritual es vivir en el Espíritu Santo. Es lógico pensar que si el nominalismo apaga al Espíritu y disminuye las diferencias entre fe y falta de fe, entonces sólo al recobrar por completo la vida espiritual se puede renovar a la iglesia.
Nuestro yugo nos une a Cristo, no al mundo ni a la religión institucionalizada.
DESARROLLANDO UNA COMUNIDAD QUE HACE DISCIPULOS
La iglesia es más que una concurrencia de creyentes. Puesto que es la comunidad de los santos, debe ser un cuerpo creciente, servidor y adorador. La invitación de Cristo a ser discípulo es un llamado a una vida de crecimiento y aprendizaje
UNA SUPLICA A FAVOR DEL EQUILIBRIO Y LA UNIDAD
Existe la posibilidad de que algunas iglesias se autodestruyan. Las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia, el cuerpo de Cristo, pero a nivel local habrá fracasos. Algunas dejarán de ministrar debido a la disminución de sus miembros y a la incapacidad para adaptarse a las condiciones cambiantes. Otras menguaran por la desilusión causada por los líderes o por división y conflictos internos. Aun otras seguirán siendo centros de irrelevancia en la marea de rápidos cambios. Sin embargo, el mayor peligro no se halla en el fracaso del liderazgo o en el desánimo, sino en la desviación de la verdad.
Si una iglesia renovada va a ser la plataforma de lanzamiento para el cambio significativo y el encuentro con el mundo, primero debe ser una iglesia informada. Después ha de ser una iglesia amorosa, que se dedica al cuidado y servicio. Pero todos los ojos han de estar puestos en la meta de conocer a Cristo y participar de sus padecimientos, llegando a ser como él en la muerte, mientras aguardamos la resurrección de entre los muertos (Filipenses 3:10-11)
miércoles, 7 de mayo de 2008
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CAPITULO 13
LA IGLESIA Y LA RENOVACION
La iglesia siempre necesita renovación. Alentada por la esperanza, purificada por las pruebas y fortalecida por el amor, avanza hacia el día en que será presentada a Cristo sin “mancha ni arruga” (Efesios 5:27). Algún día se perfeccionara a la iglesia y sera gloriosa, santa y sin mancha. “Cristo amó a la iglesia, y se entrego a si mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el levantamiento del agua por la palabra” (Efesios 5:25-26).
La cruz, con toda su crudeza y humillación, debe ser el símbolo de la iglesia viviente. Los creyentes han de conservar la visión de la iglesia fiel y perfecta a la luz de la venida de Cristo.
UNA CRÍTICA AL EVANGELICALISMO CONTEMPORANEO
No ayuda golpear a la iglesia con la bola demoledora ni alabarla sin fundamento.
El menoscabo de las Escrituras en una sociedad terapéutica
En la psique moderna el ensimismamiento ocupa el lugar que antes tenia confianza en la fe. Si los cristianos se dejan engañar por la psique actual que mira hacia adentro y rechaza cualquier autoridad que no se el “yo”, entonces se acerca el fin.
Es obvio que ser evangélicos es creer en el evangelio de Jesucristo, el unigénito hijo de Dios y el único Salvador del mundo. “para nosotros los evangélicos, someternos a las Escrituras representa nuestra sumisión a Cristo. La polaridad entre terapia y verdad es infortunada, pero sirve para acentuar el problema de la autoridad en la iglesia.
El problema es que en el centro del etos reinante hay mayor preocupación por ponerse en contacto consigno mismo que con Dios. Otra innovación significativa es la relacionada con la percepción del individualismo humano que provoca la necesidad de buscar la auto-realización en ves del socorro divino. “el ambiente contemporáneo es terapéutico, no religioso. Busca el sentimiento o ilusión momentánea de bienestar, salud y seguridad síquica personal”.
La renovación de la iglesia incluirá un largo debate acerca de la integración de las ciencias sociales y la fe revelada.
La palabra de Dios edifica congregaciones saludables cuando es bien comprendida, enseñada y vivida.
Ha llegado el tiempo en el que la gente no tolera la sana doctrina. La Biblia enseña que esa actitud irá en aumento en los últimos tiempos (2 Timoteo3:1-5). La teología esta muriendo en nuestra iglesia.
Confianza mal puesta en la organización y poder humanos
Muchos evangélicos están impulsados por el pragmatismo. El liderazgo se define mas con los términos administrativos de nuestra cultura que con los principios expuestos en las Escrituras. Es esencial una fe bien articulada en el poder y la presencia de Dios. Leonard Sweet declaro: No voy a hechar anclas en la cultura, sino en el Espíritu de Dios y su palabra. La gran comisión (Mateo 28:19-20) y el mandato cultural (Génesis 1:28). La historia confirma que la Biblia tiene poder para efectuar la renovación. (Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).
Perdida de unidad
La iglesia debe considerarse la comunidad de los santos. Todo aquel que es miembro de la iglesia también lo es del cuerpo, y por ende, debe compartir con los que pertenecen al mismo cuerpo.
Tristemente, hoy en día la unidad de la iglesia se ha roto y necesita renovarse. “solícitos en guarda la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz” (Efesios 4:3) “un cuerpo, y un Espíritu” (4:4). La división y los conflictos deshonran el precio pagado por Cristo en la cruz para redimidos. Al vivir en paz unos con otros, los cristianos preservamos la unidad que el Espíritu confiere a todos los bautizados en el cuerpo de Cristo. (12:13) “comunión mística y dulce”. Los creyentes haremos bien si enfatizamos la unidad mas que las diferencias. La teología divide, pero Cristo unifica, pero no en detrimento de la verdad.
El mensaje y la apologética se han debilitado
La sociedad entera está a merced de una nueva cultura que vive de la informática que a su vez esta moldeada por la música popular, los medios de comunicación masivos, las videocaseteras en el hogar, las películas de Hollywood y los periódicos sensacionalistas.
Los evangélicos han dado muy poca atención a la vida intelectual. Si se trata al evangelio como un producto mas que hay que vender, entonces, invariablemente, se diluye la fe. Para alcanzar a la gente con el evangelio, tenemos que ser totalmente bíblicos en nuestra adaptación cultural. La propagación del evangelio confrontado el corazón y la mente de la cultura con el mensaje bíblico de la cruz.
Desaparición del sentido de urgencia para cumplir la misión mundial.
La creencia de que a fin de cuentas todos serán salvos, destruye la motivación de las misiones. Es necesaria la fe personal en Jesucristo, el único Salvador del mundo. La iglesia ha de regocijarse y apoyar los ministerios que nacen en distintas culturas. La estrategia misionera creativa abarca una vasta gama de habilidades en las áreas de la lingüística, educación, medicina, literatura y apoyo. Una Iglesia informada, equipada y madura siempre ha de mantener las ventanas abiertas mirando hacia el mundo que tanto necesita del mensaje de la redención divina.
Confianza en la capacitación más que en el carácter
La tristeza por la perdida de algún talento de la iglesia supera el asunto del carácter. Cuando los evangélicos prefieren la capacidad sobre el carácter, el faro moral está en serio peligro de ser llevado mas adentro por la marea.
Perdida de reverencia en la adoración
La gente espera que las iglesias las entretengan, esta en peligro de abandonar la predicación de la verdad revelada de Dios, y de proclamar en su lugar una religión que depende de las experiencias personales. Los cimientos de la adoración cristiana se asentaron en el Nuevo Testamento. Regresar a lo básico: reverencia ante el Dios santo y una reacción y expresión humana que honre a Dios y su palabra. Lo mas importante en la renovación de la adoración es recuperar el enfoque, no simplemente adoptar nuevas formas. La adoración debe girar alrededor de Cristo y su palabra y tiene que tomar en cuenta la obediencia humana y la confesión del señorío de Cristo.
Amenaza de la superficialidad
Pocos son los “escogidos”.sin la obra del Espíritu Santo es muy difícil hacer que lo irreal se vuelva realidad. Es falso el crecimiento de la iglesia que se logra promoviendo el nominalismo.
Recobrando la vida espiritual
La esencia de la vida espiritual es vivir en el Espíritu Santo. Solo al recobrar por completo la vida Espiritual se puede renovar a la iglesia. “la verdadera espiritualidad es esa calidad de vida en el hijo de Dios que satisface y glorifica al padre”. El Espíritu Santo Glorifica a Cristo, el cristiano lo exalta a través de un andar espiritual en el. “Para que andéis como es digno del Señor, agrandándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Colosenses 1:10-12)
DESARROLLANDO UNA COMUNIDAD QUE HACE DISCIPULOS
La invitación de Cristo a ser discípulo es un llamado a una vida de crecimiento y aprendizaje. Esa vida desarrollada en la dignidad de la vocación (Efesios 4:1).
Esta se manifiesta en la fe y conocimiento del hijo de Dios que para el creyente llegue a ser un “varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. (4:13).
El dilema que enfrenta el evangelicalismo actual es que la educación cristiana se ha debilitado por las presiones sociales y el descuido ministerial. A menudo, las iglesias y organizaciones paraeclesiasticas comparten una preocupación común por el crecimiento cristiano.
El surgimiento de seminarios, grupos de auto-ayuda, reuniones cristianas tipo “evento” y el mercadeo de habilidades en convenciones. La congregación local no puede edificarse únicamente por iniciar grupos de consejeria de “doce pasos” o aprovechando la miriada de apoyos paraeclesiasticos. Tiene que desarrollarse algún mecanismo para lograr el ideal del discipulado de la iglesia saludable. Deberíamos enfocar la vida en le Espíritu antes que en las estructuras organizacionales. Si cualquier iglesia quiere crecer, tiene que incluir el método de grupos pequeños. En vez de la antigüedad o la posmodernidad, la revelación bíblica ha de guiar a la iglesia. Para asegurar iglesias saludables, solo se requiere un regreso deliberado al dogma responsable y un enfoque espiritual bien dirigido a edificar a los santos.
UNA SUPLICA A FAVOR DEL EQUILIBRIO Y LA UNIDAD
Nuestra principal fidelidad a ella es el mas preciado tesoro. Acompañada de amor y cuidado por la unidad. Primero debe ser una iglesia informada, después ha de ser una iglesia amorosa, que se dedica al cuidado y servicio. Todos los ojos han de estar puestos en la meta de conocer a Cristo y participar de sus padecimientos, llegando a ser como el en la muerte, mientras aguardamos la resurrección de entre los muertos. (Filipenses 3:10-11).
SEMINARIO TEOLOGICO BAUTISTA CAMPUS HOREB
MATERIA: Naturaleza y Misión de la Iglesia
TAREA: Resumen del libro LA IGLESIA EL CUERPO DE CRISTO HOY
PROFESOR: Rafael Pola Baca
ALUMNO: Eleazar González García
LECCION 13 LA IGLESIA Y LA RENOVACION
Algún día se perfeccionará a la iglesia y será gloriosa, santa y sin mancha, pero todavía no alcanza ese ideal.
La cruz, con toda la crudeza y humillación, debe ser el símbolo de la iglesia viviente.
No existen atajos para la renovación de la iglesia. Así como un arquitecto tiene en mente el edificio terminado, así los creyentes han de conservar la visión de la iglesia fiel y perfecta a la luz de la venida de Cristo.
UNA CRÍTICA AL EVANGELICALISMO CONTEMPORÁNEO.
Por siglos, los antagonistas de la iglesia la han atacado. Un extremo trata de demoler a la iglesia, mientras que el otro, de participar en una especie de triunfalismo. No ayuda golpear a la iglesia con la bola demoledora ni alabarla sin fundamento.
En la psique moderna, el ensimismamiento ocupa el lugar que antes tenía la confianza en la fe.
Si los cristianos se dejan engañar por la psique actual que mira hacia adentro y rechaza cualquier autoridad que no sea el “yo”, entonces se acerca el fin.
Es obvio que ser evangélico es creer en el evangelio de Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios y el único Salvador del mundo.
Algunos definen al evangelismo tanto con términos teológicos como con conceptos sociológicos.
Sin embargo, el término evangélico se ha vuelto bastante ambiguo. Se ocupa como término general para describir a la gente de diferentes líneas, tanto denominacionales como no denominacionales.
Gradualmente se ha ido desplazando la teología como base para establecer los valores humanos. El cientifismo, depender de la ciencia para dar sentido a las cosas, se ha convertido en el dios de nuestra época. La psicología, una de esas ciencias es la que determina el comportamiento e importancia del ser humano.
¿Qué rumbo tomará el evangelismo? ¿Llegarán las iglesias a ser defensoras arcaicas de una ortodoxia difícil de comprender o se convertirán en centros terapéuticos que ofrecen dudosas curas.
La palabra de Dios edifica congregaciones saludables cuando es bien comprendida, enseñada y vivida. El evangelicalismo, que proclama ser el representante de la fe histórica que brota de la cruz y la tumba vacías, da testimonio del poder de la gracia de Dios y es una defensa contra los que se desvían del verdadero evangelio.
Ha llegado el tiempo en que la gente no tolera la san adoctrina. La Biblia enseña que esta actitud irá en aumento en los últimos tiempos.
Confianza mal puesta en la organización y poder humanos.
El liderazgo se define más con los términos administrativos de nuestra cultura que con los principios expuestos en las Escrituras.
La iglesia necesita un liderazgo teológico preparado para entender los tiempos, no sólo entrenado para lograr eficiencia funcional.
La nueva ortodoxia sólo lo es por su estilo, moda y métodos. Predomina el síndrome del éxito.
Los cristianos tienden a confundirse por los diversos puntos de vista acerca de la comunidad cristiana que más bien dividen a las congregaciones
Una teología sana sirve como corrector tanto para el empirismo superficial como para el pragmatismo desenfrenado.
Pérdida de unidad
La iglesia debe considerarse la comunidad de los santos. Tristemente, hoy en día la unidad de la iglesia se ha roto y necesita renovarse. Nunca se ha cumplido cabalmente la oración del Señor “para que sean uno”.
La tarea de los evangélicos es manifestar las creencias que tienen en común y no participar del espíritu divisivo. La división y los conflictos deshonran el precio pagado por Cristo en la cruz para redimirnos.
Las Escrituras no nos permiten tener una vida dividida, aparentando verdadera unidad cristiana en la comunión de los santos, pero viviendo en desunión.
Al vivir en paz unos con otros, los cristianos preservamos la unidad que el Espíritu confiere a todos los bautizados en el cuerpo de Cristo.
La práctica presente de quitar las etiquetas de denominación a las iglesias no está cumpliendo con la enseñanza bíblica de la unidad cristiana.
Un pensamiento común es que la teología divide, pero Cristo unifica. Es cierto que Cristo unifica, pero no en detrimento de la verdad.
El mensaje y la apologética se han debilitado.
En nuestro compromiso con la fe bíblica tenemos que preocuparnos por cualquier dilución de las enseñanzas esenciales y por cualquier apariencia de falsa doctrina.
Si se trata al evangelio como un producto más que hay que vender, entonces, invariablemente, se diluye la fe.
Para alcanzar a la gente con el evangelio, tenemos que ser totalmente bíblicos en nuestra adaptación cultural.
El mundo postmoderno abandona la realidad de la verdad. Siempre existe la tentación de suavizar una verdad absoluta para hacerla atractiva a la mente moderna.
Desaparición del sentido de urgencia para cumplir la misión mundial
Una de las repercusiones de la degradación de la predicación bíblica y teológica es el creciente desinterés en la evangelización mundial. El universalismo teológico, la creencia de que a fin de cuentas todos serán salvos, destruye la motivación de las misiones. Este es el resultado obvio de una creencia equivocada.
La obra misionera intenta esparcir el mensaje del evangelio por todo el mundo. Actualmente, la distribución de obreros está muy desequilibrada.
Según las encuestas, la cristiandad norteamericana goza de un apoyo generalizado, pero no lo aprovecha.
Algunos evangélicos han expresado su oposición a los activistas sociales que afirman que los actos de justicia social son una forma de cumplir la misión. Esa actitud divisiva causa que las iglesias se preparen inadecuadamente para desarrollar una síntesis bíblica que incluya proclamación y demostración de los cambios sociales.
La iglesia norteamericana tiene que enfrentar por lo menos dos realidades a los esfuerzos misioneros y el crecimiento de la iglesia ocurre principalmente en países en vías de desarrollo.
La iglesia debe aumentar los esfuerzos para alcanzar a los que, según la Biblia, se “pierden”.
Confianza en la capacidad más que en el carácter.
En nuestra actual cultura necesitamos faros morales. Las iglesias evangélicas deben proporcionarlos, pero a menudo no lo hacen debido al fracaso moral de sus líderes.
En la iglesia, mucha de la preocupación acerca del carácter se enfoca en los que dan su tiempo completo al ministerio. No obstante, el fracaso moral del líder provoca una variedad de reacciones. Es raro que el repudio moral no encabece la lista, en la mayoría de los casos.
En todas sus relaciones, la iglesia ha de manifestar integridad, veracidad, coraje moral y lealtad absoluta.
La crisis de carácter en nuestras iglesias y cultura es tan antigua como Adán y tan novedosa como el escándalo más reciente. Poco importa que los evangélicos logren gran crecimiento numérico y elaboren programas exitosos, si su vida ética deja mucho que desear.
Cuando los evangélicos prefieren la capacidad sobre el carácter, el faro moral está en serio peligro de ser llevado mar adentro por la marea.
Pérdida de reverencia en la adoración.
La búsqueda de significancia, placer personal y autorrealización ha conducido a numerosos excesos. Una de esas consecuencias es que ahora la gente espera que las iglesias las entretengan. Pero al abandonar el concepto del Dios excelso el alma queda vacía.
La adoración que tributa dignidad a cualquier cosa que no sea al excelso Dios, alto y sublime.
La respuesta a Dios en adoración puede tomar varias formas y, mientras sean exaltados Dios y su verdad, no hay límites a manera de expresarnos. La gran diversidad manifestada en la iglesia cristiana, que abarca a todas las naciones, nos impulsa a emplear una rica mezcla de música, palabra y acción.
Sea cual fuere la forma adoptada, la renovación en la adoración debe girar alrededor de Cristo y su palabra.
DESARROLLANDO UNA COMUNIDAD QUE HACE DISCÍPULOS.
La iglesia es más que una concurrencia de creyentes. Puesto que es la comunidad de los santos, debe ser un cuerpo creciente. La invitación de Cristo a ser discípulo es un llamada a una vida de crecimiento y aprendizaje.
Juan Calvino visualizaba a la iglesia como la escuela de Cristo.
Nuestra sociedad, que se caracteriza por ofrecer múltiples opciones, ha causado todo tipo de estrés sobre la ya fragmentada familia cristiana.
A menudo, las iglesias y organizaciones paraeclesiásticas comparten una preocupación común por el crecimiento cristiano. Las iglesias locales han hecho las paces con una variedad de entidades paraeclesiásticas con el fin de alcanzar y enseñar a jóvenes y adultos.
Si la historia nos enseña algo, es que la supervivencia de esos grupos independientes no es segura.
Otro fenómeno de nuestros tiempos es el surgimiento de seminarios, grupos de autoayuda, reuniones cristianas tipo evento y el mercadeo de habilidades en convenciones.
Pero, ¿qué hay de la necesidad permanente de crecimiento y aprendizaje dentro del seno de la iglesia?. Los grupos pequeños siempre han sido parte de la vida eclesiástica. Las primeras iglesias se reunían en casas y estaban limitadas por el tamaño y número de sus habitaciones. Sólo establecían nuevas congregaciones cuando enfrentaban una necesidad apremiante.
El creciente fenómeno de iglesias grandes con varios pastores sea un lujo creado por nuestra riqueza occidental en vez de ser una norma a seguir.
Al principio, el modelo del Club santo consistía en un grupo pequeño de creyentes que se reunían para animarse mutuamente, confesar sus pecados y estudiar. Después otros esfuerzos para la renovación tomaron prestados esos ideales y mejoró la eficacia de los grupos pequeños.
En nuestros días podemos afirmar con bastante confianza que si cualquier iglesia quiere crecer, tiene que incluir el método de grupos pequeños.
UNA SÚPLICA A FAVOR DEL EQUILIBRIO Y LA UNIDAD.
Existe la posibilidad de que algunas iglesias se autodestruyeran. Las puerta del Hades no prevalecerán contra la iglesia, el cuerpo de Cristo, pero a nivel local habrá fracasos.
Sin embargo, el mayor peligro no se halla en el fracaso del liderazgo o en el desánimo, sino en la desviación de la verdad.
Nuestra principal preocupación debe ser preservar la verdad. La fidelidad a ella es el más preciado tesoro. Sin embargo, esa fidelidad debe ir acompañada de amor y cuidado por la unidad. Aferrarnos a la verdad mientras sacrificamos el amor y la unidad produce iglesias egoístas y a veces arrogantes.
El mundo tiene derecho a observarnos mientras, como verdaderos cristianos, enfrentamos diferencias en la práctica, y debe constatar que en verdad nos amamos unos a otros.
Si una iglesia renovada va a ser la plataforma de de lanzamiento para el cambio significativo y el encuentro con el mundo, primero debe ser una iglesia informada. Después ha de ser una iglesia amorosa, que se dedica al cuidado y servicio, resistiendo al diablo, siendo sensible a los caídos, restaurando al descarriado. Llegando a ser como Él en la muerte, mientras aguardamos la resurrección de entre los muertos, Filipenses 3:10-11.
LA IGLESIA Y LA RENOVACION
La iglesia siempre necesita renovación.
Los creyentes han de conservar la visión dela Iglesia listos a la venida de Cristo
UNA CRÍTICA AL EVANGELICALISMO CONTEMPORANEO
La Iglesia atreves del tiempo ha sufrido criticas extremas pero como quien dice los toros se ven mejor desde la barrera no hay que ser espectador hay que ser protagonista.
El menoscabo de las Escrituras en una sociedad terapéutica
En la psique moderna el ensimismamiento ocupa el lugar que antes tenia confianza en la fe. Si los cristianos se dejan engañar por la psique actual que mira hacia adentro y rechaza cualquier autoridad que no sea el “yo”, entonces se acerca el fin.
Es obvio que ser evangélicos es creer en el evangelio de Jesucristo, para nosotros los evangélicos, someternos a las Escrituras representa nuestra sumisión a Cristo. La polaridad entre terapia (cual terapia este cuate no ha entendido el evangelio) y verdad es infortunada, pero sirve para acentuar el problema de la autoridad en la iglesia.
En los tiempos que se escribió el libro definitivamente se ve una crisis terrible en la Iglesia.
El problema es que en el centro del etos reinante hay mayor preocupación por ponerse en contacto consigno mismo que con Dios. Otra innovación significativa es la relacionada con la percepción del individualismo humano que provoca la necesidad de buscar la auto-realización en ves del socorro divino. el ambiente contemporáneo es terapéutico, no religioso. Busca la autosatisfacción.
La renovación de la iglesia incluirá un largo debate acerca de la integración de las ciencias sociales y la fe revelada.
La palabra de Dios edifica congregaciones saludables cuando es bien comprendida, enseñada y vivida.
La Teología esta muriendo en nuestra iglesia.
Confianza mal puesta en la organización y poder humanos
Muchos evangélicos están impulsados por el pragmatismo. El liderazgo se define mas con los términos administrativos de nuestra cultura que con los principios expuestos en las Escrituras. Es esencial una fe bien articulada en el poder y la presencia de Dios.
Perdida de unidad
La iglesia debe considerarse la comunidad de los santos. Todo aquel que es miembro de la iglesia también lo es del cuerpo, y por ende, debe compartir con los que pertenecen al mismo cuerpo.
Tristemente, hoy en día la unidad de la iglesia se ha roto y necesita renovarse.
El mensaje y la apologética se han debilitado
La sociedad entera está a merced de una nueva cultura que vive de la informática que a su vez esta moldeada por la música popular, los medios de comunicación masivos, Los DVD en el hogar, las películas de Hollywood y los periódicos sensacionalistas.
Confianza en la capacitación más que en el carácter
La tristeza por la perdida de algún talento de la iglesia supera el asunto del carácter. Cuando los evangélicos prefieren la capacidad sobre el carácter, el faro moral está en serio peligro de ser llevado mas adentro por la marea.
Perdida de reverencia en la adoración
La gente espera que las iglesias las entretengan, esta en peligro de abandonar la predicación de la verdad revelada de Dios, La adoración debe girar alrededor de Cristo y su palabra y tiene que tomar en cuenta la obediencia humana y la confesión del señorío de Cristo.
Amenaza de la superficialidad
Pocos son los “escogidos”. Sin la obra del Espíritu Santo es muy difícil hacer que lo irreal se vuelva realidad. Es falso el crecimiento de la iglesia que se logra promoviendo el nominalismo.
Recobrando la vida espiritual
La esencia de la vida espiritual es vivir en el Espíritu. Solo al recobrar por completo la vida Espiritual se puede renovar a la iglesia. “la verdadera espiritualidad es esa calidad de vida en el hijo de Dios que satisface y glorifica al padre”.
DESARROLLANDO UNA COMUNIDAD QUE HACE DISCIPULOS
La invitación de Cristo a ser discípulo es un llamado a una vida de crecimiento y aprendizaje. Todos somos llamados a ser discípulos.
Nuestro papel en la Iglesia es el de mover a la congregación a la agenda de Dios solo con la ayuda del Espíritu Santo se puede conseguir a este respecto insisto en que el autor del libro esta muy desanimado por falta de conocimientos.
Solo subiéndonos en las olas de Dios entendemos lo que el señor quiere de nosotros.
UNA SUPLICA A FAVOR DEL EQUILIBRIO Y LA UNIDAD
Nuestra principal fidelidad a ella es el mas preciado tesoro. Acompañada de amor y cuidado por la unidad. Primero debe ser una iglesia informada, después ha de ser una iglesia amorosa, que se dedica al cuidado y servicio.
LA IGLESIA Y LA RENOVACIÓN
La iglesia siempre necesita renovación (Efesios 5: 25, 26). Limpieza y renovación se realiza cuando los creyentes obedecen la palabra de Dios.
UNA CRITA AL EVANGELICALISMO CONTEMPORANEO.
El menos cabo de las Escrituras en una sociedad terapéutica. En la psique moderna, el ensimismamiento ocupa el lugar que antes tenía la confianza en la fe. Si los cristianos se dejan engañar por la psique actual que mira hacia dentro y rechaza cualquier autoridad que no sea el “yo”, entonces se acerca el fin. Gradualmente se ha ido desplazando la teología como base para establecer los valores humanos.
Confianza mal puesta en la organización y poder humanos. Muchos evangélicos están impulsados por el pragmatismo. El liderazgo se define más con los términos administrativos de nuestra cultura que con los principios expuestos en las Escrituras. Los cristianos tienden a confundirse por los diversos puntos de vista acerca de la comunidad cristiana que más bien dividen a las congregaciones y causan desencanto.
Pérdida de unidad. La iglesia debe considerarse la comunidad de los santos. La unidad cristiana es una necesidad, la piedra angular de la verdad cristiana y señal de la iglesia verdadera. Existen dos niveles de unidad, uno local y otro universal o global. Dentro de cada congregación deben fortalecerse los vínculos de la unidad.
El mensaje y la apologética se han debilitado. Si se trata al evangelio como un producto más que hay que vender, entonces, invariablemente, se diluye la fe. Para alcanzar a la gente con el evangelio, tenemos que ser totalmente bíblicos en nuestra adaptación cultural. La iglesia renovada tendrá en alta estima la erudición vital y reflexiva de los defensores de la fe.
Desaparición del sentido de urgencia para cumplir la misión mundial. El universalismo teológico, la creencia de que a fin de cuentas todos serán salvos, destruye la motivación de las misiones. La obra misionera intenta esparcir el mensaje del evangelio por todo el mundo.
Confianza en la capacidad más que el carácter. Las iglesias evangélicas deben de proporcionarlos los faros formales, pero a menudo no lo hacen debido al fracaso moral de sus líderes. En todas sus relaciones, la iglesia ha de manifestar integridad, veracidad, coraje moral y lealtad absoluta.
Pérdida de reverencia en la adoración. No llamamos a realizar una adoración irrelevante y aburrida, ni a elevar una liturgia rígida que ya no tenga significancia para la gente moderna. Regresemos a lo básico: reverencia ante el Dios santo y una reacción y expresión humana que honre a Dios y su palabra. Sea cual fuere la forma adoptada, la renovación en la adoración debe girar alrededor de Cristo y su palabra y tiene que tomar en cuenta la obediencia humana y la confesión del señorío de Cristo.
Amenaza de la superficialidad. El cristianismo está plagado de nominalismo. Mochos cristianos lo son sólo de nombre, no de corazón. Dentro de la comunidad, ese nominalismo crea un ambiente que reduce el significado de la misma. Algunas personas se unen a una iglesia por razones que no son la obediencia a Cristo y su palabra.
Recobrando la vida espiritual. La esencia de la vida espiritual es vivir en el Espíritu Santo.
DESARROLLANDO UNA COMUNIDAD QUE HACE DISCIPULOS.
La iglesia es más que una concurrencia de creyentes. Es la comunidad de los santos, debe ser un cuerpo creciente, servidor y adorador. Podemos afirmar con bastante confianza que si cualquier iglesia quiere crecer, tiene que incluir el método de grupos pequeños.
UNA SÚPLICA A FAVOR DEL EQUILIBRIO Y LA UNIDAD.
Nuestra principal preocupación debe ser preservar la verdad. Aferrarnos a la verdad mientras sacrificamos el amor y la unidad produce iglesias egoístas y a veces arrogantes. Si una iglesia renovada va a ser la plataforma de lanzamiento para el cambio significativo y el encuentro con el mundo, primero debe ser una iglesia informada.
Seminario Teológico Bautista Mexicano. Campus “Horeb”
Materia: Naturaleza y misión de la iglesia I
Profesor: Pastor Rafael Pola Baca
Alumno: Hno. César Roberto Ramos Gutiérrez
Reporte de lectura
Libro: “La iglesia”
Autor: Ed Hayes
Editorial: ELA
Resumen del Capítulo 13. “La Iglesia y la renovación”
La iglesia siempre necesita renovación. Alentada por la esperanza, purificada por las pruebas y fortalecida por el amor, avanza hacia el día en que serpa presentada a Cristo sin “macha ni arruga”. La limpieza y renovación se realiza cuando los creyentes obedecen la palabra de Dios. El dominio y el reino de Cristo no son de este mundo. La cruz, con toda su crudeza y humillación, debe ser el símbolo de la iglesia viviente.
UNA CRÍTICA AL EVANGELICALISMO CONTEMPORANEO.
El menos cabo de las Escrituras en una sociedad terapéutica
En la psique moderna, el ensimismamiento ocupa el lugar que antes tenía la confianza en la fe. Si los cristianos se dejan engañar por la psique actual que mira hacia dentro y rechaza cualquier autoridad que no sea el “yo”, entonces se acerca el fin. Para nosotros los evangélicos, someternos a las Escrituras representa nuestra sumisión a Cristo. Una innovación significativa es la relacionada con la percepción del individualismo humano que provoca la necesidad de buscar la auto-realización en vez del socorro divino. Gradualmente se ha ido desplazando la teología como base para establecer los valores humanos.
Confianza mal puesta en la organización y poder humanos
Muchos evangélicos están impulsados por el pragmatismo. El liderazgo se define más con los términos administrativos de nuestra cultura que con los principios expuestos en las Escrituras. La iglesia necesita un liderazgo teológico preparado para entender los tiempos, no sólo entrenando para lograr eficiencia funcional. Esto requiere de algo más que adiestramiento intelectual. La formación espiritual debe ocupar el primer lugar porque es lo más importante. Los cristianos tienden a confundirse por los diversos puntos de vista acerca de la comunidad cristiana que más bien dividen a las congregaciones y causan desencanto.
Pérdida de unidad
La iglesia debe considerarse la comunidad de los santos. La unidad cristiana es una necesidad, la piedra angular de la verdad cristiana y señal de la iglesia verdadera. Existen dos niveles de unidad, uno local y otro universal o global. Dentro de cada congregación deben fortalecerse los vínculos de la unidad. La unión eleva la importancia de ser parte de una organización, mientras la unidad enfatiza el vínculo esencial en Cristo Jesús que a su vez producelo que el compositor de himnos llamó “comunión mística y dulce”. Un pensamiento común es que la teología divide, pero Cristo unifica.
El mensaje y la apologética se han debilitado
La desconfianza en el pensamiento racional y la crisis tocante a la verdad han causado serios problemas sociales. Si se trata al evangelio como un producto más que hay que vender, entonces, invariablemente, se diluye la fe. Para alcanzar a la gente con el evangelio, tenemos que ser totalmente bíblicos en nuestra adaptación cultural. La iglesia renovada tendrá en alta estima la erudición vital y reflexiva de los defensores de la fe.
Desaparición del sentido de urgencia para cumplir la misión mundial
Una de las repercusiones de la degradación de la predicación bíblica y teológica es el creciente desinterés en la evangelización mundial. El universalismo teológico, la creencia de que a fin de cuentas todos serán salvos, destruye la motivación de las misiones. La obra misionera intenta esparcir el mensaje del evangelio por todo el mundo.
Confianza en la capacidad más que el carácter
En nuestra actual cultura necesitamos faros morales. Las iglesias evangélicas deben de proporcionarlos los faros formales, pero a menudo no lo hacen debido al fracaso moral de sus líderes. En todas sus relaciones, la iglesia ha de manifestar integridad, veracidad, coraje moral y lealtad absoluta.
Pérdida de reverencia en la adoración
La búsqueda de significancia, placer personal y autorrealización han conducido a numerosos excesos. Una de esas consecuencias es que ahora la gente espera que las iglesias las entretengan. No llamamos a realizar una adoración irrelevante y aburrida, ni a elevar una liturgia rígida que ya no tenga significancia para la gente moderna. Regresemos a lo básico: reverencia ante el Dios santo y una reacción y expresión humana que honre a Dios y su palabra. Sea cual fuere la forma adoptada, la renovación en la adoración debe girar alrededor de Cristo y su palabra y tiene que tomar en cuenta la obediencia humana y la confesión del señorío de Cristo.
Amenaza de la superficialidad
El cristianismo está plagado de nominalismo. Mochos cristianos lo son sólo de nombre, no de corazón. Dentro de la comunidad, ese nominalismo crea un ambiente que reduce el significado de la misma. Algunas personas se unen a una iglesia por razones que no son la obediencia a Cristo y su palabra. Sin la obra del Espíritu Santo es muy difícil hace que lo irreal se vuelva realidad. Los que sólo de nombre se dicen cristianos son una plaga para el cristianismo. La expansión jamás debe hacerse a costa de a genuina confesión de fe.
Recobrando la vida espiritual
La esencia de la vida espiritual es vivir en el Espíritu Santo. La actual búsqueda de la espiritualidad que se observa en nuestra cultura pretende alcanzarse con la religión de los nativos americanos o el pensamiento de la nueva era o el trascendentalismo que escribió que la verdadera espiritualidad es esa calidad de vida en el que la vida espiritual es al vencedora. Nuestro yugo nos une a Cristo, no al mundo ni a la religión institucionalizada. Es la determinación inteligente, informada e inconmovible de vivir como lo hizo Jesús en todos los aspectos de la vida.
DESARROLLANDO UNA COMUNIDAD QUE HACE DISCIPULOS.
La iglesia es más que una concurrencia de creyentes. Puesto que es la comunidad de los santos, debe ser un cuerpo creciente, servidor y adorador. La invitación de Cristo a ser discípulo es un llamado a una vida de crecimiento y aprendizaje. Esa vida desarrollada en la dignidad de la vocación es más que un ideal. Debe ser la norma. Para asegurar iglesias saludables, sólo se requiere un regreso deliberado al dogma responsable y un enfoque espiritual bien dirigido a edificar santos.
UNA SÚPLICA A FAVOR DEL EQUILIBRIO Y LA UNIDAD.
Nuestra principal preocupación debe ser preservar la verdad. La fidelidad a ella es el más preciado tesoro. Aferrarnos a la verdad mientras sacrificamos el amor y la unidad produce iglesias egoístas y a veces arrogantes. Si una iglesia renovada va a ser la plataforma de lanzamiento para el cambio significativo y el encuentro con el mundo, primero debe ser una iglesia informada. Pero todos los ojos han de estar puestos en la meta de conocer a Cristo y participar de sus padecimientos, llegando a ser como Él en la muerte, mientras aguardamos la resurrección entre los muertos.
THE END
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