Seminario Teológico Bautista Mexicano. Campus “Horeb” Materia: Naturaleza y misión de la iglesia I Profesor: Pastor Rafael Pola Baca Alumno: Hno. César Roberto Ramos Gutiérrez
Reporte de lectura Libro: “La iglesia” Autor: Ed Hayes Editorial: ELA
RESUMEN DEL CAPÍTULO 3. “LA IGLESIA Y EL SEÑORÍO DE CRISTO”
La gente debería juzgar al cristiano no por la conducta de sus seguidores sino por el carácter de su fundador. Aunque los héroes de la fe son dignos de tomarse en cuenta, no debemos hacerlos objetos de veneración. Sólo Cristo es digno de nuestra fe. Es imprescindible que los cristianos, teniendo la mirada puesta exclusivamente en Cristo y evitando contemplar a otra persona o cosa, vivamos nuestra fe en obediencia al Señor con toda perseverancia y esperanza.
IMPORTANCIA CENTRAL DE JESUCRISTO
Los padres de la iglesia primitiva describieron a la iglesia como una sociedad formada por creyentes cristianos que se caracterizaban por la fe, disciplina y esperanza. El cristianismo rompió con las sectas e idolatrías de la sociedad romana porque era “fe en la revelación que viene y es por medio de Jesucristo. Como cristianos, creemos en un solo Señor Jesucristo engendrado (no creado) por el Padre. Ese Jesús es el Hijo preexistente de Dios. En la actualidad, el mundo teológico y eclesiástico está lleno de confusión. Busca sus directrices en la filosofía o las ciencias sociales en vez de en las Escrituras. No obstante, el cristianismo posee un ancla segura y la revelación objetiva en la historia. El ancla es Jesucristo que se revela en la Biblia. La afirmación del mas antiguo de todos los credos, “Jesús es el Señor, dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos. El hecho de que Cristo es la cabeza se enseña en varios pasajes del Nuevo Testamento. En su deidad, Cristo es la imagen o semejanza precisa de Dios.
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO
En la sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. El señorío del Mesías está bien sustentado en el Nuevo Testamento. Al afirmar el sencillo credo “Jesús es el Señor” los primeros creyentes confesaron que Jesús es el Soberano del mundo y de su vida. Jesús nos ha hecho “reyes y sacerdotes” y “real sacerdocio”. El Rey comparte su autoridad con nosotros sin disminuir su propia soberanía.
LA IGLESIA Y EL REINO
Hans Kung argumentó que la iglesia no es la glorificación de Dios en la tierra. Antes bien, ella fue llamada a peregrinar en vez de descansar. El reino glorioso de Cristo sobre la tierra es algo todavía futuro. La tarea de la iglesia es anunciar lo que aún no se realiza. La iglesia no es un suplente, ni una solución que resulta de una componenda, ni un reino inferior sustituto del divino que se esperó en vano.
MODELO PARA LA IGLESIA
Jesús dijo que su reino no es de este mundo. El ejemplo del servicio abnegado y compasivo de Cristo sirve como patrón permanente de cómo debe realizarse el ministerio. A fin de cuentas, el servicio de la iglesia debe reflejar el carácter de Cristo. Así como los creyentes se unen a Él en un solo cuerpo, deben participar en un solo ministerio. Este debe distinguirse por los siguientes elementos: El ministerio de reconciliación El ministerio de proclamación El ministerio de restauración El ministerio de estímulo y la edificación mutua El ministerio de convertir a los perdidos El ministerio de cuidar, curar e integrar El ministerio de servicio El ministerio de amor, esperanza y fe El ministerio de alabanza y adoración a Dios El ministerio de ofrendar El ministerio de usar los dones del Espíritu Santo bajo su dirección y control El ministerio de unificar y pacificar
El punto es que tenemos que comprender que Jesucristo, nuestro Señor y Rey, es el verdadero Ministro de la Iglesia. Sólo por medio de la fe y obediencia podemos colaborar con Él en su obra.
SU MISIÓN, SEÑORÍO Y LIDERAZGO HUMANO
En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo, debe someterse a su autoridad suprema.
El sacerdocio universal de los creyentes
Lutero enlisto siete derechos del sacerdocio universal: 1. Predicar la palabra de Dios 2. Bautizar 3. Celebrar el sacramento (la cena del Señor) 4. Utilizar el oficio de las llaves (anunciar el perdón divino de pecados en el nombre de Jesús) 5. Orar por otros 6. Discernir doctrina 7. Discernir espíritus. 8. Fue más allá de estas funciones al ungir a los creyentes a participara en exhortación bíblica mutua entre hermanos en los cultos de la iglesia.
Contemporáneo de Lutero, Tomás Munzer, de Zwickau, Alemania, denunció la inmoralidad y los abusos de los sacerdotes. El principio de la Reforma de sola FIDE (“fe sola”) condujo también a la doctrina del sacerdocio universal. Hay que recordar que otro postulado principal de la Reforma es la prioridad de la autoridad bíblica. El Nuevo Testamento no distingue entre clero y laicos. Los términos electos, santos discípulos y hermanos se usan para nombrar a todos y cada uno de los miembros del pueblo de Dios que han sido llamados por Él. La iglesia existe en el mundo como el grupo de personas que por gracia de Dios han alcanzado la misericordia divina. Los creyentes fueron predestinados para hacer buenas obras, tanto individual como colectivamente. Los creyentes son una comunidad de llamados.
El liderazgo de la iglesia
El legítimo ministerio (no sucesión) apostólico se encuentra en los dones del Espíritu, no en la designación de un linaje especial. El liderazgo neotestamentario rechazó cualquier idea de un episcopado que decidiera por la iglesia entera. Es difícil encontrar respaldo para el sistema episcopal de gobierno eclesiástico que se practica en la actualidad. Carece del apoyo de Hechos de los apóstoles y de las epístolas individuales. Los términos anciano. Obispo, supervisor y pastor se refieren al mismo oficio de liderazgo. Sin embargo, aún los líderes tienen que someterse a la dirección del Espíritu que en la congregación se determina colectivamente por medio de la oración.
Una comunidad de siervos
La norma que encontramos en el Nuevo Testamento es que tanto los líderes como los seguidores, con toda humildad, han de vivir por Cristo y servirle. La doctrina bíblica de la justificación por la fe, esencial para la Reforma y el evangelicalismo, nos libera para amarnos unos a otros. La cuestión de nuestra salvación se define en la cruz. Ahora somos libres para cargar nuestra cruz, esperando que Dios nos dé todo lo que necesitamos para dar todo lo que tenemos para servir a los demás. En la iglesia no cabe el orgullo. Bajo la gracia, y no por mérito propio, en el cuerpo de Cristo todos estamos de pié junto a nuestros hermanos y hermanas con el fin de darnos ánimo y apoyo.
Una comunidad de perdonados
Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados, se nos adjudica la justicia y llegamos a ser nuevas criaturas en Él. El perdón nos infunde un nuevo sentido de dignidad y la vida en Cristo nos motiva a la obediencia. El creyente que ha sido perdonado puede manifestar confianza enla gracia divina y mostrar obediencia humilde a aquel que nos redimió del pecado. Por fe en Cristo, los creyentes quedamos libres del dominio del pecado, nos deleitamos en obedecer sus mandamientos y anhelamos andar en el Espíritu. Habiendo experimentado el amor y perdón de cristo , podemos amar y perdonar a otros libremente. La confesión es esencial para los creyentes. Sea en privado o en público, la confesión debe hacerse siguiendo las normas bíblicas. Toda infracción debe confesarse a Dios, y cuando uno peca contra su hermano o hermana, el infractor debe confesar su falta al ofendido en privado. Sólo la restauración de la santidad en la iglesia le dará la fortaleza necesaria para librar la guerra espiritual contra todo mal.
LA PUREZA DE LA IGLESIA Y LA SEMEJANZA CON CRISTO
El señorío de Jesucristo en la iglesia nos motiva a ser más como Él. La prioridad de la palabra de Dios en ella produce pureza doctrinal. Y la confianza de la iglesia en el poder del Espíritu Santo la estimula a ser santa.
Imitación de Cristo
Todo aquel que quiere comprender las palabras de Cristo cabalmente y de corazón tiene que esforzarse para conformar la totalidad de su vida a la de Él. Existe una línea muy fina entre identificarse con Cristo e imitarlo. La unidad de Cristo es posible por su sacrificio en la cruz. En su cuerpo habita toda la plenitud de la Deidad, y en Él, cabeza sobre toda potencia y autoridad, estamos completos. Las palabras de Pedro sólo se aplican a Cristo: “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca”. En esto nadie puede imitarlo. Sólo Él posee en honor de estar libre de pecado. Podemos aspirar a ser como Él, pero con toda seguridad no alcanzaremos la meta de una semejanza perfecta.
El significado de ser semejante a Cristo
Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como Él vivió. Él es el patrón y ejemplo a seguir. No es la carencia del conocimiento de Cristo lo que causa que seamos malos imitadores de sus virtudes. Antes bien, es la falta de amor. Jesús afirmó: “El que me ama, mi palabra guardará”. Ser semejante a Cristo es hacer la voluntad revelada de Dios. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo.
El principio de la encarnación
Los creyentes de todas partes del mundo nos enseñan el significado de vivir como sal y luz en ambientes hostiles. Jesús dijo: “Salí del Padre, y he venido al mundo”, y después declaró al Padre: “Tú me enviaste al mundo”. La exposición completa de la doctrina de la encarnación revela un principio que rige la vida de la iglesia en el mundo. Según el principio de la encarnación, la iglesia está en Edmundo para manifestar a Jesucristo con su vida y sus palabras. Es posible hablar de la encarnación del mensaje de las buenas nuevas.
MATERIA: Naturaleza y Misión de la Iglesia TAREA: Resumen del libro LA IGLESIA Y EL EVANGELIO PROFESOR: Rafael Pola Baca ALUMNO: Eleazar González García
CAPITULO 3 LA IGLESIA Y EL SEÑORIO DE CRISTO
El testimonio congruente de los cristianos es vital para conservar su reputación y capacidad de impactar a la gente. Con todo y eso, la gente debería juzgar al cristianismo no por la conducta de sus seguidores sino por el carácter de su fundador. Después de todo, la iglesia le pertenece, el énfasis está en Cristo, cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18 Es imprescindible que los cristianos, teniendo la mirada puesta exclusivamente en Cristo y evitando contemplar a otra persona o cosa, vivamos nuestra fe en obediencia al Señor con toda perseverancia y esperanza.
IMPORTANCIA CENTRAL DE JESUCRISTO Afirmar que Jesucristo es verdadero Dios y al mismo tiempo verdadero hombre será un asunto definitivo en el testimonio cristiano. En la actualidad, el mundo teológico y eclesiástico está lleno de confusión. Busca sus directrices en la filosofía o las ciencias sociales en vez de en las escrituras. No obstante, el cristianismo posee un ancla segura y la revelación objetiva en la historia. El ancla es Jesucristo que se revela en la Biblia. La afirmación del más antiguo de todos los credos, “Jesús es el Señor”, dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos. En su deidad, Cristo es la imagen o semejanza precisa de Dios. En lo que respecta a la creación, él es el Dios-Creador, preexistente. Tocante a la iglesia Jesús y ninguno otro es la cabeza. Siendo su verdadero Jefe y Líder, él es el único que guía y gobierna a la iglesia. La fuente de la teología de la iglesia –como de toda la teología- es Jesucristo.¬
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO En la sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. Así como los primeros cristianos encontraron que su credo “Jesús es el Señor” chocaba con la regia autoridad de los césares, así los creyentes en la actualidad enfrenan una cultura que rehúsa comprometerse con cualquier autoridad. La Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey. Tenemos evidencia de la exaltación de Jesús como Señor en el salmo 110 “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Al afirmar el sencillo credo “Jesús es el Señor” los primeros creyentes confesaron que Jesús es el Soberano del mundo. Fuera de los evangelios, no hay mención de Jesús como “rey de Israel”. Sin embargo, hay una referencia directa al título “rey” en Apocalipsis 19:16.
MODELO PARA LA IGLESIA “El corazón y la base de nuestro ministerio es el de Cristo mismo”. Por tanto, el ministerio de la iglesia es el del cuerpo entero y no sólo el de los líderes designados. No existe ministerio bautista, luterano o de la iglesia bíblica. El Señor no tiene varios cuerpos separados. Así como los creyentes se unen a él en un solo cuerpo, deben participar en un solo ministerio. Este debe distinguirse por los siguientes elementos. El ministerio de reconciliación, de proclamación, de restauración, de estímulo y la edificación mutua, de convertir a los perdidos, de cuidar, curar e integrar, de servicio, de amor, esperanza y fe, de alabanza y adoración a Dios, de ofrendar, de usar los dones del Espíritu bajo su dirección y control y el ministerio de unificar y pacificar. En el cuerpo de Cristo no caben la arrogancia, las tensiones, egoísmos o resentimientos. Todos debemos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios.
La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En el Nuevo Testamento no existen distinciones entre clérigos y laicos. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo.
El sacerdocio universal de los creyentes Lutero abogaba por el sacerdocio universal de los creyentes, una de las doctrinas centrales del protestantismo en todas sus variantes. Para él el sacerdocio significaba que estamos en la presencia de Dios. Esta doctrina afirma que todo creyente tiene el derecho y responsabilidad de compartir el evangelio y enseñar la palabra de Dios. En su libro Concerning Ministry, “Respecto al ministerio”, Lutero enlistó siete derechos del sacerdocio universal. - Predicar la palabra de Dios - Bautizar - Celebrar el sacramento (la cena del Señor) - Utilizar el oficio de las llaves (anunciar el perdón divino de pecados en el nombre de Jesús) - Orar por otros - Discernir doctrina - Discernir espíritus.
El Nuevo Testamento no distingue entre clero y laicos. Ambos conceptos se refieren a las mismas personas. La palabra clero se deriva del término griego Kletos, es decir, “los llamados”, y el concepto de laico viene del vocablo griego laos, que significa “gente o pueblo”.
El liderazgo de la iglesia Entre los primeros discípulos, Pedro asumió el liderazgo y después por medio del uso de sus dones y en virtud de su llamamiento, surgieron Pablo, Bernabé y otros. A Timoteo y Tito se les designó para recibir capacitación pastoral especial, y otros líderes, tanto varones como mujeres. Hay evidencia de que en la iglesia temprana existían algunos oficios ministeriales: obispos, pastores, presbíteros y diáconos. Los términos anciano, obispo, supervisor y pastor se refieren al mismo oficio de liderazgo.
Una comunidad de siervos “Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. La palabra que Cristo usó, diakonos, significa “siervo”. Nuestra palabra castellana “diácono” es transliteración de ese vocablo griego. El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Una comunidad de perdonados Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados. Por fe en Cristo, los creyentes quedamos libres del dominio del pecado, nos deleitamos en obedecer sus mandamientos y anhelamos andar en el Espíritu. La confesión es esencial para los creyentes, pero en algunos círculos evangélicos brilla por su ausencia. Es fácil documentar el abuso de la confesión. Los primeros reformadores rechazaron la regla eclesiástica que requería confesión ante sacerdotes. Lutero creía que no se puede exigir confesión por medio de una ley. El sentía que la iglesia entera debía caracterizarse por el espíritu de perdón. Sea en privado o en público, la confesión debe hacerse siguiendo las normas bíblicas. Nuestras iglesias carecen de confesión verdadera y de genuidad bíblica. Por ello se debilita el testimonio del evangelio del perdón divino.
El significado de ser semejante a Cristo Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como él vivió. Él es patrón y ejemplo a seguir. Lo imitamos cuando reprimimos la lascivia y el odio, cuando huimos del pecado y de toda maldad, cuando ofrendamos, oramos, hacemos misericordia y cuando cumplimos cualquier exhortación bíblica. Ser semejante a Cristo es hacer la voluntad revelada de Dios. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo.
Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia Profesor: Rafael Pola Baca Alumno: Carlos Monjaras Mirón Tarea: Resumen del libro la iglesia y el evangelio
CAPITULO 3 LA IGLESIA Y EL SEÑORÍO DE CRISTO
INTRODUCCIÓN El autor nos enseña y a su vez da el ejemplo de tres evangelistas que desafortunadamente no viven con lo que predican, esto ocasiona que muchos se burlen del evangelio. El testimonio del cristiano tiene que ser congruente con lo que predica y esto hace que conserve su reputación y capacidad para impactar a la gente. Nos dice que la gente debe juzgar al cristianismo por la conducta de su fundador, es decir Cristo Jesús y no por sus seguidores, ya que la iglesia le pertenece a él. En Colosenses 1:18 encontramos que Cristo es la cabeza de la iglesia y el punto principal de nuestra fe. La comunidad de fe es importante, pero la presencia de Cristo en su iglesia lo es más si queremos evitar el institucionalismo, es esencial que enfoquemos el señorío de Cristo en su iglesia. En la iglesia la parta más importante o la importancia central es Cristo. La afirmación del más antiguo de todos los credos “Jesús es el Señor” dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos. El concepto de Cristo como cabeza de la iglesia aparece en varios textos: 1 Corintios 11:3; Efesios 1:22; Colosenses 2:19. A raíz de la Escritura concluimos la total jerarquía de Cristo en la iglesia y esta exclusiva de él. Esa autoridad no debe ser conferida a obispos o concilios eclesiásticos.
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO En La sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. Así como los primeros cristianos encontraron que su credo “Jesús es el Señor” chocaba con la regia autoridad de los césares, así los creyentes en la actualidad enfrentan una cultura que rehúsa comprometerse con cualquier autoridad. De manera diáfana, la Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey. Esto se expresa por medio de los términos griegos Kyrios (“Señor” “amo”) y basileus (“Gobernador”, “rey”). Dios el Padre exaltó a su Hijo (Hechos 2:36) para que todos se dieran cuenta que Jesús resucitado es Señor y Cristo. Su señorío no tolera la fe superficial. En la sociedad moderna la obediencia no es popular. Sin embargo, es imprescindible en la experiencia genuinamente cristiana. Es imposible que haya una postura cristiana libertina. La paradoja es que por la obediencia al Señor alcanzamos la verdadera libertad.
SUMISIÓN, SEÑORÍO Y LIDERAZGO HUMANO A lo largo de la historia, el control que los clérigos han ejercido sobre la iglesia ha resultado en su debilitamiento espiritual. La iglesia no está formada por los ministros ordenados, sino por los creyentes comunes y corrientes. La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión. En el Nuevo Testamento no existen distinciones entre clérigos y laicos. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo, y debe someterse a su autoridad suprema.
Imitación de Cristo Pablo reconoció que debemos imitar a Cristo correctamente (1 Tesalonicenses 1:6; 2:14). Y escribió: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1-2).
El significado de ser semejante a Cristo Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como él vivió. El es patrón y ejemplo a seguir. Lo imitamos cuando reprimimos la lascivia y el odio, cuando huimos del pecado y de toda maldad, cuando ofrendamos, oramos, hacemos misericordia y cuando cumplimos cualquier exhortación bíblica.
El testimonio congruente es vital para conservar su reputación y capacidad de impactar a la gente. Por naturaleza la iglesia de Jesucristo es espiritual. La vida de comunidad de fe es importante, pero la presencia de Cristo en su iglesia lo es más. Importancia central de Jesucristo. Los padres de la iglesia primitiva describieron a la iglesia como una comunidad formada por creyentes cristianos que se caracterizaban por la fe, disciplina y esperanza. Afirmar que Jesucristo es verdadero Dios yal mismo tiempo verdadero hombre será un asunto definitivo en el testimonio cristiano del s. XXI. Los evangélicos profesamos la fe en Cristo que se reveló como cabeza de la iglesia. Concepto del gobierno de Cristo. De manera diáfana, la Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey. El señorío del Mesías está bien sustentado en el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento describe a Jesús como el rey mesiánico de los judíos. La iglesia y el reino. La iglesia católica romana se considera la manifestación del reino de Dios en la tierra. Hans Kung se opuso a la idea de que la iglesia y el reino sean la misma cosa. Aseveró que si equiparamos la iglesia con el reino, estorbamos la misión de la iglesia en el mundo. Modelo para la iglesia. Jesús dijo que su reino no es de este mundo. El servicio de la iglesia debe reflejar el carácter de Cristo. El carácter de Cristo debe modelar quiénes hemos de ser y cómo hemos de conducirnos como miembros de su cuerpo. Sumisión, señorío y liderazgo humano. La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión. El sacerdocio universal de los creyentes. La doctrina del sacerdocio afirma que quien cumple los sacramentos de la iglesia recibe una gracia especial, que podría llegar a ser la salvación. El liderazgo en la iglesia. Hay evidencia de que en la iglesia temprana existían algunos oficios ministeriales: obispos, pastores, presbíteros y diáconos. Una comunidad de siervos. La norma que encontramos en el Nuevo Testamento es que tanto los líderes como seguidores, con toda humildad, han de vivir por Cristo y servirle. En la iglesia no cabe el orgullo. Éste debilita el poder de la predicación del evangelio de la cruz de Cristo. Una comunidad de perdonados. Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados, se nos adjudica la justicia y llegamos a ser nuevas criaturas en él. Habiendo experimentado el amor y perdón de Cristo podemos amar y perdonar a otros libremente. La palabra de Cristo no tiene lugar en la vida del cristiano que no confiesa su pecado.
Problema principal: Nuestras iglesias carecen de confesión verdadera y de genuina disciplina bíblica. Por ello se debilita el testimonio del evangelio del perdón divino.
Imitación de Cristo: Existen una línea muy fina entre identificarse con Cristo e imitarlo. La unidad en Cristo es posible por su sacrificio en la cruz. La declaración significa que aunque sólo Cristo es Dios, compartimos su plenitud por medio de nuestra semejanza con él. El significado de ser semejante a Cristo. Ser como Cristo significa: seguirlo, obedecer sus mandamientos, vivir como él vivió. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo. El principio de la encarnación. Los creyentes de todas partes de todo el mundo nos enseñan el significado de vivir como sal y luz en ambientes hostiles. Según el principio de la encarnación, la iglesia está ene l mundo para manifestar a Jesucristo con sus vidas y sus palabras. El punto central de encarnación es ensalzar a Cristo, no engrandecer a la iglesia.
Se pospone la entrega del reporte de lectura del libro Vida en Comunidad para el viernes 7 de marzo.
NOTA A LOS ALUMNOS
RECUERDEN QUE LAS TAREAS COMO REPORTES DE LECTURA SE COLOCAN EN EL ESPACIO DENOMINADO COMENTARIOS Y SOLO CUANDO EXPONEN, SU PARTICIPACIÓN SE SUBE EN NUEVA ENTRADA
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Seminario Teológico Bautista Mexicano. Campus “Horeb”
Materia: Naturaleza y misión de la iglesia I
Profesor: Pastor Rafael Pola Baca
Alumno: Hno. César Roberto Ramos Gutiérrez
Reporte de lectura
Libro: “La iglesia”
Autor: Ed Hayes
Editorial: ELA
RESUMEN DEL CAPÍTULO 3. “LA IGLESIA Y EL SEÑORÍO DE CRISTO”
La gente debería juzgar al cristiano no por la conducta de sus seguidores sino por el carácter de su fundador. Aunque los héroes de la fe son dignos de tomarse en cuenta, no debemos hacerlos objetos de veneración. Sólo Cristo es digno de nuestra fe. Es imprescindible que los cristianos, teniendo la mirada puesta exclusivamente en Cristo y evitando contemplar a otra persona o cosa, vivamos nuestra fe en obediencia al Señor con toda perseverancia y esperanza.
IMPORTANCIA CENTRAL DE JESUCRISTO
Los padres de la iglesia primitiva describieron a la iglesia como una sociedad formada por creyentes cristianos que se caracterizaban por la fe, disciplina y esperanza. El cristianismo rompió con las sectas e idolatrías de la sociedad romana porque era “fe en la revelación que viene y es por medio de Jesucristo. Como cristianos, creemos en un solo Señor Jesucristo engendrado (no creado) por el Padre. Ese Jesús es el Hijo preexistente de Dios. En la actualidad, el mundo teológico y eclesiástico está lleno de confusión. Busca sus directrices en la filosofía o las ciencias sociales en vez de en las Escrituras. No obstante, el cristianismo posee un ancla segura y la revelación objetiva en la historia. El ancla es Jesucristo que se revela en la Biblia. La afirmación del mas antiguo de todos los credos, “Jesús es el Señor, dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos. El hecho de que Cristo es la cabeza se enseña en varios pasajes del Nuevo Testamento. En su deidad, Cristo es la imagen o semejanza precisa de Dios.
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO
En la sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. El señorío del Mesías está bien sustentado en el Nuevo Testamento. Al afirmar el sencillo credo “Jesús es el Señor” los primeros creyentes confesaron que Jesús es el Soberano del mundo y de su vida. Jesús nos ha hecho “reyes y sacerdotes” y “real sacerdocio”. El Rey comparte su autoridad con nosotros sin disminuir su propia soberanía.
LA IGLESIA Y EL REINO
Hans Kung argumentó que la iglesia no es la glorificación de Dios en la tierra. Antes bien, ella fue llamada a peregrinar en vez de descansar. El reino glorioso de Cristo sobre la tierra es algo todavía futuro. La tarea de la iglesia es anunciar lo que aún no se realiza. La iglesia no es un suplente, ni una solución que resulta de una componenda, ni un reino inferior sustituto del divino que se esperó en vano.
MODELO PARA LA IGLESIA
Jesús dijo que su reino no es de este mundo. El ejemplo del servicio abnegado y compasivo de Cristo sirve como patrón permanente de cómo debe realizarse el ministerio. A fin de cuentas, el servicio de la iglesia debe reflejar el carácter de Cristo. Así como los creyentes se unen a Él en un solo cuerpo, deben participar en un solo ministerio. Este debe distinguirse por los siguientes elementos:
El ministerio de reconciliación
El ministerio de proclamación
El ministerio de restauración
El ministerio de estímulo y la edificación mutua
El ministerio de convertir a los perdidos
El ministerio de cuidar, curar e integrar
El ministerio de servicio
El ministerio de amor, esperanza y fe
El ministerio de alabanza y adoración a Dios
El ministerio de ofrendar
El ministerio de usar los dones del Espíritu Santo bajo su dirección y control
El ministerio de unificar y pacificar
El punto es que tenemos que comprender que Jesucristo, nuestro Señor y Rey, es el verdadero Ministro de la Iglesia. Sólo por medio de la fe y obediencia podemos colaborar con Él en su obra.
SU MISIÓN, SEÑORÍO Y LIDERAZGO HUMANO
En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo, debe someterse a su autoridad suprema.
El sacerdocio universal de los creyentes
Lutero enlisto siete derechos del sacerdocio universal:
1. Predicar la palabra de Dios
2. Bautizar
3. Celebrar el sacramento (la cena del Señor)
4. Utilizar el oficio de las llaves (anunciar el perdón divino de pecados en el nombre de Jesús)
5. Orar por otros
6. Discernir doctrina
7. Discernir espíritus.
8. Fue más allá de estas funciones al ungir a los creyentes a participara en exhortación bíblica mutua entre hermanos en los cultos de la iglesia.
Contemporáneo de Lutero, Tomás Munzer, de Zwickau, Alemania, denunció la inmoralidad y los abusos de los sacerdotes. El principio de la Reforma de sola FIDE (“fe sola”) condujo también a la doctrina del sacerdocio universal. Hay que recordar que otro postulado principal de la Reforma es la prioridad de la autoridad bíblica. El Nuevo Testamento no distingue entre clero y laicos. Los términos electos, santos discípulos y hermanos se usan para nombrar a todos y cada uno de los miembros del pueblo de Dios que han sido llamados por Él. La iglesia existe en el mundo como el grupo de personas que por gracia de Dios han alcanzado la misericordia divina. Los creyentes fueron predestinados para hacer buenas obras, tanto individual como colectivamente. Los creyentes son una comunidad de llamados.
El liderazgo de la iglesia
El legítimo ministerio (no sucesión) apostólico se encuentra en los dones del Espíritu, no en la designación de un linaje especial. El liderazgo neotestamentario rechazó cualquier idea de un episcopado que decidiera por la iglesia entera. Es difícil encontrar respaldo para el sistema episcopal de gobierno eclesiástico que se practica en la actualidad. Carece del apoyo de Hechos de los apóstoles y de las epístolas individuales. Los términos anciano. Obispo, supervisor y pastor se refieren al mismo oficio de liderazgo. Sin embargo, aún los líderes tienen que someterse a la dirección del Espíritu que en la congregación se determina colectivamente por medio de la oración.
Una comunidad de siervos
La norma que encontramos en el Nuevo Testamento es que tanto los líderes como los seguidores, con toda humildad, han de vivir por Cristo y servirle. La doctrina bíblica de la justificación por la fe, esencial para la Reforma y el evangelicalismo, nos libera para amarnos unos a otros. La cuestión de nuestra salvación se define en la cruz. Ahora somos libres para cargar nuestra cruz, esperando que Dios nos dé todo lo que necesitamos para dar todo lo que tenemos para servir a los demás. En la iglesia no cabe el orgullo. Bajo la gracia, y no por mérito propio, en el cuerpo de Cristo todos estamos de pié junto a nuestros hermanos y hermanas con el fin de darnos ánimo y apoyo.
Una comunidad de perdonados
Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados, se nos adjudica la justicia y llegamos a ser nuevas criaturas en Él. El perdón nos infunde un nuevo sentido de dignidad y la vida en Cristo nos motiva a la obediencia. El creyente que ha sido perdonado puede manifestar confianza enla gracia divina y mostrar obediencia humilde a aquel que nos redimió del pecado. Por fe en Cristo, los creyentes quedamos libres del dominio del pecado, nos deleitamos en obedecer sus mandamientos y anhelamos andar en el Espíritu. Habiendo experimentado el amor y perdón de cristo , podemos amar y perdonar a otros libremente.
La confesión es esencial para los creyentes. Sea en privado o en público, la confesión debe hacerse siguiendo las normas bíblicas. Toda infracción debe confesarse a Dios, y cuando uno peca contra su hermano o hermana, el infractor debe confesar su falta al ofendido en privado. Sólo la restauración de la santidad en la iglesia le dará la fortaleza necesaria para librar la guerra espiritual contra todo mal.
LA PUREZA DE LA IGLESIA Y LA SEMEJANZA CON CRISTO
El señorío de Jesucristo en la iglesia nos motiva a ser más como Él. La prioridad de la palabra de Dios en ella produce pureza doctrinal. Y la confianza de la iglesia en el poder del Espíritu Santo la estimula a ser santa.
Imitación de Cristo
Todo aquel que quiere comprender las palabras de Cristo cabalmente y de corazón tiene que esforzarse para conformar la totalidad de su vida a la de Él. Existe una línea muy fina entre identificarse con Cristo e imitarlo. La unidad de Cristo es posible por su sacrificio en la cruz. En su cuerpo habita toda la plenitud de la Deidad, y en Él, cabeza sobre toda potencia y autoridad, estamos completos. Las palabras de Pedro sólo se aplican a Cristo: “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca”. En esto nadie puede imitarlo. Sólo Él posee en honor de estar libre de pecado. Podemos aspirar a ser como Él, pero con toda seguridad no alcanzaremos la meta de una semejanza perfecta.
El significado de ser semejante a Cristo
Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como Él vivió. Él es el patrón y ejemplo a seguir. No es la carencia del conocimiento de Cristo lo que causa que seamos malos imitadores de sus virtudes. Antes bien, es la falta de amor. Jesús afirmó: “El que me ama, mi palabra guardará”. Ser semejante a Cristo es hacer la voluntad revelada de Dios. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo.
El principio de la encarnación
Los creyentes de todas partes del mundo nos enseñan el significado de vivir como sal y luz en ambientes hostiles. Jesús dijo: “Salí del Padre, y he venido al mundo”, y después declaró al Padre: “Tú me enviaste al mundo”. La exposición completa de la doctrina de la encarnación revela un principio que rige la vida de la iglesia en el mundo. Según el principio de la encarnación, la iglesia está en Edmundo para manifestar a Jesucristo con su vida y sus palabras. Es posible hablar de la encarnación del mensaje de las buenas nuevas.
THE END
SEMINARIO TEOLÓGICO BAUTISTA CAMPUS HOREB
MATERIA: Naturaleza y Misión de la Iglesia
TAREA: Resumen del libro LA IGLESIA Y EL EVANGELIO
PROFESOR: Rafael Pola Baca
ALUMNO: Eleazar González García
CAPITULO 3 LA IGLESIA Y EL SEÑORIO DE CRISTO
El testimonio congruente de los cristianos es vital para conservar su reputación y capacidad de impactar a la gente. Con todo y eso, la gente debería juzgar al cristianismo no por la conducta de sus seguidores sino por el carácter de su fundador. Después de todo, la iglesia le pertenece, el énfasis está en Cristo, cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18
Es imprescindible que los cristianos, teniendo la mirada puesta exclusivamente en Cristo y evitando contemplar a otra persona o cosa, vivamos nuestra fe en obediencia al Señor con toda perseverancia y esperanza.
IMPORTANCIA CENTRAL DE JESUCRISTO
Afirmar que Jesucristo es verdadero Dios y al mismo tiempo verdadero hombre será un asunto definitivo en el testimonio cristiano.
En la actualidad, el mundo teológico y eclesiástico está lleno de confusión. Busca sus directrices en la filosofía o las ciencias sociales en vez de en las escrituras. No obstante, el cristianismo posee un ancla segura y la revelación objetiva en la historia. El ancla es Jesucristo que se revela en la Biblia. La afirmación del más antiguo de todos los credos, “Jesús es el Señor”, dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos.
En su deidad, Cristo es la imagen o semejanza precisa de Dios. En lo que respecta a la creación, él es el Dios-Creador, preexistente. Tocante a la iglesia Jesús y ninguno otro es la cabeza. Siendo su verdadero Jefe y Líder, él es el único que guía y gobierna a la iglesia. La fuente de la teología de la iglesia –como de toda la teología- es Jesucristo.¬
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO
En la sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. Así como los primeros cristianos encontraron que su credo “Jesús es el Señor” chocaba con la regia autoridad de los césares, así los creyentes en la actualidad enfrenan una cultura que rehúsa comprometerse con cualquier autoridad.
La Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey.
Tenemos evidencia de la exaltación de Jesús como Señor en el salmo 110 “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Al afirmar el sencillo credo “Jesús es el Señor” los primeros creyentes confesaron que Jesús es el Soberano del mundo.
Fuera de los evangelios, no hay mención de Jesús como “rey de Israel”. Sin embargo, hay una referencia directa al título “rey” en Apocalipsis 19:16.
MODELO PARA LA IGLESIA
“El corazón y la base de nuestro ministerio es el de Cristo mismo”. Por tanto, el ministerio de la iglesia es el del cuerpo entero y no sólo el de los líderes designados.
No existe ministerio bautista, luterano o de la iglesia bíblica. El Señor no tiene varios cuerpos separados. Así como los creyentes se unen a él en un solo cuerpo, deben participar en un solo ministerio.
Este debe distinguirse por los siguientes elementos.
El ministerio de reconciliación, de proclamación, de restauración, de estímulo y la edificación mutua, de convertir a los perdidos, de cuidar, curar e integrar, de servicio, de amor, esperanza y fe, de alabanza y adoración a Dios, de ofrendar, de usar los dones del Espíritu bajo su dirección y control y el ministerio de unificar y pacificar.
En el cuerpo de Cristo no caben la arrogancia, las tensiones, egoísmos o resentimientos. Todos debemos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios.
La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En el Nuevo Testamento no existen distinciones entre clérigos y laicos. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo.
El sacerdocio universal de los creyentes
Lutero abogaba por el sacerdocio universal de los creyentes, una de las doctrinas centrales del protestantismo en todas sus variantes. Para él el sacerdocio significaba que estamos en la presencia de Dios. Esta doctrina afirma que todo creyente tiene el derecho y responsabilidad de compartir el evangelio y enseñar la palabra de Dios.
En su libro Concerning Ministry, “Respecto al ministerio”, Lutero enlistó siete derechos del sacerdocio universal.
- Predicar la palabra de Dios
- Bautizar
- Celebrar el sacramento (la cena del Señor)
- Utilizar el oficio de las llaves (anunciar el perdón divino de pecados en el nombre de Jesús)
- Orar por otros
- Discernir doctrina
- Discernir espíritus.
El Nuevo Testamento no distingue entre clero y laicos. Ambos conceptos se refieren a las mismas personas. La palabra clero se deriva del término griego Kletos, es decir, “los llamados”, y el concepto de laico viene del vocablo griego laos, que significa “gente o pueblo”.
El liderazgo de la iglesia
Entre los primeros discípulos, Pedro asumió el liderazgo y después por medio del uso de sus dones y en virtud de su llamamiento, surgieron Pablo, Bernabé y otros. A Timoteo y Tito se les designó para recibir capacitación pastoral especial, y otros líderes, tanto varones como mujeres.
Hay evidencia de que en la iglesia temprana existían algunos oficios ministeriales: obispos, pastores, presbíteros y diáconos.
Los términos anciano, obispo, supervisor y pastor se refieren al mismo oficio de liderazgo.
Una comunidad de siervos
“Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. La palabra que Cristo usó, diakonos, significa “siervo”. Nuestra palabra castellana “diácono” es transliteración de ese vocablo griego.
El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Una comunidad de perdonados
Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados. Por fe en Cristo, los creyentes quedamos libres del dominio del pecado, nos deleitamos en obedecer sus mandamientos y anhelamos andar en el Espíritu. La confesión es esencial para los creyentes, pero en algunos círculos evangélicos brilla por su ausencia.
Es fácil documentar el abuso de la confesión. Los primeros reformadores rechazaron la regla eclesiástica que requería confesión ante sacerdotes. Lutero creía que no se puede exigir confesión por medio de una ley. El sentía que la iglesia entera debía caracterizarse por el espíritu de perdón. Sea en privado o en público, la confesión debe hacerse siguiendo las normas bíblicas.
Nuestras iglesias carecen de confesión verdadera y de genuidad bíblica. Por ello se debilita el testimonio del evangelio del perdón divino.
El significado de ser semejante a Cristo
Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como él vivió. Él es patrón y ejemplo a seguir. Lo imitamos cuando reprimimos la lascivia y el odio, cuando huimos del pecado y de toda maldad, cuando ofrendamos, oramos, hacemos misericordia y cuando cumplimos cualquier exhortación bíblica.
Ser semejante a Cristo es hacer la voluntad revelada de Dios. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo.
22 de febrero 2008
Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
Profesor: Rafael Pola Baca
Alumno: Carlos Monjaras Mirón
Tarea: Resumen del libro la iglesia y el evangelio
CAPITULO 3
LA IGLESIA Y EL SEÑORÍO DE CRISTO
INTRODUCCIÓN
El autor nos enseña y a su vez da el ejemplo de tres evangelistas que desafortunadamente no viven con lo que predican, esto ocasiona que muchos se burlen del evangelio.
El testimonio del cristiano tiene que ser congruente con lo que predica y esto hace que conserve su reputación y capacidad para impactar a la gente.
Nos dice que la gente debe juzgar al cristianismo por la conducta de su fundador, es decir Cristo Jesús y no por sus seguidores, ya que la iglesia le pertenece a él. En Colosenses 1:18 encontramos que Cristo es la cabeza de la iglesia y el punto principal de nuestra fe.
La comunidad de fe es importante, pero la presencia de Cristo en su iglesia lo es más si queremos evitar el institucionalismo, es esencial que enfoquemos el señorío de Cristo en su iglesia. En la iglesia la parta más importante o la importancia central es Cristo.
La afirmación del más antiguo de todos los credos “Jesús es el Señor” dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos.
El concepto de Cristo como cabeza de la iglesia aparece en varios textos: 1 Corintios 11:3; Efesios 1:22; Colosenses 2:19.
A raíz de la Escritura concluimos la total jerarquía de Cristo en la iglesia y esta exclusiva de él. Esa autoridad no debe ser conferida a obispos o concilios eclesiásticos.
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO
En La sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. Así como los primeros cristianos encontraron que su credo “Jesús es el Señor” chocaba con la regia autoridad de los césares, así los creyentes en la actualidad enfrentan una cultura que rehúsa comprometerse con cualquier autoridad.
De manera diáfana, la Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey. Esto se expresa por medio de los términos griegos Kyrios (“Señor” “amo”) y basileus (“Gobernador”, “rey”).
Dios el Padre exaltó a su Hijo (Hechos 2:36) para que todos se dieran cuenta que Jesús resucitado es Señor y Cristo. Su señorío no tolera la fe superficial. En la sociedad moderna la obediencia no es popular. Sin embargo, es imprescindible en la experiencia genuinamente cristiana. Es imposible que haya una postura cristiana libertina. La paradoja es que por la obediencia al Señor alcanzamos la verdadera libertad.
SUMISIÓN, SEÑORÍO Y LIDERAZGO HUMANO
A lo largo de la historia, el control que los clérigos han ejercido sobre la iglesia ha resultado en su debilitamiento espiritual. La iglesia no está formada por los ministros ordenados, sino por los creyentes comunes y corrientes. La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión. En el Nuevo Testamento no existen distinciones entre clérigos y laicos. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo, y debe someterse a su autoridad suprema.
Imitación de Cristo
Pablo reconoció que debemos imitar a Cristo correctamente (1 Tesalonicenses 1:6; 2:14). Y escribió: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1-2).
El significado de ser semejante a Cristo
Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como él vivió. El es patrón y ejemplo a seguir. Lo imitamos cuando reprimimos la lascivia y el odio, cuando huimos del pecado y de toda maldad, cuando ofrendamos, oramos, hacemos misericordia y cuando cumplimos cualquier exhortación bíblica.
22 de febrero de 2008
LA IGLESIA Y EL SEÑORIO DE CRISTO
3
El testimonio congruente es vital para conservar su reputación y capacidad de impactar a la gente. Por naturaleza la iglesia de Jesucristo es espiritual. La vida de comunidad de fe es importante, pero la presencia de Cristo en su iglesia lo es más.
Importancia central de Jesucristo. Los padres de la iglesia primitiva describieron a la iglesia como una comunidad formada por creyentes cristianos que se caracterizaban por la fe, disciplina y esperanza. Afirmar que Jesucristo es verdadero Dios yal mismo tiempo verdadero hombre será un asunto definitivo en el testimonio cristiano del s. XXI. Los evangélicos profesamos la fe en Cristo que se reveló como cabeza de la iglesia.
Concepto del gobierno de Cristo. De manera diáfana, la Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey. El señorío del Mesías está bien sustentado en el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento describe a Jesús como el rey mesiánico de los judíos.
La iglesia y el reino. La iglesia católica romana se considera la manifestación del reino de Dios en la tierra. Hans Kung se opuso a la idea de que la iglesia y el reino sean la misma cosa. Aseveró que si equiparamos la iglesia con el reino, estorbamos la misión de la iglesia en el mundo.
Modelo para la iglesia. Jesús dijo que su reino no es de este mundo. El servicio de la iglesia debe reflejar el carácter de Cristo. El carácter de Cristo debe modelar quiénes hemos de ser y cómo hemos de conducirnos como miembros de su cuerpo.
Sumisión, señorío y liderazgo humano. La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión.
El sacerdocio universal de los creyentes. La doctrina del sacerdocio afirma que quien cumple los sacramentos de la iglesia recibe una gracia especial, que podría llegar a ser la salvación.
El liderazgo en la iglesia. Hay evidencia de que en la iglesia temprana existían algunos oficios ministeriales: obispos, pastores, presbíteros y diáconos.
Una comunidad de siervos. La norma que encontramos en el Nuevo Testamento es que tanto los líderes como seguidores, con toda humildad, han de vivir por Cristo y servirle. En la iglesia no cabe el orgullo. Éste debilita el poder de la predicación del evangelio de la cruz de Cristo.
Una comunidad de perdonados. Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados, se nos adjudica la justicia y llegamos a ser nuevas criaturas en él. Habiendo experimentado el amor y perdón de Cristo podemos amar y perdonar a otros libremente. La palabra de Cristo no tiene lugar en la vida del cristiano que no confiesa su pecado.
Problema principal: Nuestras iglesias carecen de confesión verdadera y de genuina disciplina bíblica. Por ello se debilita el testimonio del evangelio del perdón divino.
Imitación de Cristo: Existen una línea muy fina entre identificarse con Cristo e imitarlo. La unidad en Cristo es posible por su sacrificio en la cruz. La declaración significa que aunque sólo Cristo es Dios, compartimos su plenitud por medio de nuestra semejanza con él.
El significado de ser semejante a Cristo. Ser como Cristo significa: seguirlo, obedecer sus mandamientos, vivir como él vivió. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo.
El principio de la encarnación. Los creyentes de todas partes de todo el mundo nos enseñan el significado de vivir como sal y luz en ambientes hostiles. Según el principio de la encarnación, la iglesia está ene l mundo para manifestar a Jesucristo con sus vidas y sus palabras. El punto central de encarnación es ensalzar a Cristo, no engrandecer a la iglesia.
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