AUTOEVALUACIÓN
Curso: Naturaleza y misión de la iglesia
TU ARRANCAS CON 100 DE CALIFICACIÓN
Para mantenerla hasta el final, sigue esta auto evaluación
| Número | Requerimiento | Porcentaje | Criterio« | calificación |
| 1 | Capítulo 1 de Ed Hayes | 3% | Viernes 8 | |
| 2 | Capítulo 2 | 3% | Viernes 15 | |
| 3 | Capítulo 3 | 3% | Viernes 22 | |
| 4 | Capítulo 4 | 3% | Viernes 29 | |
| 5 | La Iglesia RGC y Vida en comunidad | 10% | Viernes 29 | |
| 6 | Capítulo 5 | 3% | Viernes 7 marzo | |
| 7 | Capítulo 6 | 3% | Viernes 14 | |
| 8 | Capítulo 7 | 3% | Viernes 28 | |
| 9 | La Iglesia al final del siglo XX | 10% | Viernes 28 | |
| 10 | Capítulo 8 | 3% | Viernes 4 abril | |
| 11 | Capítulo 9 | 3% | Viernes 11 | |
| 12 | Capítulo 10 | 3% | Viernes 18 | |
| 13 | Capítulo 11 | 3% | Viernes 25 | |
| 14 | La realeza de Cristo y la iglesia; Reino de Dios e iglesia. | 10% | Viernes 25 | |
| 15 | Capítulo 12 | 3% | Viernes 2 mayo | |
| 16 | Capítulo 13 | 3% | Viernes 9 | |
| 17 | Examen final | 30% | | |
« El criterio es que la tarea o el trabajo se considera entregado cuando se publique en el blog, no se aceptarán por correo electrónico ni en papel
10 comentarios:
Reporte de lectura
Capitulo 2 La Iglesia en la Historia
El Fuego se extiende
Esta refleja en primer lugar una fe viva y vibrante en una serie de evidencias que revelan un gran movimiento que va hasta nuestros días.
Tenemos que reconocer y agradecer a nuestros antecesores por sus sacrificios en aras de su fidelidad a Jesucristo. Sin olvidarnos que siempre esta presente el bien y el mal, FF Bruce utiliza la analogía de el fuego que se expande que este muchas veces es incontrolable así sucedió en Jerusalén con la iglesia el fuego del cristianismo alcanzo a todo el mundo entonces conocido.
Me pregunto a veces que estamos haciendo el día de hoy para que no se extinga ese fuego.
Se describe que el hecho más impactante y maravilloso y que quizá fue el cerillo que encendió aquel fuego fue precisamente la resurrección de los muertos de Jesucristo.
Esa noticia que los judíos llaman Pentecostés se expandió por todo el mundo “el espíritu santo se derramo” en el inminente regreso de Jesucristo resucitado.
La iglesia en el nuevo testamento
El cristianismo nació durante el dominio romano en el año 37 a C las legiones romanas con sus aliados Herodes hijo de Antípaten, que estaba a cargo del ejercito, se apoderaron de Jerusalén acumulando grandes riquezas y poder después de la muerte de esta en el 4 a C se confirió a Herodes Antipas una tetrarquita en galilea de aquí surgen tres reyes que operaban como títeres, por otro lado en los judíos existían dos fracciones el sanedrín formado por 70 sacerdotes y por otro lado los fariseo que eran la mayoría por estos entonces aparece Juan el bautista quien llama al arrepentimiento del pecado en un ambiente de corrupción estatal y religiosa.
Jesús es bautizado en el Jordán (mateo 3: 17) el advenimiento de Jesucristo divide el tiempo en dos aC – dC. Cuando el muere y viene la resurrección en le Pentecostés lanzaron a la iglesia como cohete desde palestina hacia el mundo.
Los primeros miembros de la iglesia del nuevo testamento fueron los apóstoles y parientes de Jesús es probable que Jacobo el hermano de Jesús fuera el líder principal.
El sanedrín comienza la persecución de la iglesia de Jerusalén, es cuando apedrean a Esteban y aparece Saulo en el escenario sucede también en el año 70 de nuestra era la destrucción del estado de Israel.
La comunidad peregrina: reunida y esparcida
El autor se basa en los pasajes de las epístolas paulinas y los evangelios (marco 3: 7-8; hechos 1:8; 8:1; 1 tesalonisences 2:8,14) para darnos a conocerla temprana expansión del cristianismo. Pedro afirma que los creyentes somos “extranjeros peregrinos” (1pedro 2:11). La iglesia mas importante fuera de Jerusalén fue la de cesárea donde reside el gobierno romano para obedecer a la gran comisión, salieron predicadores a samaria (Felipe) y otros lugares. La iglesia se extendió rápidamente al norte pasando por Fenicia, Tiro, Tolentina, Tolemaida y Tidon (Hechos 21:3-4,7,27:3) llegando a Chipre y Antioquia de Siria (11:9) donde por primera ves son llamados despectivamente cristianos. Es en Siria y Silicia donde nacen comunidades creyentes esta es la forma como se expandió geográficamente llegando hasta Europa. Se asevera que la evangelización llego hasta la india y que el enuco allá influido en la conversión de Egipto y Etiopia, por otro lado Ucrania tiene leyendas acerca de la llegada del evangelio. En Inglaterra los misioneros de Glastonbury informaron que la iglesia ya existía. Surgen falsos dogmatismos en la naciente iglesia que Pablo y Bernabé rechazan.
En el 49 dC registra el primer concilio de Jerusalén en ese tiempo tanto gentiles como Judíos participaban de la gracia unificadora de Dios. La edad apostólica término en el año 64 poco antes de la caída de Jerusalén, durante el 70 al 110 se desconoce el nombre de los misioneros en este tiempo.
El testimonio se extiende como fuego
Después de que los romanos destruyeron Jerusalén 70 dC, los cristianos continuaron debatiendo vigorosamente y dando testimonio a otros.
En la época de Justino Mártir a mediados del siglo II los evangelios de leían en los cultos de adoración junto con los profetas del antiguo testamento. El proceso de definir el canon se complemento antes de 400 dC.
Durante el periodo postapostolico, el eje del poder eclesiástico cambio del oriente al occidente para fines del primer siglo, Asia menor estaba saturada por el evangelio, lo mismo que Siria. Surgió entonces un conflicto entre roma y el oriente acerca de la fecha en que de debería celebrar la pascua de la resurrección.
Justino Mártir defiende el carácter moral del cristianismo. El emperador Deció manda profesar a los dioses (249-251) en resumen el espíritu santo dejo de ser guía directa en la iglesia y esta paso a ser mediadora.
Matrimonio entre iglesia y estado
Diocleciano (284-305) lanzo todo su poder contra la iglesia y sus obispos y cristianos sufrieron el martirio y sus edificios eclesiasticos fueron incendiados.
Constantino se convierte al cristianismo (312 d C) este cambio para siempre la cristiandad.
Surgimiento de la vida monástica.
Desde hacia mucho tiempo, los ideales ascéticos habían ido en aumento en la iglesia Antonio fue el fundador nació en queman, en Egipto central 250 dC este vivía como ermitaño practicaba la abnegación y oraba. Lo atormentaban los demonios.
La iglesia monástica fue muy popular.
Los monasterios declinaron asía el siglo XVI, aunque han continuado hasta nuestros días el monacato buscaba la respuesta a la pregunta “¬¿como es la vida cristiana perfecta¿”.
Hay dos distintivos cristianos del monaquismo. Renunciar alas posesiones y distribuirlas a los necesitados.
Surgimiento de la autoridad central
La propagación de ciertas herejías sirvió para remarcar la necesidad de una estructura organizacional más eficiente. El primero que uso el termino católico fue Ignacio quien muriera en el 110 de esta era, el objetivo de está organización seria el de unificar a todos los cristianos en un solo cuerpo visible de Cristo para lo que se requerían tres cosas primero una autoriza común (obispos) segundo un canon en común (las escrituras) tercero un credo en común, en el segundo siglo Irineo promueve una línea de autoridad
Constantino convoca al concilio de Nisea (325). En 381 Constantinopla se define la doctrina de la trinidad en el 398 surge el canon de las escrituras en el 451 las dos naturalezas de cristo.
Sisma entre oriente y occidente las iglesias orientales y occidentales se separaron lentamente unas con la mira puestas en roma y las otras en Constantinopla.
La iglesia oriental desafía a roma permitiendo los casamientos de los diaconos y presbiteros, prohibiendo el ayuno en cuaresma y mandando que Jesucristo fuera representado en forma Humana, en el siglo VIII el poderoso Papa III prohibe el uso de imágenes y cuadros en el culto.
En el año 787 constantino VI en un concilio convocado en Licea autorizo el uso de cuadros.
En su afan de alcanzar a los paganos llego a aparecerse al paganismo de oriente. La separación de la iglesia de oriente y roma es en el año 1054 bajo león IX.
En occidente los catolicos entronizaron al Papa como supremo gobernador espiritual del mundo y en oriente resalta al Dios encarnado vivo en la tierra para restaurar al hombre sin protestar lealtad al vaticano.
Fue Carlo Magno quien hace crecer al Papa en importancia, Inocencio II en el año de 1198-1216 se proclama vicario de aquel que había afirmado que era rey de reyes y señor de señores, después de 1050 surge el Ave Maria. Se hace comun la venta de indulgencias (pago para evitar el purgatorio).
Gran Sisma: rivalidad entre Papas
En el siglo XIV siete Papas uno tras otro residieron en Aviñon Francia, donde se elige Papa des pues del concilio de constansa el Papa regresa a Roma
Diseño y Reforma
Esfuerzos tempranos para reformar Roma
Con Constantino y carlo mago se produce una fe superficial existen abusos celestiales e imposición la obra de los misticos contra roma para mantener su calidad espiritual.
Los primeros reformadores Juan Wicliffe y Juan Hus, en esos tiempos todos estaban contra los Papas mundano y la corrupción Hus fue muerto en la hoguera.
La reforma protestante
Fue de gran influencia el movimiento reformador dirigido por Hus quien se apoyo en Wicliffe llamado las “estrella matutina” las ruedas de la reforma giraban lenta pero inexorablemente.
Sucedió la caída de Constantinopla a manos de los turcos (1453) la reforma checa se alimenta con las obras de Hus. Se debilita el Papado viene la guerra de los 100 años.
El rey se abrogo el derecho de elegir al arzobispo de canterbury y dejaron de enviar tributo a Roma y el Rey Enrique VII se proclama cabeza de la iglesia nacional Alberto de branderburgo en Alemania promociona la venta de indulgencias Erasmo recupera las escrituras en los idiomas de origen y publica el nuevo testamento en Griego. Gutemberg inventa la imprenta y se traduce la Biblia a idiomas vernáculos.
Martín Lutero
En 1517 clava sus 95 tesis en las puertas de la iglesia del castillo de Wittenberg, sus tres preocupaciones fueron la explotación Papal de la disensión nacional, la jurisdicción del Papa sobre el purgatorio y el error de las indulgencias. La salvación es por fe en Cristo, después de un debate rompe Roma con los seguidores del monje. Los conceptos de Lutero sigue siendo la base del testimonio evangélico del siglo XXI.Federico el sabio protege a Lutero
Se casa con una monja y tiene 6 hijos además adopta 4.
Ulrico Zuinglio
Paso su niñez en una graja oriental de Suiza y a muy temprana edad fue predicador evangélico sostenía que ni el pan, ni el vino, ni el agua, ni las palabras del predicador confieren gracia divina idea q persiste hasta el día de hoy con los bautista y otros grupos cristianos, en 1529 estallaron una serie de guerras entre protestantes y católicos, en 1531 se estableció el asunto de la soberanía local en asuntos religiosos.
Juan Calvino
En 1523 a los 14 años ingreso a la universidad de La Marche en Paris, es con el que surge la compañía de Jesús con Ignacio de Loyola
Los reformadores radicales
Zuinglio promueven la iglesia voluntaria, la separación del estado y la libertad religiosa.
Surgimiento del Evangelicalismo
El calvinismo florece en Escocia, la reforma en Inglaterra con el reinado de Enrique VIII, y es así que el arzobispo de canterbury se había liberado del domino Papal.
Nace Juan Knox 1541-1572 y promueve un gobierno contrario al gobierno imperial surgen dos grupos los cuaqueros, bautistas se oponían a la separación de la iglesia.
Se separa la iglesia con la convocación de canterbury de 1604.
Jacobo I oficializa su versión de Biblia, el separatismo comienza con el reinado de Isabel I perseguido por la tiranía de Jacobo.
En América se desarrolla un calvinismo seguro en Massachuset impulsado por la visión de establecer el reino de Dios. Centro y Sudamérica se hacen católicos. Roger Williams se establece en Rhode Island, por otro lado los cuaqueros llegan a Boston después se trasladarían al oeste, la iglesia de Inglaterra en Virginia y Carolinas así se formo una nueva nación bajo la autoridad de Dios.
El Avivamiento evangélico
“el pastor reformado” en 1675 denuncio la influencia gubernamental sobre la religión, la inmoralidad y la ebriedad. Propuso reuniones de todos los creyentes.
En Inglaterra esos sucesos condujeron a la formación de sociedades religiosas para cultivar la oración, la lectura Biblica, y el auxilio a los necesitados Juan Wesley (1703-1791) y Carlos Wesley (1707-1788) ellos fueron los principales impulsores del evangelismo del siglo VIII.
Uno de los resultados mas significados del avivamiento evangélico fue el nacimiento del movimiento misionero moderno y la reforma social.
William Carey (1761-1834) fue el primero misionero de la sociedad Bautista para la propagación del evangelio.
Condición actual del Evengelicalismo
El cristianismo occidental después de la ilustración dio lugar a una reacción contra el racionalismo y el deísmo en 1840 los evangélicos protestantes forjaron una alianza que adopto una declaración de fe común. Esta incluía la creencia en la inspiración divina, autoridad y suficiencia de las escrituras.
En 1905 “los 5 puntos fundamentales” constituyo una nueva expresión evangélica de las verdades básicas.
Necesitamos recuperar el sentido de la presencia y el poder de Dios en la iglesia.
Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
Profesor: Rafael Pola Baca
Alumno: Carlos Monjaras Mirón
Tarea: Resumen del libro la iglesia y el evangelio
CAPITULO 3
LA IGLESIA Y EL SEÑORÍO DE CRISTO
INTRODUCCIÓN
El autor nos enseña y a su vez da el ejemplo de tres evangelistas que desafortunadamente no viven con lo que predican, esto ocasiona que muchos se burlen del evangelio.
El testimonio del cristiano tiene que ser congruente con lo que predica y esto hace que conserve su reputación y capacidad para impactar a la gente.
Nos dice que la gente debe juzgar al cristianismo por la conducta de su fundador, es decir Cristo Jesús y no por sus seguidores, ya que la iglesia le pertenece a él. En Colosenses 1:18 encontramos que Cristo es la cabeza de la iglesia y el punto principal de nuestra fe.
La comunidad de fe es importante, pero la presencia de Cristo en su iglesia lo es más si queremos evitar el institucionalismo, es esencial que enfoquemos el señorío de Cristo en su iglesia. En la iglesia la parta más importante o la importancia central es Cristo.
La afirmación del más antiguo de todos los credos “Jesús es el Señor” dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos.
El concepto de Cristo como cabeza de la iglesia aparece en varios textos: 1 Corintios 11:3; Efesios 1:22; Colosenses 2:19.
A raíz de la Escritura concluimos la total jerarquía de Cristo en la iglesia y esta exclusiva de él. Esa autoridad no debe ser conferida a obispos o concilios eclesiásticos.
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO
En La sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. Así como los primeros cristianos encontraron que su credo “Jesús es el Señor” chocaba con la regia autoridad de los césares, así los creyentes en la actualidad enfrentan una cultura que rehúsa comprometerse con cualquier autoridad.
De manera diáfana, la Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey. Esto se expresa por medio de los términos griegos Kyrios (“Señor” “amo”) y basileus (“Gobernador”, “rey”).
Dios el Padre exaltó a su Hijo (Hechos 2:36) para que todos se dieran cuenta que Jesús resucitado es Señor y Cristo. Su señorío no tolera la fe superficial. En la sociedad moderna la obediencia no es popular. Sin embargo, es imprescindible en la experiencia genuinamente cristiana. Es imposible que haya una postura cristiana libertina. La paradoja es que por la obediencia al Señor alcanzamos la verdadera libertad.
SUMISIÓN, SEÑORÍO Y LIDERAZGO HUMANO
A lo largo de la historia, el control que los clérigos han ejercido sobre la iglesia ha resultado en su debilitamiento espiritual. La iglesia no está formada por los ministros ordenados, sino por los creyentes comunes y corrientes. La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En Cristo somos uno en fe, esperanza y amor, uno en ministerio y misión. En el Nuevo Testamento no existen distinciones entre clérigos y laicos. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo, y debe someterse a su autoridad suprema.
Imitación de Cristo
Pablo reconoció que debemos imitar a Cristo correctamente (1 Tesalonicenses 1:6; 2:14). Y escribió: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1-2).
El significado de ser semejante a Cristo
Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como él vivió. El es patrón y ejemplo a seguir. Lo imitamos cuando reprimimos la lascivia y el odio, cuando huimos del pecado y de toda maldad, cuando ofrendamos, oramos, hacemos misericordia y cuando cumplimos cualquier exhortación bíblica.
22 de febrero de 2008
MATERIA: Naturaleza y Misión de la Iglesia
TAREA: Resumen del libro LA IGLESIA Y EL EVANGELIO
PROFESOR: Rafael Pola Baca
ALUMNO: Eleazar González García
CAPITULO 3 LA IGLESIA Y EL SEÑORIO DE CRISTO
El testimonio congruente de los cristianos es vital para conservar su reputación y capacidad de impactar a la gente. Con todo y eso, la gente debería juzgar al cristianismo no por la conducta de sus seguidores sino por el carácter de su fundador. Después de todo, la iglesia le pertenece, el énfasis está en Cristo, cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18
Es imprescindible que los cristianos, teniendo la mirada puesta exclusivamente en Cristo y evitando contemplar a otra persona o cosa, vivamos nuestra fe en obediencia al Señor con toda perseverancia y esperanza.
IMPORTANCIA CENTRAL DE JESUCRISTO
Afirmar que Jesucristo es verdadero Dios y al mismo tiempo verdadero hombre será un asunto definitivo en el testimonio cristiano.
En la actualidad, el mundo teológico y eclesiástico está lleno de confusión. Busca sus directrices en la filosofía o las ciencias sociales en vez de en las escrituras. No obstante, el cristianismo posee un ancla segura y la revelación objetiva en la historia. El ancla es Jesucristo que se revela en la Biblia. La afirmación del más antiguo de todos los credos, “Jesús es el Señor”, dará estabilidad a la iglesia en tiempos turbulentos.
En su deidad, Cristo es la imagen o semejanza precisa de Dios. En lo que respecta a la creación, él es el Dios-Creador, preexistente. Tocante a la iglesia Jesús y ninguno otro es la cabeza. Siendo su verdadero Jefe y Líder, él es el único que guía y gobierna a la iglesia. La fuente de la teología de la iglesia –como de toda la teología- es Jesucristo.¬
CONCEPTO DEL GOBIERNO DE CRISTO
En la sociedad contemporánea, hay muchos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta y autoridad final. Así como los primeros cristianos encontraron que su credo “Jesús es el Señor” chocaba con la regia autoridad de los césares, así los creyentes en la actualidad enfrenan una cultura que rehúsa comprometerse con cualquier autoridad.
La Biblia enseña que Jesús es Señor y Rey.
Tenemos evidencia de la exaltación de Jesús como Señor en el salmo 110 “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Al afirmar el sencillo credo “Jesús es el Señor” los primeros creyentes confesaron que Jesús es el Soberano del mundo.
Fuera de los evangelios, no hay mención de Jesús como “rey de Israel”. Sin embargo, hay una referencia directa al título “rey” en Apocalipsis 19:16.
MODELO PARA LA IGLESIA
“El corazón y la base de nuestro ministerio es el de Cristo mismo”. Por tanto, el ministerio de la iglesia es el del cuerpo entero y no sólo el de los líderes designados.
No existe ministerio bautista, luterano o de la iglesia bíblica. El Señor no tiene varios cuerpos separados. Así como los creyentes se unen a él en un solo cuerpo, deben participar en un solo ministerio.
Este debe distinguirse por los siguientes elementos.
El ministerio de reconciliación, de proclamación, de restauración, de estímulo y la edificación mutua, de convertir a los perdidos, de cuidar, curar e integrar, de servicio, de amor, esperanza y fe, de alabanza y adoración a Dios, de ofrendar, de usar los dones del Espíritu bajo su dirección y control y el ministerio de unificar y pacificar.
En el cuerpo de Cristo no caben la arrogancia, las tensiones, egoísmos o resentimientos. Todos debemos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios.
La verdadera iglesia se forma de todos los creyentes regenerados y bautizados. En el Nuevo Testamento no existen distinciones entre clérigos y laicos. Todo creyente sirve bajo una sola cabeza, el Señor Jesucristo.
El sacerdocio universal de los creyentes
Lutero abogaba por el sacerdocio universal de los creyentes, una de las doctrinas centrales del protestantismo en todas sus variantes. Para él el sacerdocio significaba que estamos en la presencia de Dios. Esta doctrina afirma que todo creyente tiene el derecho y responsabilidad de compartir el evangelio y enseñar la palabra de Dios.
En su libro Concerning Ministry, “Respecto al ministerio”, Lutero enlistó siete derechos del sacerdocio universal.
- Predicar la palabra de Dios
- Bautizar
- Celebrar el sacramento (la cena del Señor)
- Utilizar el oficio de las llaves (anunciar el perdón divino de pecados en el nombre de Jesús)
- Orar por otros
- Discernir doctrina
- Discernir espíritus.
El Nuevo Testamento no distingue entre clero y laicos. Ambos conceptos se refieren a las mismas personas. La palabra clero se deriva del término griego Kletos, es decir, “los llamados”, y el concepto de laico viene del vocablo griego laos, que significa “gente o pueblo”.
El liderazgo de la iglesia
Entre los primeros discípulos, Pedro asumió el liderazgo y después por medio del uso de sus dones y en virtud de su llamamiento, surgieron Pablo, Bernabé y otros. A Timoteo y Tito se les designó para recibir capacitación pastoral especial, y otros líderes, tanto varones como mujeres.
Hay evidencia de que en la iglesia temprana existían algunos oficios ministeriales: obispos, pastores, presbíteros y diáconos.
Los términos anciano, obispo, supervisor y pastor se refieren al mismo oficio de liderazgo.
Una comunidad de siervos
“Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. La palabra que Cristo usó, diakonos, significa “siervo”. Nuestra palabra castellana “diácono” es transliteración de ese vocablo griego.
El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Una comunidad de perdonados
Al depositar nuestra confianza en Cristo, recibimos el perdón de pecados. Por fe en Cristo, los creyentes quedamos libres del dominio del pecado, nos deleitamos en obedecer sus mandamientos y anhelamos andar en el Espíritu. La confesión es esencial para los creyentes, pero en algunos círculos evangélicos brilla por su ausencia.
Es fácil documentar el abuso de la confesión. Los primeros reformadores rechazaron la regla eclesiástica que requería confesión ante sacerdotes. Lutero creía que no se puede exigir confesión por medio de una ley. El sentía que la iglesia entera debía caracterizarse por el espíritu de perdón. Sea en privado o en público, la confesión debe hacerse siguiendo las normas bíblicas.
Nuestras iglesias carecen de confesión verdadera y de genuidad bíblica. Por ello se debilita el testimonio del evangelio del perdón divino.
El significado de ser semejante a Cristo
Ser como Cristo significa seguirlo, obedecer sus mandatos, vivir como él vivió. Él es patrón y ejemplo a seguir. Lo imitamos cuando reprimimos la lascivia y el odio, cuando huimos del pecado y de toda maldad, cuando ofrendamos, oramos, hacemos misericordia y cuando cumplimos cualquier exhortación bíblica.
Ser semejante a Cristo es hacer la voluntad revelada de Dios. Ser semejante a Cristo, nuestra cabeza, significa amarlo y obedecerlo.
22 de febrero 2008
SEMINARIO TEOLOGICO BAUTISTA “CAMPUS HOREB”
MATERIA: NATURALEZA Y MISION DE LA IGLESIA
PROFESOR: RAFAEL POLA BACA
ALUMNO: ELEAZAR GONZALEZ GARCIA
TAREA: RESUMEN DEL LIBRO “VIDA EN COMUNIDAD”
CAPITULO 1 LA COMUNIDAD
La comunidad cristiana
Comunidad cristiana significa comunión en Jesucristo y por Jesucristo. Si podemos ser hermanos es únicamente por Jesucristo y en Jesucristo.
En primer lugar, Jesucristo es el que fundamenta le necesidad que los creyentes tienen unos de otros; en segundo lugar solo Jesucristo hace posible su comunión y, finalmente Jesucristo nos ha elegido desde toda la eternidad para que nos acojamos durante nuestra vida y nos mantengamos unidos siempre.
El cristiano ya no vive por sí mismo, de su autoacusación y su autojustificación, sino de la acusación y justificación que provienen de Dios. Dios ha querido que busquemos y hallemos su palabra en el testimonio del hermano, en la palabra humana.
En una palabra, la comunidad cristiana es obra solamente de Jesucristo y de su justicia. Los hombres están divididos por la discordia. Pero “Jesucristo es nuestra paz”. Sin él no hay discordia entre los hombres y entre estos y Dios. Cristo es el mediador entre Dios y los hombres. Sin él, no podríamos conocer a Dios, ni invocarle, ni llegarnos a él; tampoco podríamos reconocer a los hombres como hermanos ni acercarnos a ellos.
La escritura nos llama el cuerpo de Cristo, hemos sido elegidos y adoptados en Jesucristo y esta adopción significa que le pertenecemos eternamente.
Su misericordia nos ha enseñado a ser misericordiosos; su perdón, a perdonar a nuestros hermanos. Yo soy hermano de mi prójimo gracias a lo que Jesucristo hizo por mí; mi prójimo se ha convertido en mi prójimo gracias a lo que Jesucristo hizo por él. mi hermano, en la comunidad, no es tal hombre piadoso necesitado de fraternidad, sino el hombre que Jesucristo ha salvado, a quien ha perdonado los pecados y ha llamado, como a mí, a la fe y a la vida eterna. Jesucristo fundamenta la comunidad que nace, o nacerá un día, entre dos creyentes. Cuanto más auténtica y profunda llegue a ser, tanto más retrocederán nuestras diferencias.
Jesucristo y lo que él ha hecho por nosotros. Únicamente por él nos pertenecemos unos a otros única y totalmente.
La fraternidad cristiana
La fraternidad cristiana no es un ideal humano, sino una realidad dada por Dios, esta realidad es de orden espiritual y no de orden psíquico. Dios nos va llevando al conocimiento de la autentica comunidad cristiana. Dios no es un dios de emociones sentimentales, sino el Dios de la realidad.
Dios aborrece los ensueños piadosos porque nos hacen duros y pretenciosos. Nos hacen exigir lo imposible a Dios, a los demás y a nosotros mismos.
La gratitud
Nuestra falta de gratitud impide que Dios nos conceda los grandes dones espirituales que nos tiene reservados. Oramos para que se nos concedan grandes cosas y nos olvidamos de agradecer las pequeñas. Debemos dar gracias a Dios diariamente por la comunidad cristiana a la que pertenecemos.
Un pastor no debe quejarse jamás ante su comunidad, ni siquiera ante Dios. No le ha sido confiada la comunidad para que se convierta en su acusador ante Dios y ane los hombres, que se acuse más bien a sí mismo por su falta de fe; que pida a Dios que le haga comprender en que ha desobedecido o pecado. Lo que a nosotros nos parece insignificante puede ser muy importante a los ojos de Dios.
La espiritualidad de la comunidad cristiana
Fundada únicamente en Jesucristo, la comunidad cristiana no es una realidad de orden psíquico, sino de orden espiritual. Comunidad espiritual es la comunión de todos los llamados por Cristo, comunidad psíquica es la comunidad de las almas “piadosas”.
En la comunidad espiritual únicamente es la palabra de Dios la que domina; en la comunidad “piadosa” es el hombre quien, junto a la palabra de Dios, pretende dominar con su experiencia, su fuerza, su capacidad de sugestión y su magia religiosa.
El amor de orden psíquico ama al otro por sí mismo mientras que el amor de orden espiritual le ama por Cristo. Entre mi prójimo y yo está Cristo. Únicamente Cristo puede ayudarle, como únicamente Cristo ha podido ayudarme a mí. Esto significa que debo renunciara mis intentos apasionados de manipular, forzar o dominar a mi prójimo.
El amor psíquico crea su propia imagen del prójimo, de lo que es y de lo que debe de ser; quiere manipular su vida. El amor espiritual, en cambio, parte de Cristo para conocer la verdadera imagen del hombre.
El amor psíquico vive del deseo turbador incontrolado e incontrolable; el amor espiritual vive en la claridad del servicio que le asigna la verdad.
La comunidad forma parte de la Iglesia Cristiana
Es de vital importancia para toda comunidad cristiana distinguir a tiempo entre ideal humano y realidad de Dios. Excluir de la comunidad al hermano frágil e insignificante, con el pretexto de que no se puede hacer nada con él, puede suponer, nada menos, la exclusión del mismo Cristo.
La unión de Jesucristo
Es dulce para los hermano vivir juntos por Cristo porque únicamente Jesucristo es el vínculo que nos une. “El es nuestra paz”. Solo por él tenemos acceso los unos a los otros.
CAPITULO 2 EL DÍA EN COMÚN
El culto de la mañana
En el Antiguo Testamento, el día comienza al anochecer y termina con la puesta del sol. Es el tiempo de espera. Para la comunidad del Nuevo Testamento, el día comienza al rayar el alba y termina con la aurora del día siguiente. Es el tiempo del cumplimiento. Las primeras horas de la mañana pertenecen por tanto a la comunidad de Cristo resucitado. Desde el amanecer el creyente tiene sed de Dios y suspira por él. La Escritura considera el amanecer como la hora en la que Dios nos concede su ayuda especial.
La lectura de los Salmos
El libro de los salmos ocupa un lugar excepcional dentro del conjunto de la sagrada Escritura. Es palabra de Dios. Los salmos son el libro de oraciones de Jesucristo en el sentido más propio, nos enseñan a orar sobre el fundamento de la oración de Cristo, la oración de los salmos nos enseña lo que debemos expresar en nuestras oraciones. La recitación de los salmos nos enseña a orar en comunidad.
La lectura bíblica
Después de la oración de los salmos, e intercalado un cántico, sigue la lectura de la sagrada Escritura. Una comunidad doméstica debería ser capaz de leer, mañana y tarde, un capítulo del Antiguo Testamento y al menos medio del Nuevo. Para el niño, el culto familiar es ocasión de oír y aprender por primera vez la historia bíblica; para el adulto, la oportunidad de comprenderla mejor, a lo que no podrá llegar por la sola lectura personal.
Sólo aquél que se deja encontrar en Jesucristo, en su encarnación, en su cruz y en su resurrección, está en Dios, y Dios en él. La lectura de la Biblia en la oración d la mañana nos hará cada día más significativa y saludable. Sólo por medio de la sagrada Escritura aprendemos a conocer nuestra propia historia. Para ello no debemos ahorrar tiempo ni sacrificios. Debemos hacerlo ante todo por nuestra salvación.
No es nuestro corazón el que decide nuestro camino sino la palabra de Dios. Quien no desea conocer personalmente la Escritura no es un cristiano evangélico.
Para una recta lectura de la Biblia debe observarse la siguiente regla: el que lee no debe identificarse jamás con el “Yo” que habla en la Escritura. No soy yo quien se irrita, consuela o exhorta, sino Dios. Yo no me ponga en el lugar de Dios. La lectura correcta de la Escritura no es una técnica que puede ser aprendida, sino que depende de mi propia disposición interior.
Cantar en común
“Cantad al Señor un cántico nuevo” nos repite el salmista. Dios quiere ser celebrado con un cántico eterno, y entrar en su Iglesia es unir la voz a este coro inmenso, su finalidad es alabar a Dios trino y su obra. Pero es distinto el cántico en la tierra que en el cielo. En la tierra es el canto de los que creen; en el cielo, el de los que contemplan; en la tierra es un canto hecho de pobres palabras humanas; en el cielo son “palabras inefables que ningún hombre puede expresar”. El cántico nuevo ha de ser entonado en primer lugar en nuestro corazón. Un cántico que no fuese cantado con el corazón no sería más que un himno horrible y confuso de autoalabanza humana, la palabra humana tiene su espacio en todas las reuniones cristianas. El canto está unido a palabras que nosotros pronunciamos para alabar a Dios, el canto al unísono se canta con el corazón.
Una comunidad domestica deberá esforzarse por aprender a cantar espontáneamente y de corazón al mayor número posible de cantos. Cuanto más cantemos, tanto mayor será nuestra alegría.
Es la voz de la Iglesia la que se hace audible en el canto en común. No soy yo el que canta sino la Iglesia, pero como miembro de la Iglesia puedo participar en su canto.
Orar en común
Si dos de vosotros conviniereis pedir cualquier cosa, os será concedida por mi Padre que está en los cielos (Mt 18, 19). Hemos escuchado la palabra de Dios y hemos podido unirnos al canto de la Iglesia; ahora se trata, en cambio, de orar a Dios en comunidad, y esta oración debe ser nuestra palabra, nuestra oración por este día, por nuestro trabajo, por nuestra comunidad, por las miserias y los pecados particulares que pesan sobre todos.
La oración en común es efectivamente el acto más natural de la vida cristiana comunitaria. En el acto comunitario religioso, la oración libre debe ser la oración de todos y no del responsable que la pronuncia.
También la oración libre debe obedecer a una cierta disciplina interna, pues no se trata del desahogo caótico de un corazón humano, sino de la oración de una comunidad ordenada.
El Nuevo Testamento nos enseña que una comunidad de oración es algo totalmente normal y natural entre cristianos.
La comunidad de mesa
Sólo después de haber sido alimentada y fortalecida por el pan de la vida eterna, la comunidad se reúne para recibir de Dios el pan para la vida corporal. La Escritura menciona tres clases de comida en las que Jesús toma parte con los suyos: la diaria, la santa cena y el banquete final en el reino de Dios. Cristo es el verdadero pan de vida; él es no solamente el dador, sino el don mismo que hace posible todos los otros dones. Cada vez que los creyentes comparten la mesa, confiesan que Jesús está presente en medio de ellos como su Señor y Dios. Nuestra vida no es solamente fatiga y trabajo, también es refrigerio y gozo por la bondad de Dios. Nosotros trabajamos, pero Dios nos alimenta y sostiene. Debemos alegrarnos. El hombre no debe comer “el pan del dolor”, sino como dice el Eclesiastés, “come alegremente tu pan” (9,7). A Dios no le gusta que comamos nuestro pan con tristeza, con prisa o con vergüenza. La comida de cada día es un remanso gozoso al que el Señor nos invita como a una fiesta.
El trabajo
La jornada del cristiano está dedicada al trabajo. Sin el esfuerzo y el trabajo de la jornada, la oración no es oración, y sin la oración, el trabajo no es trabajo. En el trabajo el hombre aprende a dejarse limitar por el objeto de su trabajo; de este modo el trabajo se convierte en el mejor remedio contra la pereza e indolencia de la naturaleza humana. No por ellos el trabajo deja de ser trabajo es más, puede decirse que sólo el hombre que conoce el verdadero sentido del trabajo no teme afrontar su dureza. En la oración de la mañana, se decide la suerte del día. La oración nos enseña a ordenar y distribuir mejor nuestro tiempo.
La oración de la noche
Es bueno que la plegaria de la noche sea el último acto del día, antes del descanso nocturno. En estos momentos la comunidad percibe con mayor claridad la verdadera luz de la palabra divina. Después de la jornada de trabajo, imploramos de Dios su bendición, su paz su protección sobre toda la cristiandad. Es decisivo para la comunidad cristiana saldar cada noche las diferencias que hayan podido surgir durante la jornada. Nuestra jornada desde la mañana a la noche está bajo la palabra del salmista: “Tuyo es el día, tuya es la noche” (Sal. 74,16).
CAPITULO 3 RL DIA EN SOLEDAD
El que no sepa estar solo, que tenga cuidado con la vida en comunidad. El que no sepa vivir en comunidad, que tenga cuidado con la soledad. La señal distintiva de la soledad es el silencio, como la palabra lo es de la comunidad. Silencio y palabra guardan la misma íntima relación que soledad y comunidad. El mutismo no crea soledad, como tampoco una discusión crea comunidad. Zacarías se vuelve mudo en vez de silencioso. Si hubiera aceptado la revelación, tal vez hubiera podido salir del templo silencioso, y no mudo.
El silencio del templo es la señal de la sagrada presencia de Dios en su palabra. Callar, en definitiva, no significa otra cosa que estar atentos a la palabra para poder caminar con su bendición. Nadie habla con más seguridad que quien sabe callar.
El silencio puede no ser más que un horrible desierto lleno de terror, o bien un paraíso artificial, pero lo uno no es mucho mejor que lo otro. Sea como fuere, nadie debe esperar del silencio otra cosa que el sencillo encuentro con la palabra de Dios.
Existen tres cosas para las que el cristiano necesita de un tiempo aparte a lo largo de la jornada: la reflexión bíblica, la oración y la intercesión. Las tres constituyen lo que se conoce por meditación diaria. Debemos comenzar nuestra meditación diaria pidiendo a dios que nos envía su santo Espíritu para que nos revele la Escritura y nos ilumine.
La intercesión
Interceder por otro no significa otra cosa que presentar al hermano ante Dios: verlo bajo la cruz de Jesús como un hombre pobre y pecador que necesita de la gracia.
La intercesión es un servicio que debemos cada día a Dios y a nuestros hermanos. Negarnos a interceder por nuestro prójimo sería negarle el servicio cristiano por excelencia. El cristiano debe saber que todo lo que haga durante las horas que está solo influye en la vida de la comunidad. En su soledad puede desgarrarla y mancillarla, o fortalecerla y santificarla.
CAPITULO 4 EL SERVICIO
No juzgar
Una regla esencial de la vida cristiana comunitaria es que nadie se permita pronunciar una palabra secreta sobre otro. Dios no creó a mi prójimo como yo lo hubiera creado. No me lo dio como un hermano a quien dominar, sino para que, a través de él, pueda encontrar al Señor que lo creó.
La función del creyente
En la comunidad cristiana todo depende de que cada uno llegue a ser un eslabón insustituible de la misma cadena: sólo cuando hasta el eslabón más pequeño esta bien soldado, la cadena es irrompible. Una comunidad que permite la existencia de miembros que no se aprovechan está labrando su ruina.
Toda comunidad cristiana debe saber que no solamente los débiles necesitan de los fuertes, sino también que los fuertes no pueden prescindir de los débiles. La eliminación de los débiles significaría la muerte de la comunidad.
Servir a otros
Aquel que ha experimentado, aunque sea una sola vez, la misericordia de Dios en su vida, en adelante no desea más una cosa: servir a los otros. La propia sabiduría perdió a los primeros hombres que quisieron conocer el bien y el mal, y que Caín, el primer nacido sobre la tierra después de la caída, fue un homicida. Ese es el fruto de la sabiduría humana.
No ser altivos
También la honra del prójimo es más importante que mi propia gloria. ¿Qué importa que se me hagan agravios? ¿Acaso no habría merecido un castigo más severo si Dios no hubiera procedido conmigo misericordiosamente. El que vive de la justificación por la gracia, está dispuesto a aceptar también ofensas y vejaciones sin protesta. El no creerse sabio, el humillarse ante el humilde, significan simple y llanamente tenerse por el más grande pecador. Sueña a exageración, a hipocresía, sin embargo el apóstol Pablo dijo de sí mismo que era el primero es decir, el más grande de los pecadores (1 Tim 1,15). Si mi pecado, al compararlo con el de los otros, me sigue pareciendo de algún modo menos grave y menos condenable, es que mi desconocimiento de él es absoluto. Mi pecado es necesariamente el mayor, el más grave y el más condenable, porque para el pecado de los demás el amor fraterno me hace encontrar excusas.
Escuchar a los otros
El primer servicio que uno debe a otro dentro de la comunidad consiste e escucharlo. El amor que Dios nos tiene se manifiesta no solamente en que nos da su palabra, sino también en que nos escucha. Ciertos cristianos, y en especial los predicadores creen a menudo que, cada vez que se encuentran con otros hombres, su único servicio consiste en “ofrecerles” algo. Se olvidan de que el saber escuchar puede ser más útil que el hablar.
Aquel que ya no sabe escuchar a sus hermanos, pronto será incapaz de escuchar a Dios. El que piensa que su tiempo es demasiado valioso para perderlo escuchando a los demás, jamás encontrará tiempo para Dios y el prójimo.
No es de extrañar que no seamos capaces de cumplir la tarea más importante que Dios nos ha confiado, esto es, escuchar la confesión del hermano, si le cerramos los oídos en las cosas menos importantes.
Ayudarse
El segundo servicio que debemos prestarnos mutuamente en la comunidad cristiana es de ayudarnos. Absortos en nuestras importantes ocupaciones diarias, podemos pasar de largo como hizo el sacerdote ante el hombre que había caído en manos de los ladrones… quizás también enfrascados en la lectura de la Biblia. De este modo pasamos de largo ante el signo que Dios ha erigido bien visible en nuestra vida para mostrarnos que lo que cuenta no es nuestro camino sino el suyo. Sólo cuando nuestras manos no vacilen en brindarse con solicitud diaria a la obra de amor y misericordia, podrá nuestra boca pronunciar, con la alegría y la fuerza convincentes de la fe, la palabra de afecto que convence.
En tercer lugar el servicio de soportar a los otros (Gal 6,2) La ley de Cristo es, por tanto, una ley del sobrellevar. Sobrellevar es soportar. Para el cristiano, y precisamente para el, él prójimo es una carga. Esto en ningún caso lo es para el pagano. El cristiano debe soportar la carga del prójimo, debe soportar a su hermano. Jesucristo. Nos ha llevado como una madre a su hijo, como un pastor a su oveja pérdida.
El pecado del prójimo
Por el pecado el prójimo se convierte también en carga para el cristiano. El pecado de nuestro prójimo es aún más difícil de soportar que su libertad. El no menospreciar al pecador, sino atreverse a soportarlo, significa no darlo por perdido, aceptarlo como tal y facilitarle, por el perdón, el acceso a la comunidad.
Todo pecado personal es una carga y una acusación que pesa sobre toda la comunidad, por eso la Iglesia se alegra por cada nuevo dolor, por cada nueva carga que soporta por el pecado de sus miembros. Porque así se sabe juzgada digna de llevar y perdonar los pecados. Cuando estas tres tareas del servicio cristiano-escuchar, ayudar y soportar a los hermanos- son cumplidas fielmente, se hace posible cumplir igualmente la última y más importante: el servicio de la palabra de Dios.
La palabra de Dios
La amonestación del hermano es necesaria siempre que el hermano cae en un pecado manifiesto; es mandato de Dios. La disciplina debe comenzar a ejercerse a partir del ámbito más estrecho de la comunidad. Se trata de hablar clara y firmemente siempre que la comunidad familiar –y por lo mismo la Iglesia.
Dejando que entre nosotros únicamente la palabra de Dios despliegue su poder de juicio y salvación. No somos nosotros los que juzgamos; sólo Dios juzga, y su juicio es recto y saludable. No obstante, ha puesto su palabra en nuestra boca, y quiere que sea pronunciada por nosotros. Si nos guardamos su palabra, la sangre de nuestro hermano caerá sobre nosotros. Sí, por el contrario, la proclamamos, Dios se servirá de nosotros para salvar a nuestro hermano.
CAPITULO 5 CONFESION Y SANTA CENA
“Confesaos mutuamente vuestros pecados” (Sant 5,16). Quedarse a solas con el propio mal es quedarse completamente solo. No nos está permitido ser pecadores, y muchos cristianos se horrorizarían si de pronto descubriesen entre ellos un auténtico pecador. Por eso optamos por quedarnos solos con nuestro pecado.
La gracia del evangelio –aunque sea difícil comprender porque por el piadoso nos coloca ante la verdad y nos dice: tú eres un pecador, un pecador incurable, sin embargo, tal como eres, puedes llegar a Dios que te ama. Te quiere tal como eres, sin necesidad de que hagas nada o des nada, te quiere a ti personalmente, sólo a ti. “dame hijo mío tu corazón”. El evangelio de Jesucristo ha puesto así de manifiesto la miseria del pecador y la misericordia de Dios. De esta verdad debería vivir en adelante su Iglesia. Cuánto más solo esta el hombre tanto más destructor es el poder que el pecado ejerce sobre él, se puede decir que la confesión del pecado pierde definitivamente todo resto de autojustificación. El pecador se libera, abandona todo lo que hay en él de malo, abre su corazón a Dios y encuentra el perdón de todos sus pecados en la comunión con Jesucristo y con el hermano que lo escucha.
La raíz de todo pecado es el orgullo yo quiero vivir sólo para mí, tener derecho a disponer de mí mismo, a odiar, a desear, a vivir o morir a mi gusto. todo nuestro ser espíritu y carne, esta inflamado de orgullo.
La cruz de Jesucristo aniquila todo orgullo, nuestro hombre viejo ha muerto pero es Dios quien lo ha vencido. Desde ese momento tomamos parte en la resurrección de Cristo y en la vida eterna. La Biblia dice el que oculta sus pecados no prosperará, el que los confiesa y los abandona alcanza misericordia. La vida entre Jesucristo y los suyos comienza cuando confesando sus pecados el cristiano abandona sus transgresiones, pero para que esa certeza del perdón sea real es necesario que nuestra confesión a Dios sea concreta. La confesión general no sirve más que para hacer a los hombres más hábiles para justificarse a sí mismos, por eso una confrontación con los mandamientos de nuestro Dios será la mejor preparación para la confesión de sus pecados. Jesús trataba con los pecadores, publícanos y prostitutas ellos sabían que tenían necesidad de que sus pecados fueran perdonados y así recibir el perdón como algo aplicado a un pecado muy concreto.
¿A quién debemos confesarnos? de acuerdo con la promesa de Jesús debe ser a Dios directamente y tan pronto como nos demos cuenta de nuestro pecado.
Ante el Psicólogo yo no soy más que un enfermo, ante Dios soy un pecador. El psicólogo comenzará por escudriñar mi corazón pero, pese a todo, no podrá descubrir la verdadera causa del mal; sin embargo Dios sabe de antemano cuando acudo a él que quien se acerca es un pecador, que quiere confesarse ante Él y buscar su perdón divino.
SEMINARIO TEOLOGICO BAUTISTA “CAMPUS HOREB”
MATERIA: NATURALEZA Y MISION DE LA IGLESIA
PROFESOR: RAFAEL POLA BACA
ALUMNO: CARLOS MONJARAS MIRON
TAREA: RESUMEN DEL LIBRO “VIDA EN COMUNIDAD”
El autor nos muestra en su libro que como hijos de Dios no podemos ni debemos vivir aislados, sino en una comunidad ya sea inconversa o de creyentes donde más debemos desarrollar la vida en común.
La comunidad cristiana
Comunidad cristiana significa comunión en Jesucristo y por Jesucristo. En primer lugar, Jesucristo es el que fundamenta le necesidad que los creyentes tienen unos de otros; en segundo lugar solo Jesucristo hace posible su comunión y, finalmente Jesucristo nos ha elegido desde toda la eternidad para que nos acojamos durante nuestra vida y nos mantengamos unidos siempre.
El cristiano ya no vive por sí mismo, de su autoacusación y su autojustificación, sino de la acusación y justificación que provienen de Dios. Dios ha querido que busquemos y hallemos su palabra en el testimonio del hermano.
En una palabra, la comunidad cristiana es obra solamente de Jesucristo y de su justicia. Los hombres están divididos por la discordia. Pero “Jesucristo es nuestra paz”. Sin él no hay discordia entre los hombres y entre estos y Dios. Cristo es el mediador entre Dios y los hombres. Sin él, no podríamos conocer a Dios, ni invocarle, ni llegarnos a él; tampoco podríamos reconocer a los hombres como hermanos ni acercarnos a ellos.
La escritura nos llama el cuerpo de Cristo, hemos sido elegidos y adoptados en Jesucristo y esta adopción significa que le pertenecemos eternamente.
Yo soy hermano de mi prójimo gracias a lo que Jesucristo hizo por mí; mi prójimo se ha convertido en mi prójimo gracias a lo que Jesucristo hizo por él. Mi hermano, en la comunidad, no es tal hombre piadoso necesitado de fraternidad, sino el hombre que Jesucristo ha salvado, a quien ha perdonado los pecados y ha llamado, como a mí, a la fe y a la vida eterna. Jesucristo fundamenta la comunidad que nace, o nacerá un día, entre dos creyentes.
La fraternidad cristiana
La fraternidad cristiana no es un ideal humano, sino una realidad dada por Dios, esta realidad es de orden espiritual y no de orden psíquico. Dios nos va llevando al conocimiento de la autentica comunidad cristiana. Dios no es un dios de emociones sentimentales, sino el Dios de la realidad.
La gratitud
Nuestra falta de gratitud impide que Dios nos conceda los grandes dones espirituales que nos tiene reservados. Oramos para que se nos concedan grandes cosas y nos olvidamos de agradecer las pequeñas. Debemos dar gracias a Dios diariamente por la comunidad cristiana a la que pertenecemos.
Un pastor no debe quejarse jamás ante su comunidad, ni siquiera ante Dios. No le ha sido confiada la comunidad para que se convierta en su acusador ante Dios y ante los hombres, que se acuse más bien a sí mismo por su falta de fe; que pida a Dios que le haga comprender en que ha desobedecido o pecado.
La espiritualidad de la comunidad cristiana
Fundada únicamente en Jesucristo, la comunidad cristiana no es una realidad de orden psíquica, sino de orden espiritual. Comunidad espiritual es la comunión de todos los llamados por Cristo, comunidad psíquica es la comunidad de las almas “piadosas”.
En la comunidad espiritual únicamente es la palabra de Dios la que domina; en la comunidad “piadosa” es el hombre quien, junto a la palabra de Dios, pretende dominar con su experiencia, su fuerza, su capacidad de sugestión y su magia religiosa.
El amor de orden psíquico ama al otro por sí mismo mientras que el amor de orden espiritual le ama por Cristo. Entre mi prójimo y yo está Cristo. Únicamente Cristo puede ayudarle, como únicamente Cristo ha podido ayudarme a mí. Esto significa que debo renunciar a mis intentos apasionados de manipular, forzar o dominar a mi prójimo.
El amor psíquico crea su propia imagen del prójimo, de lo que es y de lo que debe de ser; quiere manipular su vida. El amor espiritual, en cambio, parte de Cristo para conocer la verdadera imagen del hombre.
La comunidad forma parte de la Iglesia Cristiana
Es de vital importancia para toda comunidad cristiana distinguir a tiempo entre ideal humano y realidad de Dios. Excluir de la comunidad al hermano frágil e insignificante, con el pretexto de que no se puede hacer nada con él, puede suponer, nada menos, la exclusión del mismo Cristo.
La unión de Jesucristo
Probablemente no exista ningún cristiano a quien Dios no conceda al menos una vez en la vida, la gracia de experimentar una verdadera comunidad cristiana. El hecho de que dios haya actuado y siga queriendo obrar en todos nosotros es lo que aceptamos por la fe como su mayor regalo
“¡Que dulce y agradable es para los hermanos vivir juntos en armonía! “ así celebra la sagrada Escritura la gracia de poder vivir unidos bajo la autoridad de la palabra de Dios
CAPITULO 2 EL DÍA EN COMÚN
El culto de la mañana
Las primeras horas de la mañana pertenecen por tanto a la comunidad de Cristo resucitado. Desde el amanecer el creyente tiene sed de Dios y suspira por él. La Escritura considera el amanecer como la hora en la que Dios nos concede su ayuda especial.
Para el cristiano el comienzo del día no debe estar sobre cargado ni obstaculizado por los quehaceres múltiples que le esperan, cada día que comienza debe estar sometido al Señor que lo creo.
La lectura de los Salmos
El libro de los salmos ocupa un lugar excepcional dentro del conjunto de la sagrada Escritura. Los salmos son el libro de oraciones de Jesucristo en el sentido más propio, nos enseñan a orar sobre el fundamento de la oración de Cristo.
La lectura bíblica
Después de la oración de los salmos, e intercalado un cántico, sigue la lectura de la sagrada Escritura. Aplícate a la lectura i Timoteo 4:13. Una comunidad doméstica debería ser capaz de leer, mañana y tarde, un capítulo del Antiguo Testamento y al menos medio del Nuevo. Si como hijos de Dios no somos capaces de leer completamente un capítulo de la Biblia debería causarnos una profunda vergüenza ya que esto da un pobre testimonio hacia los demás porque no conocemos o no experimentamos lo que profesamos. La lectura de la Biblia en la oración de la mañana nos hará cada día más significativa y saludable. Sólo por medio de la sagrada Escritura aprendemos a conocer nuestra propia historia. Para ello no debemos ahorrar tiempo ni sacrificios. Debemos hacerlo ante todo por nuestra salvación.
No es nuestro corazón el que decide nuestro camino sino la palabra de Dios. Quien no desea conocer personalmente la Escritura no es un cristiano evangélico.
Cantar en común
“Cantad al Señor un cántico nuevo” nos repite el salmista. Dios quiere ser celebrado con un cántico eterno, y entrar en su Iglesia es unir la voz a este coro inmenso, su finalidad es alabar a Dios trino y su obra. Pero es distinto el cántico en la tierra que en el cielo. En la tierra es el canto de los que creen; en el cielo, el de los que contemplan; en la tierra es un canto hecho de pobres palabras humanas; en el cielo son “palabras inefables que ningún hombre puede expresar”. El cántico nuevo ha de ser entonado en primer lugar en nuestro corazón. Un cántico que no fuese cantado con el corazón no sería más que un himno horrible y confuso de autoalabanza humana, la palabra humana tiene su espacio en todas las reuniones cristianas.
Orar en común
Si dos de vosotros conviniereis pedir cualquier cosa, os será concedida por mi Padre que está en los cielos (Mt 18, 19). La oración en común es efectivamente el acto más natural de la vida cristiana comunitaria. En el acto comunitario religioso, la oración libre debe ser la oración de todos y no del responsable que la pronuncia.
También la oración libre debe obedecer a una cierta disciplina interna, pues no se trata del desahogo caótico de un corazón humano, sino de la oración de una comunidad ordenada.
El Nuevo Testamento nos enseña que una comunidad de oración es algo totalmente normal y natural entre cristianos.
La comunidad de mesa
Sólo después de haber sido alimentada y fortalecida por el pan de la vida eterna, la comunidad se reúne para recibir de Dios el pan para la vida corporal. La Escritura menciona tres clases de comida en las que Jesús toma parte con los suyos: la diaria, la santa cena y el banquete final en el reino de Dios. Cristo es el verdadero pan de vida.
El trabajo
La jornada del cristiano está dedicada al trabajo. Sin el esfuerzo y el trabajo de la jornada, la oración no es oración, y sin la oración, el trabajo no es trabajo. En el trabajo el hombre aprende a dejarse limitar por el objeto de su trabajo; de este modo el trabajo se convierte en el mejor remedio contra la pereza e indolencia de la naturaleza humana. No por ellos el trabajo deja de ser trabajo es más, puede decirse que sólo el hombre que conoce el verdadero sentido del trabajo no teme afrontar su dureza.
La oración de la noche
Nuestra jornada desde la mañana a la noche está bajo la palabra del salmista: “Tuyo es el día, tuya es la noche” (Sal. 74,16).
CAPITULO 3 EL DIA EN SOLEDAD
El que no sepa estar solo, que tenga cuidado con la vida en comunidad. El que no sepa vivir en comunidad, que tenga cuidado con la soledad. La señal distintiva de la soledad es el silencio, como la palabra lo es de la comunidad. Silencio y palabra guardan la misma íntima relación que soledad y comunidad. El mutismo no crea soledad, como tampoco una discusión crea comunidad.
El silencio del templo es la señal de la sagrada presencia de Dios en su palabra. Callar, en definitiva, no significa otra cosa que estar atentos a la palabra para poder caminar con su bendición.
Existen tres cosas para las que el cristiano necesita de un tiempo aparte a lo largo de la jornada: la reflexión bíblica, la oración y la intercesión. Las tres constituyen lo que se conoce por meditación diaria. Debemos comenzar nuestra meditación diaria pidiendo a Dios que nos envíe su santo Espíritu para que nos revele la Escritura y nos ilumine.
La intercesión
Interceder por otro no significa otra cosa que presentar al hermano ante Dios: verlo bajo la cruz de Jesús como un hombre pobre y pecador que necesita de la gracia.
La intercesión es un servicio que debemos cada día a Dios y a nuestros hermanos. Negarnos a interceder por nuestro prójimo sería negarle el servicio cristiano por excelencia.
CAPITULO 4 EL SERVICIO
No juzgar
Para la vida del creyente es esencial en su vida de comunidad cristiana no permitirse ni permitir que los demás juzguen al prójimo o al hermano solamente el Señor que lo creo es el único que tiene el derecho de juzgarnos
La función del creyente.
En la comunidad cristiana todo depende de que cada uno llegue a ser como un eslabón de una cadena que une a otro eslabón y si estan bien soldados es imposible destruir dicha cadena así en la vida del cristiano si estamos unidos unos a otros en Cristo Jesús el enemigo no podrá
Servir a otros
Aquel que ha experimentado, aunque sea una sola vez, la misericordia de Dios en su vida, en adelante no desea más una cosa: servir a los otros.
No ser altivos
Cómo hijos de Dios no debemos mostrarnos superiores a los demás ya sean de la familia de Cristo o inconversos. También la honra del prójimo es más importante que mi propia gloria. ¿Qué importa que se me hagan agravios? ¿Acaso no habría merecido un castigo más severo si Dios no hubiera procedido conmigo misericordiosamente. El que vive de la justificación por la gracia, está dispuesto a aceptar también ofensas y vejaciones sin protesta. El no creerse sabio, el humillarse ante el humilde, significan simple y llanamente tenerse por el más grande pecador.
Escuchar a los otros
El primer servicio que uno debe a otro dentro de la comunidad consiste en saber escuchar. El amor que Dios nos tiene se manifiesta no solamente en que nos da su palabra, sino también en que nos escucha. Ciertos cristianos, se olvidan de que el saber escuchar puede ser más útil que el hablar.
Aquel que ya no sabe escuchar a sus hermanos, pronto será incapaz de escuchar a Dios. El que piensa que su tiempo es demasiado valioso para perderlo escuchando a los demás, jamás encontrará tiempo para Dios y el prójimo.
Ayudarse
El segundo servicio que debemos prestarnos mutuamente en la comunidad cristiana es de ayudarnos. A veces o la mayoría de las veces enfrascados en nuestra rutina diaria nos olvidamos de ayudar al prójimo, al creyente y sólo contemplamos primeramente nuestras necesidades y aunque vemos las necesidades de los demás y les decimos que los amamos solo esto es de palabra ya que no damos pan al hambriento. Dios nos ordena y nos dio el ejemplo de ayudarnos unos a otros
El pecado del prójimo
Por el pecado el prójimo se convierte también en carga para el cristiano. El pecado de nuestro prójimo es aún más difícil de soportar que su libertad. El no menospreciar al pecador, sino atreverse a soportarlo, significa no darlo por perdido, aceptarlo como tal y facilitarle, por el perdón, el acceso a la comunidad.
La palabra de Dios
Las sagradas Escrituras nos muestran y nos dan infinidad de citas que con autoridad en Cristo Jesús y con la palabra abierta es más fácil amonestar o exhortar a nuestro hermano
La amonestación del hermano es necesaria siempre que el hermano cae en un pecado manifiesto; es mandato de Dios. La disciplina debe comenzar a ejercerse a partir del ámbito más estrecho de la comunidad.
Dejando que entre nosotros únicamente la palabra de Dios despliegue su poder de juicio y salvación. No somos nosotros los que juzgamos; sólo Dios juzga, y su juicio es recto y saludable. No obstante, ha puesto su palabra en nuestra boca, y quiere que sea pronunciada por nosotros. Si nos guardamos su palabra, la sangre de nuestro hermano caerá sobre nosotros. Sí, por el contrario, la proclamamos, Dios se servirá de nosotros para salvar a nuestro hermano.
CAPITULO 5 CONFESION Y SANTA CENA
El prójimo, medio de la gracia
“Confesaos mutuamente vuestros pecados” (Sant 5,16). Quedarse a solas con el propio mal es quedarse completamente solo. No nos está permitido ser pecadores, y muchos cristianos se horrorizarían si de pronto descubriesen entre ellos un auténtico pecador.
La gracia del evangelio –aunque sea difícil comprender porque por el piadoso nos coloca ante la verdad y nos dice: tú eres un pecador, un pecador incurable, sin embargo, tal como eres, puedes llegar a Dios que te ama. Te quiere tal como eres, sin necesidad de que hagas nada o des nada, te quiere a ti personalmente, sólo a ti. “dame hijo mío tu corazón”. El evangelio de Jesucristo ha puesto así de manifiesto la miseria del pecador y la misericordia de Dios. De esta verdad debería vivir en adelante su Iglesia. Cuánto más solo esta el hombre tanto más destructor es el poder que el pecado ejerce sobre él, se puede decir que la confesión del pecado pierde definitivamente todo resto de autojustificación. El pecador se libera, abandona todo lo que hay en él de malo, abre su corazón a Dios y encuentra el perdón de todos sus pecados en la comunión con Jesucristo y con el hermano que lo escucha.
La raíz de todo pecado es el orgullo yo quiero vivir sólo para mí, tener derecho a disponer de mí mismo, a odiar, a desear, a vivir o morir a mi gusto. todo nuestro ser espíritu y carne, esta inflamado de orgullo.
La cruz de Jesucristo aniquila todo orgullo, nuestro hombre viejo ha muerto pero es Dios quien lo ha vencido. Desde ese momento tomamos parte en la resurrección de Cristo y en la vida eterna. La Biblia dice el que oculta sus pecados no prosperará, el que los confiesa y los abandona alcanza misericordia. La vida entre Jesucristo y los suyos comienza cuando confesando sus pecados el cristiano abandona sus transgresiones, pero para que esa certeza del perdón sea real es necesario que nuestra confesión a Dios sea concreta. La confesión general no sirve más que para hacer a los hombres más hábiles para justificarse a sí mismos, por eso una confrontación con los mandamientos de nuestro Dios será la mejor preparación para la confesión de sus pecados. Jesús trataba con los pecadores, publícanos y prostitutas ellos sabían que tenían necesidad de que sus pecados fueran perdonados y así recibir el perdón como algo aplicado a un pecado muy concreto.
¿A quién debemos confesarnos? de acuerdo con la promesa de Jesús debe ser a Dios directamente y tan pronto como nos demos cuenta de nuestro pecado.
PROFESOR: RAFAEL POLA BACA
ALUMNO: CARLOS MONJARAS MIRÓN
CREENCIAS BAUTISTAS
LA IGLESIA
Una de nuestras creencias bautistas más fuertes y distintivas; es acerca de la iglesia, particularmente porque subrayamos nuestra creencia en la iglesia local. La iglesia que se reúne compuesta de creyentes regenerados, en una congregación que –dirigida por el Espíritu Santo y por la Palabra- trata de llevar adelante al ministerio que siente que debe cumplir en este mundo.
Es ministerio dirigido por el Espíritu Santo y por la Palabra de Dios.
Cada iglesia es responsable de sí misma ante el Señor. Tratamos de mantener siempre, dentro de nuestra autonomía, el sentido de colaboración; pero sin interferir en la autonomía de una iglesia local determinada.
Una iglesia local principia formándose de estos creyentes. Cada uno de los creyentes va a ser regenerado. La regeneración la hace el Espíritu y la Palabra.
Este proceso de regeneración es divino, porque el Espíritu es de Dios y la Palabra es de Dios.
Esta labor de restauración no se da solamente a niveles personales, sino a niveles familiares; comienza a restaurarme, paso a paso, en lo personal; pero también a restaurarme en relación con mi esposa, mis hijos, mi familia.
La conciencia que vamos teniendo de ser cristianos, no es simplemente una conciencia moral en donde discernimos entre el bien y el mal.
La conciencia, entonces, viene a ser no moral sino espiritual; pero espiritual vale por corporativa, porque el espíritu está formando con cada uno de nosotros el Cuerpo Místico de Jesucristo y nos sentimos parte los unos de los otros.
Cuando somos conscientes de formar parte del Cuerpo de Cristo, es porque somos sensibilizados por el Espíritu del Señor y por la Palabra, para percatarnos de la santidad de la iglesia. Si a nosotros se nos escapa al Señor no.
Ahora bien, cuando nosotros nos percatamos, nos damos cuenta, somos conscientes de esta corporeidad, despertamos a una realidad que no pensábamos; hemos sido elegidos de entre millones de gente para formar una pequeña congregación de redimidos.
Cuando nos damos cuenta de nuestra incapacidad y de nuestra indignidad para pertenecer a este Cuerpo de Cristo, lo único que podemos entender a través de la revelación, es que hemos sido adoptados, que hemos sido hechos hijos en el Hijo.
Nuestra identidad como bautistas, entonces, cuando hablamos de iglesia, es de un cuerpo de gente regenerada. No estamos aquí porque pertenecemos a una corona, a una nación, a una familia, sino porque el Señor nos ha querido escoger, uno a uno, y permitirnos la obra de la regeneración por su Espíritu y su Palabra.
Por eso creemos en un bautismo de creyentes; antes de bautizarnos, tenemos que creer. También por Eso, la Cena del Señor es ofrecida a los creyentes, a los que creen en Cristo, a los que creen en su muerte ha sido la causa de su vida.
En esta comunión que logramos tener a través de la participación del pan y del vino, en esta unión común en donde nos sentimos parte de ese pan y parte de ese vino.
En el culto, en la celebración de la Palabra, de la fe, en la celebración de nuestro Señor Jesucristo por la fe, estamos siendo santificados.
Esta iglesia a la que estamos refiriendo, entonces, viene a ser una iglesia de gente comprometida. Estamos comprometidos con Dios.
Estamos comprometidos con El por amor; estamos comprometidos con nuestros hermanos, porque es en virtud de reconocernos hijos de un Padre común y redimidos por una misma fuente sanadora común también, que como hermanos por creación y redención, nos sentimos comprometidos unos a otros.
Esto es lo que nosotros declaramos cuando decimos que somos iglesia y que el Señor nos ha constituido en iglesia suya; declaramos esta responsabilidad que nos obliga, nos impele, nos constriñe a anunciar que Dios ama al mundo y a los hombres en Jesucristo. Es decir nos obliga a anunciar el evangelio.
Así se explica por qué en la iglesia de Antioquia buscaron los mejores hombres que tenían (Hechos 13:1-3) e, imponiéndoles las manos después de haber ayunado y orado, los mandaron a Europa, para que siguiera la obra desde una iglesia local a campos misioneros, diseminando el evangelio; fundado, estableciendo nuevas congregaciones de redimidos que habrían de ser, a su vez levaduras del Reino como Jesucristo había dicho.
Cada una de nuestras iglesias ha de ser centrada en Cristo, porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, que es Jesucristo.
(1 Corintios 3:1)
Este es un principio que sustentamos, sabiendo que es fundamental; como iglesia, El es nuestro fundamento, nuestra cabeza, nuestro principio, nuestro fin, nuestro sostén, nuestra esperanza; en El vivimos, dice el Apóstol Pablo, y nos movemos y somos. Solo necesitamos para legitimarnos su reconocimiento.
También tenemos como norma de nuestra fe y comportamiento cristianos, la Biblia. Creemos que la Palabra del Señor es bastante, suficiente, como nuestra única regla de fe y comportamiento cristiano.
Por otro lado, tenemos como principio – en virtud del reconocimiento de la gracia de Dios, operando en Jesucristo en cada uno de los miembros de la iglesia.
Así mismo tenemos el principio de llevar adelante una tarea misionera.
Ante estos principios se manifiesta en el fondo de nuestro corazón, el anhelo de orar como el salmista; “Nuestra alma tiene sed de Dios”, (Salmo 42:2)
Ser miembros de una iglesia de Cristo, tiene implicaciones serias de celo, fervor, contagio, cuidado fraternal y expansión misionera.
No podemos aceptar el llamarnos miembros del Cuerpo de Cristo en nuestra iglesia local, si no tenemos la capacidad de pastorear a nuestros hijos como padres, a nuestras esposas como maridos, al marido como esposas como maridos, al marido como esposa, a los padres como hijos.
Cuando hablamos de la iglesia, hablamos no solamente de servir al mundo en nombre de Cristo, sino de guardarnos del mal en virtud de la fidelidad que le debemos a El; no sólo estamos hablando de mar la santidad, convencidos que sin ella nadie verá al Señor, sino de querernos auxiliar mutuamente en amor fraternal. Y cuando decimos queremos, es porque deseamos ser agradables al Señor en el querer como el hacer, perseverando en nuestra fe hasta el fin.
Por último, sabemos que lo que el Señor quiere es que le seamos agradables. Hacer su voluntad es agradarle y agradarle es cumplir con fidelidad ese ministerio hermoso, lleno de privilegios de pertenecer a una iglesia local.
Que Dios nos bendiga y nos permita seguir estudiando nuestras creencias, de manera que podamos ir puntualizando las implicaciones y aplicaciones que se desprenden desde nuestra fe.
Seminario Teológico Bautista
”Campus Horeb”
Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
TAREA: Resumen del libro: Creencias Bautistas
CREENCIAS BAUTISTAS
LA IGLESIA
Una de nuestras creencias bautistas más fuertes y distintivas; es acerca de la iglesia, particularmente porque subrayamos nuestra creencia en la iglesia local. La iglesia que se reúne compuesta de creyentes regenerados, en una congregación que –dirigida por el Espíritu Santo y por la Palabra- trata de llevar adelante al ministerio que siente que debe cumplir en este mundo.
Cada iglesia es responsable de sí misma ante el Señor. Tratamos de mantener siempre, dentro de nuestra autonomía, el sentido de colaboración; pero sin interferir en la autonomía de una iglesia local determinada.
Una iglesia local principia formándose de estos creyentes. Cada uno de los creyentes va a ser regenerado. La regeneración la hace el Espíritu y la Palabra.
Este proceso de regeneración es divino, porque el Espíritu es de Dios y la Palabra es de Dios.
Esta labor de restauración no se da solamente a niveles personales, sino a niveles familiares; comienza a restaurarme, paso a paso, en lo personal; pero también a restaurarme en relación con mi esposa, mis hijos, mi familia.
La conciencia que vamos teniendo de ser cristianos, no es simplemente una conciencia moral en donde discernimos entre el bien y el mal.
La conciencia, entonces, viene a ser no moral sino espiritual; pero espiritual vale por corporativa, porque el espíritu está formando con cada uno de nosotros el Cuerpo Místico de Jesucristo.
Cuando somos conscientes de formar parte del Cuerpo de Cristo, es porque somos sensibilizados por el Espíritu del Señor y por la Palabra.
Ahora bien, cuando nosotros nos percatamos, nos damos cuenta, somos conscientes de esta corporeidad, despertamos a una realidad que no pensábamos; hemos sido elegidos de entre millones de gente para formar una pequeña congregación de redimidos.
Cuando nos damos cuenta de nuestra incapacidad y de nuestra indignidad para pertenecer a este Cuerpo de Cristo, lo único que podemos entender a través de la revelación, es que hemos sido adoptados, que hemos sido hechos hijos en el Hijo.
Nuestra identidad como bautistas, entonces, cuando hablamos de iglesia, es de un cuerpo de gente regenerada. No estamos aquí porque pertenecemos a una corona, a una nación, a una familia, sino porque el Señor nos ha querido escoger, uno a uno, y permitirnos la obra de la regeneración por su Espíritu y su Palabra.
Por eso creemos en un bautismo de creyentes; antes de bautizarnos, tenemos que creer. También por Eso, la Cena del Señor es ofrecida a los creyentes, a los que creen en Cristo, a los que creen en su muerte ha sido la causa de su vida.
En esta comunión que logramos tener a través de la participación del pan y del vino, en esta unión común en donde nos sentimos parte de ese pan y parte de ese vino.
En el culto, en la celebración de la Palabra, de la fe, en la celebración de nuestro Señor Jesucristo por la fe, estamos siendo santificados.
Esta iglesia a la que estamos refiriendo, entonces, viene a ser una iglesia de gente comprometida. Estamos comprometidos con Dios de tal manera nos amó que no nos queda otra alternativa que amarle.
Estamos comprometidos con El por amor; estamos comprometidos con nuestros hermanos, porque es en virtud de reconocernos hijos de un Padre común y redimidos por una misma fuente sanadora común también, que como hermanos por creación y redención, nos sentimos comprometidos unos a otros.
Esto es lo que nosotros declaramos cuando decimos que somos iglesia y que el Señor nos ha constituido en iglesia suya; declaramos esta responsabilidad que nos obliga, nos impele, nos constriñe a anunciar que Dios ama al mundo y a los hombres en Jesucristo.
Así se explica por qué en la iglesia de Antioquia buscaron los mejores hombres que tenían (Hechos 13:1-3) e, imponiéndoles las manos después de haber ayunado y orado, los mandaron a Europa, para que siguiera la obra desde una iglesia local a campos misioneros, diseminando el evangelio; fundado, estableciendo nuevas congregaciones de redimidos que habrían de ser, a su vez levaduras del Reino como Jesucristo había dicho.
Cada una de nuestras iglesias ha de ser centrada en Cristo, porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, que es Jesucristo.
Este es un principio que sustentamos, sabiendo que es fundamental; como iglesia, El es nuestro fundamento, nuestra cabeza, nuestro principio, nuestro fin, nuestro sostén, nuestra esperanza; en El vivimos, dice el Apóstol Pablo, y nos movemos y somos.
También tenemos como norma de nuestra fe y comportamiento cristianos, la Biblia.
Por otro lado, tenemos como principio – en virtud del reconocimiento de la gracia de Dios, operando en Jesucristo en cada uno de los miembros de la iglesia.
Así mismo tenemos el principio de llevar adelante una tarea misionera.
Ante estos principios se manifiesta en el fondo de nuestro corazón, el anhelo de orar como el salmista; “Nuestra alma tiene sed de Dios”, (Salmo 42:2)
Ser miembros de una iglesia de Cristo, tiene implicaciones serias de celo, fervor, contagio, cuidado fraternal y expansión misionera.
No podemos aceptar el llamarnos miembros del Cuerpo de Cristo en nuestra iglesia local, si no tenemos la capacidad de pastorear a nuestros hijos como padres, a nuestras esposas como maridos, al marido como esposas como maridos, al marido como esposa, a los padres como hijos.
Cuando hablamos de la iglesia, hablamos no solamente de servir al mundo en nombre de Cristo, sino de guardarnos del mal en virtud de la fidelidad que le debemos a El; no sólo estamos hablando de mar la santidad, convencidos que sin ella nadie verá al Señor, sino de querernos auxiliar mutuamente en amor fraternal. Y cuando decimos queremos, es porque deseamos ser agradables al Señor en el querer como el hacer, perseverando en nuestra fe hasta el fin.
Que Dios nos bendiga y nos permita seguir estudiando nuestras creencias, de manera que podamos ir puntualizando las implicaciones y aplicaciones que se desprenden desde nuestra fe.
Seminario Teológico Bautista
”Campus Horeb”
Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
TAREA: Resumen del libro la Iglesia al final del siglo XX
PROFESOR: Rafael Pola Baca
ALUMNO: Eleazar González García
RAICES DE LA REVOLUCION ESTUDIANTIL
Al aproximarnos al final del siglo XX el hombre anda preguntándose si hay o no futuro para la Iglesia.
Nuestra investigación ha de comenzar en la cuna misma de la ciencia moderna. Esta ciencia surgió de la mentalidad cristiana. Alfredo North Whitehead, por ejemplo, acentúa el hecho de que la ciencia moderna nació porque estaba rodeada de un círculo de referencia completamente cristiano. Galileo, Copérnico, Francis Bacon, Kepler y otros científicos hasta llegar a Newton, éste inclusive, creían que el mundo había sido creado por un Dios de razón, por lo que los hombres, usando de la razón, podíamos descubrir el orden del universo.
La ciencia moderna no hubiera podido nacer sin el medio cristiano. Galileo hacía constar enfáticamente que cuando observaba el firmamento en toda su belleza, se sentía inducido a un solo fin: a adorar la belleza del Creador.
Los que le dieron cuerpo a la ciencia moderna sabían que Dios había creado el universo, un universo real que estaba presente.
Bacon creía que el hombre era maravilloso aunque estuviese caído. Creía en la caída del hombre en su sentido bíblico: que el hombre es un pecador separado de Dios a causa de su culpabilidad moral, pero maravilloso a pasar de todo.
Esto representa una postura diametralmente opuesta a la del moderno, a quien le han dicho que la razón ha llegado a la conclusión de que el hombre es un cero absoluto
Un punto finito no tiene significado a menos que tenga un punto infinito de referencia. Tiene razón. Amenos que lo particular tenga sobre sí lo universal, carece de sentido. Sea lo particular un átomo, una silla, o tú, tiene que existir una relación con algo que le dé sentido, o se convierte en cero. Los griegos buscaron la solución al dilema en dos áreas distintas. En primer lugar, en la “polis”. Y encontraron que la sociedad como tal era incapaz de dar amplio significado a los articulares.
En segundo lugar, intentaron colocar los particulares en relación con sus dioses. Pero ni la sociedad ni sus dioses les proporcionaron lo universal.
Leonardo de Vinci, primer matemático moderno intentó encontrar un punto de referencia infinito desde el punto de vista del racionalismo o humanismo.
Intentó primero encontrar un punto infinito de referencia por medio de las matemáticas, pero se dio cuenta, como matemático, de que si se empieza con las matemáticas no puede llegarse más que a fines particulares y mecánicos. Ni se descubre ni se produce lo universal.
Reconociendo que las matemáticas eran incapaces de proporcionarle la base que buscaba, Leonardo intentó descubrir si el artista podía pintar el alma pero falló rotundamente.
El próximo paso para comprender la revolución mundial de los estudiantes de hoy es entender bien a Jean Jacques Rousseau. Contendía con la naturaleza y la libertad
Las líneas de oposición son claras. En una mano tenemos un determinismo, una máquina autónoma; en la otra, el hombre que desea libertad autónoma.
El propio Rousseau escribió sobre el método de criar a los hijos, pero sus teorías le fallaron a él mismo, tuvo hijos y los metió en una institución que nunca o muy raramente visitó. He ahí el problema de la libertad autónoma: conduce a la fealdad y al egoísmo.
El pintor Gauguin hizo exactamente lo mismo. Escapó a Tahití para encontrar su ideal lejos de la cultura y la sociedad, pero durante el tiempo de su voluntario exilio la familia que había dejado en París le escribía pidiéndole dinero para el necesario alimento.
El mismo Gauguin reconoció al final de su vida que esta libertad autónoma no dio buenos resultados.
Ciencia moderna y ciencia ultramoderna
El hombre moderno, en su filosofía, música y arte, generalmente pinta una situación caótica en el universo. Pero cuando se fabrica un Boeing 707 lo encontramos bello porque se adapta bien al universo. El universo no es realmente el caos que algunos pintan.
El hombre moderno dice: “No, no somos más que máquinas, determinada química o psicológicamente”. Pero nadie vive consistentemente a este nivel en su propia vida.
Darwin, en su autobiografía y en cartas publicadas por su hijo leemos: “Con mi mente no puedo creer que estas cosas llegaran a ser por casualidad”. En dos ocasiones añadió una extraña nota de este tenor: “Yo sé por mi mente que esto no puede ser verdad, pero mi mente no es más que la mente de un mono, y ¿quién puede fiarse de la mente de un mono?”.
Murray Eden ha estado utilizando computadoras de alta velocidad para resolver la siguiente pregunta: Empezando con el caos, a cualquier distancia aceptable en el tiempo, hasta ocho billones de años atrás, ¿puede la complejidad actual haberse producido por casualidad?, la contestación es un NO absoluto.
El hombre moderno, por el contrario, ha aceptado una dicotomía total. Comenzando por el racionalismo, racionalmente se llega sólo al pesimismo.
Por tanto, el hombre moderno es místico, pero un místico totalmente distinto. No sabe por qué ha de saltar, sin embargo se siente impulsado a dar el salto, en contra de su misma razón.
El hombre moderno siente que tiene que saltar a lo irracional aunque no sepa por qué ha de hacerlo.
Huxley es el padre del moderno culto a la droga. No es que Huxley sugiera la droga como camino de evasión, sino que lo que dice es que, ya que la razón no nos conduce a ningún sitio, podría darse la droga a las personas sanas para ayudarles a conseguir alguna clase de experiencia que pudiera se optimista.
La única forma de llegar a los jóvenes no es rogarles que mantengan un status quo, sino enseñarles a ser revolucionarios tanto contra los saduceos como contra los fariseos. En este sentido bíblico hemos de ser revolucionarios. La iglesia no ha dicho, ni con mucho, lo que Dios quiere que diga. Ha actuado como si la base del cristianismo pudiera quitarse sin que hiciera diferencia alguna en la sociedad, la cultura, o la juventud de su propia generación.
Del lado del Movimiento de Libertad de Expresión y de los hippies provienen otras dos respuestas. Algunos siguen aún, desde luego, abandonándolo todo; paro hay otras dos ramificaciones. En la primera de ellas la libertad total conduce a la anarquía.
El anarquista es en realidad un romántico: confía en la venida de algo mejor, aunque carece de razón para su esperanza.
Tres alternativas para la cristiandad
La primera es el hedonismo: que cada uno no haga ni más ni menos que lo que quiera. El hedonismo puede darse mientras no haya más que una persona, pues tan pronto como haya dos o más para formar una sociedad da paso inmediatamente al caos.
La segunda posibilidad, al no poseer valores absolutos, es la dictadura del 51%, o como más comúnmente se llama, de la mitad más uno, sin ninguna clase de control ni posición alguna a la mayoría.
Esto significa que Hitler, si era capaz de conseguir la mitad más uno de los votos alemanes, tenía derecho a sacrificar a los judíos.
La tercera posibilidad es una élite dictadora o un dictador individual, es decir una de las formas de totalitarismo por las que una clase selecta, una minoría o un hombre, le dicen a la sociedad lo que tiene y lo que no tiene que hacer.
¿En qué situación nos encontramos ahora?
A medida que se fortalezca la Nueva Izquierda y se torne más violenta y agresiva, y según vaya creciendo el número de los que se niegan a toda actividad útil para echarse en brazos de una sociedad a la que no contribuyen, la sociedad misma se aproximará más y más al caos.
El peligro es que el evangélico, estando tan comprometido con las normas de la clase media y elevando estas normas frecuentemente al mismo nivel de los valores absolutos dados por Dios, caerá sin pensarlo en la aceptación de esa élite de la Institución.
Si esta es la situación, ¿cuál es la respuesta cristiana?
Renecesita una revolución cristiana. Amor, sí, pero entendamos que si hemos de tener amor, preciso es que sepamos lo que significa. Dios no es sólo un Dios de Amor, sino un Dios de Santidad. Es un Dios con carácter. Para El no todo es bueno.
Dios le ha hablado al hombre en forma inteligible, verbalizada, en la Biblia, conocemos la escala de valores y no estamos perdidos entre la fantasía y la realidad, sino que conocemos los valo9res morales reales, la ley y la acción social. El hombre es maravilloso, creado a la imagen del Dios personal. En la muerte vicaria de Cristo, quien murió en la Cruz en el tiempo, en el espacio y en la historia, tenemos la solución para que nuestra culpabilidad moral sea eliminada y el hombre pueda volver a su comunión con Dios.
Tres implicaciones de lo que significa la verdadera revolución. La primera es que los cristianos han de darse cuenta de la diferencia que existe entre un cobeligerante y un aliado.
La segunda implicación es que nosotros y nuestras iglesias tenemos que tomar la verdad en serio. La gran tragedia es que en todos nuestros países el cristianismo evangélico está destruyéndose a sí mismo.
Todo aquello que es contrario a la verdad positivamente revelada por Dios no es verdad, tanto si está expresado en términos de hinduismo o en términos tradicionalmente cristianos pero con significado moderno.
Ahora es el momento oportuno para mostrarle a una generación que piensa que la verdad no puede ni concebirse, que nosotros sí que tomamos en serio la verdad.
En tercer lugar, nuestras iglesias han de ser verdaderas comunidades cristianas.
En las iglesias del Nuevo Testamento la práctica de la comunidad no era una simple bandera sino que penetraba profundamente hasta las interioridades de las necesidades materiales de los miembros de la comunidad.
Amenos que nuestro prójimo vea en nuestras iglesias no sólo la predicación de la verdad, sino la práctica del amor y de la belleza. Ni nos escucharán, ni deben escucharnos.
LA IGLESIA EN UNA CULTURA AGONIZANTE
¿Hay futuro para la iglesia en este siglo XX? Esta pregunta resalta con gran relieve en la mente de los cristianos jóvenes y en la de muchos que ya no lo son.
No podremos entender bien lo que es una comunidad cristiana mientras no comprendamos el significado de CRISTIANO.
Comprendamos que el principio del cristianismo no es la salvación, sino la existencia de la Trinidad. Así había comunicación y amor entre las personas de la Trinidad antes que nada más existiese.
El primer mandamiento es amar a Dios de todo nuestro corazón, alma y mente.
Pero es un mandamiento sin significado a menos que entendamos la clase de Dios que es El y la clase de hombre que soy yo.
Nosotros hemos de dar testimonio de nuestro conocimiento de que Dios existe y está presente.
La culpabilidad del hombre
La Biblia le habla al hombre que no tiene la Biblia, al hombre totalmente desconocedor del contenido bíblico, y le habla al hombre de la Biblia, al habituado a su mensaje íntimo. En uno y otro caso dice que todos los hombres, individualmente han pecado, y por ello se encuentran con su culpabilidad moral ante Dios. Todos los hombres estamos ante Dios como reos morales porque todos hemos pecado deliberadamente. La epístola a los Romanos, allí Pablo establece claramente por qué el hombre necesita ser cristiano y cómo puede llegar a serlo.
Cometemos dos clases de pecado. Una de ellas parece que nos sobreviene por sorpresa, como un atropello al salir de la acera a la calzada. La otra clase es la que cometemos preparándonos para el pecado.
La necesidad de juicio
Hay dos formas de tratar de evitar el juicio de Dios sobre los hombres. Una es decir que no existe valor absoluto alguno.
La otra forma de tratar de huir del juicio de Dios sobre el individuo es eliminar la significación del hombre.
El individuo no está separado de Dios desde la creación, está separado de Dios a causa de la rebelión personal contra El.
Alguien me conoce por mi nombre
La muerte de Cristo no nos deja en una relación impersonal con Dios.
El Buen Pastor conoce a sus ovejas por nombre. Quien se hace cristiano deja de ser una mera ficha de IBM.
Alguien te conoce por tu propio nombre, aunque estés inmerso en la gran multitud amorfa.
En su calidad de Buen Pastor es verdadero hombre, pero más que un hombre: la segunda persona divina de la Trinidad. Siendo infinito, conoce personalmente a cada uno como si no hubiese nadie más.
La comunicación y el individuo
Le ha dado Dios su revelación de forma verbal, comunicada en la Biblia. No es tan sorprendente que el Dios personal se comunique con el hombre por medio de la palabra, por el medio de comunicación que le ha dado.
Dios nos ha dado dos clases de revelación por proposiciones en la Biblia. Una consiste en enseñanzas y mandamientos. La otra, en un relato de cómo El mismo ha obrado en el tiempo y el espacio, en la historia.
La comunidad cristiana está compuesta por las ovejas que el Buen Pastor conoce por sus nombres, como ovejas propias, los que están en relación con Dios.
La comunidad cristiana está compuesta por personas que tienen relación personal con Dios y, por tanto, la comunidad como unidad ha de esforzarse por estar.
FORMA Y LIBERTAD EN LA IGLESIA
La Iglesia de Jesucristo es, ente todo, la iglesia invisible. Es el cuerpo de creyentes unidos por la fe en Cristo en el más amplio sentido bíblico.
La primera norma bíblica, pues, es que se formen iglesias de cristianos. El no formar iglesias sería contrario a esta norma bíblica.
El segundo lugar, parece claro que estas iglesias se reunían en forma especial el primer día de la semana.
Organización de la iglesia local Ancianos y diáconos
Los ancianos (obispos) tienen que llevar doble carga: vigilar para evitar las incursiones de los que traen falsa doctrina, y ejercer disciplina. Los ancianos no pueden olvidar ninguna de estas funciones, pues ambas son necesarias.
Además de los ancianos, existen también diáconos. Su cometido está claramente expresado en Hechos 6:1-6.
Debe haber diáconos en la comunidad eclesial que lleven la responsabilidad de las cosas materiales.
Una disciplina cuidadosamente administrada, basada en el principio de la pureza de la iglesia visible tanto en su doctrina como en su vida. La disciplina en la iglesia es importante, porque una iglesia que carece de disciplina en su vida y en su doctrina no es una iglesia neotestamentaria.
La sexta norma es que existen cualidades específicas que han de tener los ancianos y los diáconos. Las exigencias para los ancianos y los diáconos se dan en dos lugares: 1ª Tim. 3:1-13 y Tit. 1:5-9
El primer concilio de iglesia
Se trataba de una cuestión doctrinal de primordial interés, que giraba en torno al problema de los judaizantes, quienes enseñaban que el hombre no podía salvarse solo por la fe en Cristo, sino también con la añadidura de la ley ceremonial de Moisés.
En primer término hubo mucha discusión. Lo que hubo fueron muchas preguntas, pero no lo que podríamos llamar hoy una contienda. Hubo una reunión, un moderador, una apelación a las Sagradas Escrituras, y una conclusión.
LA PRÁCTICA DE LA COMUNIDAD Y LA LIBERTAD
La Biblia nos dice las actitudes que debieran existir específicamente en las iglesias de Jesús.
El mundo nos está mirando para ver si, al decir que poseemos la verdad no sólo llevar las almas al cielo, sino también darle un verdadero sentido a nuestra vida en la tierra.
De nada sirve decir que se tiene comunidad, o que se siente amor por los hermanos, si no se llega a las realidades de la vida.
De nada sirve hablar de amor si no lo relacionamos con la realidad de la vida en el área de las posesiones y las necesidades materiales. Si el amor no significa compartir lo que tenemos con nuestros hermanos en Cristo que viven a nuestro lado o en lugares alejados de nosotros,, poco o nada significa.
Libertad y forma
Al llamarnos cristianos bíblicos significa que hablamos cuando la Biblia habla, y callamos donde la Biblia calla.
Tenemos que hablar allí donde la Escritura habla; pero también tenemos que respetar sus silencios. Donde la Biblia calla, indica que hay libertad dentro de la forma escritural.
Tenemos que ponernos a la disposición de la guía existencia del Espíritu Santo, quien puede indicar caminos que no sean los que algunos de nosotros, los conservadores a ultranza, tenemos por únicos. Se dice de nosotros que somos conservadores en nuestra teología porque lo somos también en todo lo demás.
El bueno es que algunas cosas no cambian nunca porque son verdades eternas; éstas hay que mantenerlas a ultranza sin permitir que nos las arrebate nadie porque las considere anticuadas. Pero también existe lo anticuado modificable.
LA AMENAZA DEL SILENCIO
Una de las mayores injusticias que les hacemos a nuestros jóvenes es pedirles que sean conservadores. El cristianismo de hoy no ha de ser conservador, sino revolucionario. Ser hoy conservador es estar totalmente equivocado, porque significa pararse en medio de la corriente del status quo, que ya no nos pertenece. Hoy somos una absoluta minoría. Si queremos ser justos hemos de enseñar a nuestros jóvenes a ser revolucionarios, revolucionarios contra el status quo.
El tener las dos banderas en la iglesia ¿significa que el cristianismo y el gobierno establecido en los Estados Unidos son equivalentes? Si así es, tienes un serio problema. La lealtad a la Institución (gobierno establecido) y a la iglesia no son equivalentes. El estado se encuentra también bajo la norma de la Palabrada Dios, de forma que si al exhibir las dos banderas en tu iglesia estás intentando decirles a tus jóvenes que hay dos lealtades iguales.
No hay lealtades iguales: la lealtad al César es secundaria a la lealtad a Dios. Esto hay que predicarlo desde el púlpito y hay que enseñarlo en las clases de la Escuela Dominical a niños y adultos.
Una presión muy íntimamente relacionada con la anterior proviene que el hombre moderno ya no cree en la verdad.
El hombre moderno no confía que exista la verdad ni aun en el mundo científico.
Una tercera presión sobre nuestra sociedad consiste en la ausencia de un liderato natural que pueda imprimir dirección acertada a nuestra cultura.
Una cuarta presión sobre nuestra sociedad la constituye la ruptura sociológica que de hecho estamos experimentando.
El caso en Nueva Cork. Una joven fue sexualmente asaltada y a continuación asesinada a puñaladas, mientras que unas treinta personas que sabían lo que estaba ocurriendo no hicieron ni aún el gesto de descolgar un teléfono y avisar a la policía. No querían verse metidos en líos.
Una quinta gran presión, que las sociedades anteriores a la nuestra nunca conocieron, es la explosión demográfica, el súbito crecimiento de la población, que trae consigo la destrucción ecológica. El mundo estás súper poblándose.
La sexta presión, desde luego, es la presencia constante de las bombas A o H. Esto Constituye una presión titánica para cierta clase de personas. ¿Por qué? Porque el hombre moderno no tiene a nadie en el universo sino al hombre. Para él no hay Dios ni ángeles.
El hombre moderno está cósmicamente solitario porque, según cree, él es el único observador consciente.
Hay una séptima presión, que es la más poderosa hasta la fecha. A veces se le llama la bomba biológica, bomba mucho más potente que la de hidrógeno, aunque parezca increíble. Dentro de veinte años podremos producir los niños de la clase que queramos. Los ingenieros genéticos han hecho los descubrimientos principales que lo permitirán.
El hombre moderno no tiene un imperativo moral en cuanto a lo que debe y lo que no debe hacer.
Estas son, pues, algunas de las presiones bajo las cuales se encuentra la sociedad, y la iglesia, del siglo XX.
EL HOMBRE MODERNO COMO MANIPULADOR
El hombre moderno está abierto a la manipulación y, nos atreveríamos a decir, al mangoneo.
Otra forma de manipulación es la realizada por medio de la historia.
La historia como tal siempre ha presentado problemas, pero a medida que el concepto de veracidad se ha ido perdiendo, la erosión del lindero entre la historia y la fantasía que el autor desea presentar como historia para sus propios fines se ha ido fortaleciendo como instrumento de manipulación
La manipulación está introducida ya en todo, y en ningún sitio más que en la teología y la religión liberales. La teología moderna, con su lenguaje religioso, toma los nombres de Cristo y de Dios, o las otra s grandes palabras del cristianismo, y las convierte en banderas de altas motivaciones, pero vacías de contenido.
En los museos de pinturas de todo el mundo los visitantes se encuentran a merced de los artistas. Los adultos e incluso los niños que visitan las galerías de pintura sufren una manipulación, lo sepan o no.
La televisión es un medio más culpable aún. Las personas creen verla realidad al asomarse a la pequeña pantalla en sus programas, sin darse cuenta de que se les está dando pura fantasía.
Uno cree que está bien informado porque lo ha visto en la pantalla por sus propios ojos, pero las versiones han sido todas redactadas a gusto del editor.
EL CRISTIANISMO REVOLUCIONARIO
Estamos rodeados por todas partes de la pérdida de la verdad.
¿Dónde nos encontramos? Exactamente donde Romanos 1:21-22 nos dice que estamos. El hombre se ha revelado contra Dios, y Dios le está permitiendo sacar sus conclusiones naturales, de forma que el hombre cree en la mentira.
En un día de creciente comunicación fría, el cristianismo bíblico debe exponer muy claramente que su comunicación será exclusivamente inteligente.
Mucho del evangelio que predicamos tiene poco contenido, si es que tiene alguno.
Toda predicación del evangelio ha de estar plena de contenido. El cristianismo tiene que luchar por su propia vida insistiendo en que no es una palabrería vana.
ADULTERIO Y APOSTASIA
Tenemos una afirmación rotunda y asombrosa que Cristo hace relativa a la iglesia como su esposa. Nótese, no obstante, con qué cuidado Dios entreteje aquí esta afirmación con la relación del matrimonio.
La iglesia es colectivamente la esposa de Cristo y está constituida por cristianos individuales, cada uno de los cuales es esposa de Cristo.
En Romanos 7:4 encontramos un uso asombroso. Al igual que la esposa se pone en brazos del esposo en el día de la boda y desde ese día en adelante, y como consecuencia hay fruto de hijos, así el cristiano, individualmente, se pone en los brazos del esposo, no sólo una vez para su justificación, sino existencialmente, día por día, para llevar fruto de Cristo a un mundo caído y revuelto.
El Antiguo Testamento, al igual que el Nuevo, pone énfasis en el tema de la esposa y el esposo.
Este tema, que podemos seguir a través del Antiguo y del Nuevo Testamento, tiene su apoteosis en esta última Gran Cena en la que Cristo mismo servirá a su pueblo.
Encontramos, pues, que la relación hombre-mujer en el matrimonio se presenta en toda la Escritura como una ilustración.
Igual que hay una unión, una fusión real entre los esposos humanos que de veras se aman mutuamente, y a pesar de ello sus personalidades respectivas no se confunden, así en nuestra unión con Cristo.
La Biblia y el adulterio sexual
Nuestra generación se pregunta por qué son malas las relaciones sexuales extramatrimoniales, tres razones: La primera porque Dios así lo dice.
La segunda es que Dios nos ha hecho para que en nuestras relaciones nos realicemos de acuerdo con su intención al crearnos y, por tanto, una relación sexual correcta es buena para nosotros según hemos sido creados.
La tercera razón consiste en que sabemos que las relaciones sexuales en promiscuidad son malas porque rompen el precioso cuadro que Dios nos presenta del matrimonio. Los cristianos, debemos vivir cada día de nuestra vida en el gozo y el agradecimiento de la fidelidad de Dios para con nosotros, una fidelidad que es firme porque está basada sobre el carácter, los pactos y las promesas de Dios.
El adulterio significa la falta de fidelidad sexual de un hombre o de una mujer casados, y la Biblia nunca considera el adulterio como cosa ligera, sino como pecado sumamente grave.
La Ley de Moisés, en Éxodo 20:14 encontramos que uno de los Diez Mandamientos dice: “No cometerás adulterio”. El Antiguo Testamento no solo era el libro religioso de los judíos, sino que era también su libro de leyes civiles básicas.
La Biblia utiliza el tremendo pecado del adulterio, mostrándolo ante nuestros ojos en toda su desgraciada importancia, parangonándolo con la apostasía, el adulterio espiritual, para mostrarnos que éste es aún más tremendo que el otro, porque consiste en volverle las espaldas, en serle infiel, al divino esposo.
La palabra adulterio suena horriblemente aun en la segunda mitad del siglo XX. Ni aun en el mundo le agrada a nadie que le acusen de adulterio. Cuando el pueblo de Dios se volvió hacia los dioses de los pueblos vecinos, ¿qué es lo que Dios dice? Sencillamente, ¿no comprendéis lo que estáis fornicando, esto es el adulterio espiritual.
Nuestra generación lo demuestra con fuerza sobrecogedora. Si hay adulterio espiritual, pronto surgirá el carnal creciendo como los hongos en el bosque.
Dios no considera a la ligera la promiscuidad en las relaciones sexuales, pero que la apostasía, que es adulterio espiritual, es aún peor.
El adulterio espiritual es muchísimo peor que el carnal.
¿Qué es lo que Dios le dice a nuestra generación? Exactamente lo mismo que le dijo a Israel hace dos mil quinientos años por medio del profeta Ezequiel (6:9): “Yo me quebrantaré a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos”. Creo que así es como Dios ve gran parte de la iglesia moderna y de nuestra cultura occidental.
¿Qué es la apostasía? No es ni más ni menos que adulterio espiritual. No hay otro nombre para ella.
La Palabra de Dios para nosotros
Tenemos que obrar de acuerdo con lo que somos. ¿Qué somos? No somos simplemente los que van al cielo. Somos ya la esposa de Dios. Somos ya la esposa de Cristo. Y hemos de preguntarnos qué es lo que nuestro divino esposo demanda de nosotros. No nos pide sólo fidelidad, sino que pide nuestro amor entero día tras día.
Dios no se conforma con nuestra fidelidad en la doctrina, sino con nuestro amor a El, día tras día.
Nuestro llamamiento no es sólo para ser la esposa fiel, sino para ser la esposa fiel y la esposa amante del divino esposo.
LA MARCA DEL CRISTIANO
En el transcurso de los siglos los hombres han exhibido multitud de símbolos para identificarse como cristianos. Entre ellos se cuentan los escuditos de solapa, las cadenas al cuello e incluso cortes de cabello especiales.
Pero hay un signo mucho mejor, una marca que no se ha inventado para exhibirla en lugar y época determinados, sino que ha de durar por todos los siglos de la iglesia, hasta que Jesús venga de nuevo.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:33-35).
Este pasaje nos revela la marca que Jesús nos da para identificarnos, no en cierta época ni en un territorio, sino en todos los lugares y en todos los tiempos hasta que El venga
Notemos que las palabras de Jesús no son la descripción de un hecho, sino que se trata de un mandamiento con una condición.
Todo hombre es nuestro prójimo y como a tal hemos de amarle, como a nosotros mismos.
Estos mandamientos no son opuestos ni incompatibles, no nos obligan a elegir entre amar al prójimo como a nosotros mismos y amar a nuestros hermanos de un modo especial. Estos dos mandamientos se apoyan y refuerzan mutuamente.
El justo equilibrio
El primer mandamiento es amar a Dios nuestro Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente. El segundo encierra un mandamiento universal de amar al hombre.
La iglesia tiene que ser una iglesia llena de amor, Jesús le dice al mundo: tengo algo que decirte: Os autorizo a juzgar si los que se llaman cristianos lo son auténticamente o no, y la forma de saberlo es observando el amor que unos a otros se tienen.
En cuanto a la falta de amor debemos tener cuidado, por que podemos ser auténticos cristianos nacidos de nuevo, y a pesar de ello carecer de amor para los demás. Si fallamos en nuestro amos hacia los demás tal falla constituye una prueba de que no somos auténticos cristianos. Jesús nos dice que si falta el amor entre los cristianos difícilmente podemos esperar que el mundo nos escuche cuando predicamos la palabra. Si el mundo el amor que decimos tenernos no creerá que Jesucristo fue enviado por el Padre. El mundo no creerá solo por lo que decimos aunque todo lo que decimos sea cierto si no ven el amor de los unos a los otros.
Todo cristiano tiene una doble tarea. Tiene que practicar la santidad de Dios y el amor de Dios. El cristiano tiene que mostrar que Dios existe como el Dios infinito y personal, y además tiene que mostrar al mismo tiempo el carácter de amor y santidad de Dios. Dios me dice que si no estoy dispuesto decir lo siento y a pedir perdón cuando le haya hecho mal a alguien. es que no he comprendido las palabras de Cristo en cuanto al amor, el espíritu perdonador debe estar en nosotros antes que el otro de el primer paso, aunque sepamos que el otro es quien tiene el error nosotros debemos dar el primer paso en el perdón. Tenemos que mostrar el amor de forma práctica a pesar de las diferencias, por mucho que nos cueste.
Recordemos nuevamente el texto bíblico que tan claramente indica cual es la marca del cristiano “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros
( Jn. 13:34-35)
Al final de este libro encontramos dos conclusiones.
Uno: Dios quiere que como el buen samaritano demostró su amor al judío herido, así nosotros como cristianos amemos a todos los hombres como a nuestro prójimo, es decir como a nosotros mismos.
Dos: hemos de amar a nuestros hermanos, los verdaderos cristianos de forma tal que el mundo puedas percatarse de nuestro amor. Esto significa amar a nuestros Hermanos en medio de las diferencias grandes o pequeñas.
CONCLICION: EL AMOR Y LA UNIDAD QUE ATESTIGUA. Es la verdadera marca de Cristo nos la dio para que la mostremos al mundo. Esta es la única marca por la que el mundo sabrá que somos verdaderos cristianos y que Jesús fue enviado por el Padre. A M E N
Alumno: Carlos Monjaras Mirón
Profesor: Pastor Rafael Pola Baca
LA IGLESIA AL FINAL DEL SIGLO XX
CAPITULO 1
RAÍCES DE LA REVOLUCIÓN ESTUDIANTIL
La revolución mundial de los estudiantes no es un fenómeno que surge espontáneamente de la nada. Sus autenticas y más profundas raíces se observan en el curso de la historia de la intelectualidad que fluye desde el Renacimiento europeo, y aun antes del mismo. Sus raíces se hunden en las profundidades de la historia del hombre y su deseo de comprender quien es y de donde ha venido.
Se multiplica la ciencia.
La Ciencia moderna no hubiera podido nacer sin el medio cristiano, sin el consenso cristiano. En la Caída, el hombre cayó al mismo tiempo de su estado de inocencia y de su dominio sobre la naturaleza. Ambas pérdidas, no obstante, son susceptibles de remedio parcial incluso en esta vida; la primera, por medio de la religión y la fe, la segunda, por las artes y las ciencias. Los primeros científicos modernos creían que Dios y el hombre podían manejar el dispositivo y ordenar de nuevo el flujo de causa y efecto. Los que le dieron cuerpo a la ciencia moderna sabían que Dios había creado el universo, un universo real que estaba presente, no según lo entiende la mentalidad oriental, como una extensión de la divinidad, sino como algo que no es Dios y que es también distinto de las fantasías que fluyen de la mente humana. Bacon creía que el hombre era maravilloso aunque estuviese caído, creía en la caída del hombre en su sentido bíblico: que el hombre es un pecador separado de Dios a causa de su culpabilidad moral, pero maravilloso a pesar de todo.
Lo particular y lo universal
Un punto finito no tiene significado a menos que tenga un punto infinito de referencia. La realidad es que el hombre, comenzando desde los particulares, nunca puede derivar lo universal. Lo que es verdad tanto en metafísica como en lo moral.
Rousseau y la libertad autónoma
Jean Jacques Rousseau contendía con la naturaleza y la libertad. Este es el telón de fondo de la libertad del estudiante: la libertad autónoma que busca el hombre actual.
Ciencia moderna y ciencia ultramoderna
La ciencia moderna nación del concepto cristiano que el hombre, a base de su razón, podías comprender el universo, puesto que lo había creado un Dios de razón. La ciencia ultramoderna, sin embargo, le añadió a la idea de la uniformidad de causas naturales una nueva frases:”en un sistema cerrado”. Si todo se mete en la maquina, indudablemente no hay lugar para Dios. Pero también lo hay para el hombre; no hay lugar para lo que el hombre significa, ni para la belleza, la moral, ni el amor.
Nietzsche es la calve de todo esto. Fue el primer hombre que exclamo en el sentido moderno. ¡Dios esta muerto! Pero tuvo la suficiente inteligencia para comprender los resultados. Si Dios esta muerto, nos hemos quedado sin nada. Llegó a comprender que si Dios esta muerto no hay respuesta a nada, y el único fin es la locura.
Alineación cósmica
Más el hombre moderno, consciente o inconcientemente, asume de hecho que el hombre y el universo pueden explicarse por lo impersonal más tiempo más casualidad. Y en este caso el hombre y sus aspiraciones están totalmente alineados de los que existe. Y ahí es precisamente donde viven los estudiantes de hoy: en una generación alineada, enajenada. Pero el hombre tiene aspiraciones, tiene lo que yo llamo su humanidad, su calidad de hombre. EL verdadero hombre desea que su amor sea algo más que meterse en la cama con una mujer; que la moralidad sea lago más que unos convencionalismos sociales; que su importancia como hombre consista en ser algo más que un simple diente en el engranaje de una gran maquina. En todo lo que existe no hay nada que le complete. La situación con que se enfrentan los estudiantes en las universidades de hoy puede ser aleccionadora. La mayoría de sus catedráticos ha estado enseñando que el hombre no es más que una maquina. Resultado: los estudiantes son tratados como maquinas.
El místico moderno
Comprendamos además que el hombre moderno no podía tolerar verse definitivamente encerrado en la mera batería de la maquinaria, por lo que se ha convertido en místico. Por tanto, el hombre moderno es un místico, pero un místico totalmente distinto, digamos, del místico católico romano del pasado. No sabe porque ha de saltar, sin embargo se siente impulsado a dar el salto, en contra de su misma razón. Los cristianos saben porque los no cristianos tienen porque saltar. Tienen que saltar porque han sido creados a la imagen de Dios. Sea cual fuere la distancia a que se hayan separado de Dios por los falsos sistemas intelectuales, así como por sus pecados no han perdido su calidad de hombres. Llevan la imagen de Dios aun cuando sean rebeldes y se hayan apartado de Él. El hombre moderno siente que tiene que saltar a lo irracional aunque no sepa porque ha de hacerlo.
La teología moderna y “las palabras de Dios”
La teología moderna no nos ha servido de ayuda. La fe es totalmente un salto al estrato de arriba. La dificultad que nos presenta la teología moderna es que, en el fondo no difiere de tomar drogas: es una forma de hacer el “viaje”. Puede intentarse LSD o con la teología moderna, es igual: ambos son viajes ajenos a toda razón. Lo que nos queda son “palabras de Dios”.
El imperio de la ley
¿Cómo podía reinar la ley en lugar de hacerlo los juicios arbitrarios de algunos individuos o de una élite? Sencillamente porque Dios había hablado: habías una base firme donde apoyar la ley.
La respuesta de Jesús a Camus
El hombre moderno pregunta: “¿De donde viene la justicia? ¿Cómo puedo librarme?” Camus le responde: “No puedes estas irremisiblemente condenado”. Cuanto más sientas la tensión de las injusticias, más crecerá tu condenación como hombre moderno y racionalista moderno. En contraste con esto tenemos, desde luego, el magnifico relato bíblico. Jesucristo que es Dios y que se presenta como tal en todo su sentido trinitario, se para ante la tumba de Lázaro, ante la cual se siente airado. Esta actitud de Jesús nos muestra que Él siendo Dios, puede sentirse airado ante el resultado de la Caída y el acontecimiento anormal con que se encuentra, sin estar por ello airado contra sí mismo.
El contexto de la revolución estudiantil
La sociedad ha cosechado el fruto de su huida de la razón. De la ciencia moderna, a la ciencia ultramoderna, del hombre hecho a la imagen de Dios para accionar la maquina, el hombre-maquina; de la libertad dentro de la forma al determinismo y la libertad autónoma, de la armonía con Dios, a la alineación cósmica; de la razón a la droga y al nuevo misticismo; de la teología basada en la Biblia a las “Palabras de Dios”: este es el curso de la historia del racionalismo. De su corriente ha surgido la revolución estudiantil.
CAPÍTULO II LA REVOLUCIÓN ESTUDIANTIL INTERNACIONAL
¿Qué pasos ha seguido la revolución estudiantil hasta llegar a su punto de ebullición? Comenzó en Berkeley en el otoño de 1894, donde las diversas protestas estudiantiles se perfilaron en dos formas distintas, pero relacionadas entre sí, allí surgió el Movimiento de Libertad de expresión, que comenzó como un ensayo para darles a los estudiantes oportunidad para que se ocupasen en actividades de importancia política: reclutamiento político, discursos, etc., en los propios terrenos de la universidad. Dentro de este movimiento había estudiantes de todos los matices de persuasión política. Al mismo tiempo surgió el movimiento hippie que reclamaba libertad autónoma absoluta, los hippies se limitaban a apartarse de la sociedad sin hacer en realidad nada en un sentido ni en otro
Su primera frase era “Vivimos en una cultura de plástico. Esta frase no era un error, sino una realidad. La iglesia evangélica ortodoxa debiera haber estado diciendo otro tanto desde hace veinte años. Si lo hubiéramos hecho tal vez los jóvenes no estuvieran en el dilema en el que se encuentran. Los que nos aferramos al cristianismo estamos actualmente en absoluta minoría La única forma de llegar a los jóvenes no es rogarles que mantengan el status quo, sino enseñarles a ser revolucionarios tanto los saduceos como contra los fariseos. En este sentido bíblico hemos de ser revolucionarios.
Inquietud en Utopía
A base del hedonismo llegaremos a un mañana dorado. Cada hombre será personalmente libre, sin la menos restricción. El hombre, especialmente bajo la influencia de la droga, llegará a Utopía. El hecho real y sencillo es que sin sujetarse a una forma la libertad no produce nada. Si tenemos un Estado compuesto por una élite académica, científica, sin control alguno, sin ningún valor universal exterior que les guíe, indudablemente nos llevarán en la dirección de un orden totalitario.
La respuesta de los anarquistas.
El anarquista es en realidad un romántico: confía en la venida de algo mejor, aunque carece de razón para su esperanza.
La respuesta de la nueva izquierda
No se trata de una teoría, sino que ya esta en práctica. No nos engañemos: estos movimientos universitarios que se dan en Alemania Occidental, Italia, el Japòn o los Estados Unidos, no son más que plantas piloto que servirán de modelo para organizar la sociedad. Los que esta ocurriendo, pues, en nuestras universidades, no se circunscribe a ellas, sino que se realiza con intención de que pase a toda la sociedad.
Sea la élite del Ala Izquierda como la totalitaria son una amenaza.
Tres alternativas para la cristiandad
La primera es el hedonismo: que cada uno no haga ni más ni menos que lo que quiera. El hedonismo puede darse mientras no haya más que una persona, pues tan pronto como haya dos o mes para formar una sociedad, da paso inmediatamente al caos.
La segunda posibilidad. Esta es la ley sociológica, la ley del término medio de la opinión de la mayoría.
Nuestros antecesores en el cristianismo no creían en la dictadura de la mitad más uno.
Ya no queda en parte alguna una medida de valor absoluto con la que medir y juzgar. La tercera posibilidad es una elite dictadora o u dictador individual, es decir, una de las formas de totalitarismo por las que una clase selecta, una minoría o un hombre, le dicen a la sociedad lo que tiene y lo que no tiene que hacer.
La situación actual
¿En que situación actual nos encontramos ahora? El resultado de toda esta situación actual será, a mi entender, el siguiente: A medida que se fortalezca la Nueva Izquierda y se torne más violenta y agresiva, y según vaya creciendo el número de los que se niegan a toda actividad útil para echarse en brazos de una sociedad a la que contribuyen, la sociedad misma se aproximará más al caos.
El peligro es que el evangélico, estando tan comprometido con las normas de la clase media y elevando estas normas frecuentemente al mismo nivel de los valores absolutos dados por dios, caerá sin pensarlo en la aceptación de esa élite de la Institución.
La respuesta cristiana
Se necesita una revolución cristiana. Amor, sí pero entendamos que si hemos de tener amor, preciso es que sepamos lo que significa. El hombre no está muerto. Ha sido separado de Dios por su culpabilidad moral, pero tiene esperanza. El hombre es maravilloso, creado a la imagen del Dios personal.
Cobeligerantes, no aliados
La situación en que hoy nos encontramos es que los cristianos han de darse cuenta de la diferencia que existe entre un cobeligerante y un aliado.
La predicación y la práctica de la verdad
La gran tragedia es que en todos nuestros países el cristianismo evangélico está destruyéndose a sí mismo.. Hoy, ciertos departamentos de Teología de la Universidad Libre de Amsterdan destrozan las Escrituras. Ahora es el momento oportuno para mostrarle a una generación que piensa que la verdad no puede ni concebirse, que nosotros sí que tomamos en serio la verdad, considerando el principio de pureza de la iglesia visible, y lo que significa la disciplina tanto en la doctrina como en la vida. Pero los conceptos han de ser dirigidos y practicados bajo la dirección del Espíritu Santo.
La comunidad cristiana
Nuestras iglesias han de ser verdaderas comunidades cristianas. Nuestra iglesia se ha ocupado ampliamente de los puntos de doctrina y de los motivos de su actividad, pero le han dado lugar a la comunidad. Los gentiles de Macedonia, por ejemplo proveían para los necesitados judíos cristianos de Jerusalén. Tales donativos no se consideraban menos espirituales que los enviados a Pablo para ayudarle en sus predicaciones misioneras. Esto era practicar la ortodoxia de la comunidad. Cada iglesia cristiana, cada escuela, cada misión debiera ser una comunidad que el mundo pudiera contemplar como una planta piloto.
La auténtica revolución
No necesitamos que la mitad más uno del pueblo empiece a sentir la influencia. Si el 10% de la población norteamericana o inglesa esta constituido por verdaderos cristianos regenerados, con doctrinas diáfanamente claras, con firmes creencias y valores, que tomen la verdad en serio y cuya postura sea consistente, podremos comenzar, no a tener un consenso abrumador pero al menos a tener nuevamente voz en nuestra comunidad anglosajona.
CAPÍTULO III LA IGLESIA EN UNA CULTURA AGONIZANTE
La verdadera cristiandad
No podremos entender bien lo que es una comunidad cristiana mientras no comprendamos el significado de CRISTIANA y sepamos quienes pueden constituir una comunidad cristiana.
La naturalidad de mi relación individual con Dios no gira sobre el hecho de la salvación, sino sobre quien es Dios y quien soy yo. El teólogo que habla de mara a Dios y no tiene la certeza de una auténtica correlación entre su uso de la palabra de Dios y el Dios que realmente existe está diciendo tonterías. Además nosotros hemos de dar testimonio de nuestro conocimiento de que Dios existe y está presente.
La culpabilidad del hombre
La Biblia le habla al hombre que no tiene la Biblia, al hombre totalmente desconocedor del contenido bíblico, y le habla al hombre de la Biblia, al habituado a su mensaje íntimo. En uno y otro caso dice que todos los hombres, individualmente, han pecado y por ello se encuentran con su culpabilidad moral ante Dios.
Cometemos dos clases de pecado. Una de ellas parecer que nos sobreviene por sorpresa, como un atropello al salir de la acera a la calzada. La otra clase es la que cometemos preparándonos para el pecado y nadie diga que no ha pecado e esta segunda forma, la deliberada. Dios es perfectamente justo. Cada hombre es juzgado y hallado falto con la misma medida utilizada para juzgar a los demás.
La necesidad de juicio
En primer lugar, el hombre necesita valores universales absolutos, una base firma para el juicio. Hay dos formas de tratar de evitar el juicio de Dios sobre los hombres. Una es decir que no existe valor absoluto alguno. Pero hemos de tener en cuenta que si Dios no juzga sobre la base del 100% se nos convierte en un anciano que esta en el cielo. La otra forma de tratar de huir del juicio de Dios sobre el individuo es eliminar la significación del hombre, es decir que es una máquina o que está determinado química o psicológicamente y, por tanto, no es responsable de sus actos en este mundo. El individuo esta separado de Dios a causa de su rebelión personal contra Él, y por tanto hemos de dar merecido énfasis a la solución que la Escritura nos brinda.
El cristiano ofrece su solución
¿Cuál es, pues, la solución? Se trata de una solución asombrosa para el problema del hombre. El hombre es justificado gratuitamente, por la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso por propiciación por la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Dios mantiene su norma absoluta y sin salirse de ella encuentra una forma de que el individuo se reconcilie con Él, se ponga en una relación personal con Él, que es lo que le da significado real a la vida. En este punto es donde se comprende que el individuo es totalmente lo contrario de cero.
Alguien me conoce por mi nombre.
El Buen Pastor conoce a sus ovejas por su nombre. Cuando, por la gracia de Dios, acepto a Cristo por salvador, como mi Mesías, mi culpabilidad moral desaparece y vuelvo al lugar para el que Dios me creó: al de relación de persona a persona con el Dios personal. El hombre no ha sido separado de Dios por la creación, sino por su rebelión, y Dios ha dado una solución que debiera despertar en nosotros el más vivo interés.
La comunicación y el individuo
El primer paso para la comprensión de la comunidad cristiana es, pues, la comprensión de los individuos que componen dicha comunidad, pues el individuo es importante para Dios.
Como Dios está interesado en el hombre de modo personal, le hadado Dios su revelación de forma verbal, comunicada por la Biblia.
Dios no nos ha dado un conocimiento exhaustivo, sino un conocimiento verdadero, sobre sí mismo y sobre el cosmos comprendido en el tiempo y el espacio. Permítame que repita: no se trata de un conocimiento exhaustivo, pero si de un conocimiento verdadero. La Biblia y el testimonio de Cristo van íntimamente unidos. Lo que tenemos aquí es, pues una comunicación de conocimiento de persona a persona.
La comunidad cristiana
La persona no entra en relación con Dios cuando se hace miembro de la comunidad cristiana. La comunidad cristiana está compuesta por las ovejas que el Buen Pastor conoce por sus nombres, como ovejas propias. Pueden existir cristianos individuales sin que haya comunidad cristiana, pero no puede haber comunidad cristiana sin cristianos individuales.
Vida existencial
Lo primero que la comunidad cristiana tiene que hacer es colocarse como comunidad en relación viva, existencial, momento tras momento con Dios. La congregación, el cuerpo de estudiantes del colegio cristiano, la familia, la comunidad cristiana en la forma que adopte esta fraternidad de creyentes tiene que ponerse, en temor y adoración, ante su Dios. La relación de la comunidad con Dios no se produce mecánicamente. Eso es algo que debe buscarse consciente y constantemente. El individuo, y luego el grupo, tienen que pedirle a Cristo, conscientemente su ayuda. La verdadera vida cristiana personal individual y corporativamente como una comunidad basada en la relación personal con Dios tanto del individuo como del grupo, con el Dios personal que nos da la posibilidad de la comunidad cristiana ante un mundo que nos observa.
CAPITULO IV FORMA Y LIBERTAD EN LA IGLESIA
La iglesia de Jesucristo es, ante todo, la iglesia invisible. Es el cuerpo de creyentes unidos por la fe en Cristo en el más amplio sentido bíblico, sean o no miembros de una organización externa.
La iglesia visible
Queda con ello indicado que la iglesia no ha de ser solo invisible sino también visible. La salvación, como ya hemos dicho con todo énfasis, es individual pero no individualista.
La iglesia local ideal abarcaba todas las clases de la sociedad circuncidante.
Lo primero es que las congregaciones locales han de existir y han de ser constituidas por cristianos.
Formación de las iglesias locales
El punto principal es que el concepto primitivo de iglesia no tenía relación alguna con el edificio destinado a tal fin. La primera norma bíblica, pues, es que se formen iglesias de cristianos. El no formar iglesias sería contrario a esta norma bíblica
Ancianos y diáconos
Porque la iglesia no sólo tiene que saber, sino que tiene que vivir. Es pues, responsabilidad de los ancianos o líderes de la iglesia mantener verdadera vida en ella.
Disciplina
La disciplina en la iglesia es importante, porque una iglesia que carece de disciplina en su vida y en su doctrina no es una iglesia neo testamentaria, según las normas básicas del Nuevo Testamento.
Forma y libertad
Es importante que nos demos cuenta de dos cosas. Primera: esta forma de la iglesia es la ordenada por Dios en el Nuevo Testamento. Las normas citadas no son arbitrarias, sino que constituyen el módulo que dios ordena para la iglesia instituida, organizada, y han de tenerse en cuenta igual en el siglo XX que en cualquier otro siglo. Segunda: queda libre un amplísimo campo. Hay normas, si, pero también hay libertad. Por el mismo motivo todo lo que el Nuevo Testamento no ordena en cuanto a la forma de la iglesia es una libertad que debe ejercerse bajo la guía del Espíritu Santo para cada lugar y tiempo en particular.
CAPITULO V LA PRÁCTICA DE LA COMUNIDAD Y LA LIBERTAD
Se reunían el primer día de la semana, como nosotros lo hacemos,. Y había un llamamiento a la iglesia para que suministrase a las necesidades de los santos.
Mirad como se aman
Es un paralelo exacto del matrimonio. Hemos de mostrarle al mundo que está buscando la belleza, rodeado por la fealdad del siglo xx, que en su forma propia, el matrimonio, establece también una libertad personal que es verdaderamente bella.
La práctica de la comunidad
De nada sirve decir que se tiene comunidad, o que se siente amor por los hermanos, si no se llega a las realidades de la vida. Si el amor no significa compartir lo que tenemos con nuestros hermanos en Cristo que viven a nuestro lado o en lugares alejados de nosotros, poco o nada significa.
Libertad y forma
Dentro de cada forma establecida hay una libertad, la formación de una escuela y el orden dentro de ella dependen del equilibrio entre la forma y la libertad. Ni la iglesia en el hogar ni la iglesia en el templo implican error, sino que hay libertad dentro de la forma establecida.
Conservadurismo petrificado
No distinguimos las cosas que quedan abiertas a la posibilidad de modificación, de las que no lo están, tenemos que ponernos a la disposición de la guía existencial del Espíritu Santo, quien puede indicar caminos que no sean los que algunos de nostros, los conservadores a ultranza, tenemos por únicos. Se dice de nosotros que somos conservadores en nuestra teología porque lo somos también en todo lo demás. Lo dicen por burla, pero creo que tienen razón.
Un problema espiritual antiguo
En lo que concierne a las prácticas de la iglesia, solo las normas dadas en la Biblia son inmutables, y todos los demás detalles están abiertos a la negociación dentro del pueblo de Dios y bajo la guía del Espíritu Santo.
CAPITULO VI LA AMENAZA DEL SILENCIO
Creo que la iglesia se encuentra hoy en verdadero peligro, ante una situación difícil. La iglesia de hoy debe ir preparándose frente a los problemas de mañana en lugar de discutir los de hace 20 o 30 años. Porque la iglesia va a ser exprimida como se exprime un limón. Si los últimos años han sido duros, ¿Qué haremos cuando nos enfrentemos con los cambios que se avecinan
La generación madura no les ha dado nada por lo cual tengan que preocuparse. Les ha dado doctrinas sin relacionarlas con los duros problemas con que estos jóvenes tienen que enfrentarse
Lo que tenemos por delante
El cristianismo de hoy no ha de ser conservador, sino revolucionario. Ser hoy conservador es estar totalmente equivocado
La pérdida de la verdad
Una presión muy íntimamente relacionada con la anterior proviene de que el hombre moderno ya no cree en la verdad. El hombre moderno no confía que exista la verdad ni aun en el mundo científico. No nos quedan más que promedios estadísticos. Además, tampoco quedan filosofías en el sentido tradicional de la palabra. No hay más que anti filosofías.
La explosión demográfica y el problema ecológico
Una quinta gran presión, que las sociedades anteriores a la nuestra nunca conocieron, es la explosión demográfica, el súbito crecimiento de la población que trae consigo la destrucción ecológica. El mundo esta superpoblándose.
La bomba atómica
Si las bombas de hidrógeno explotan en su fuerza total y borran de la tierra la vida humana, lo único que quedará será el universo mineral y frio, sin nadie que contemple, sin nadie que observe su belleza y admire su orden.
La bomba biológica
A veces se le llama la bomba biológica, bomba mucho más potente que la de hodrogeno, aunque parezca increíble. No quiero dramatizar, pero dentro de veinte años podremos producir los niños de la clase que queremos. Los ingenieros genéticos han hecho los descubrimientos principales que lo permitirán.
CAPITULO VII EL HOMBRE MODERNO COMO MANIPULADOR.
Manipulación científica
Es preciso recordar que el científico actual tiene una moral basada exclusivamente en los términos medios. Esta es una forma ya existente de manipulación que se incrementara a medida que la élite de uno u otro bando aumente de poder, especialmente si la élite del Régimen Establecido se hace cargo del mundo.
La manipulación de la ley
De la misma forma que la ciencia sociológica es un medio de manipulación abierto a quienes se adelanten a utilizarlo, así la ley sociológica pone en manos de una u otra élite un instrumento de manipulación de alcance ilimitado.
La manipulación de la religión
La manipulación está introducida ya en todo, y en ningún sitio más que en la teología y la religión liberales.
Tal vez la ilustración más clara de este aspecto de la manipulación sea la llamada ética de situación. La moralidad de Cambridge, que sigue a la teología de Cambridge, dice que es cristiano dormir con una chica si ella lo necesita. Creo sin embargo que los nuevos teólogos, tanto católico-romanos como protestantes, van a ganar con el uso de palabras sin contenido
La manipulación en el teatro y la pintura
En los museos de pinturas de todo el mundo los visitantes se encuentran a merced de los artistas. Las parejas jóvenes que contemplen los cuadros cogidas de la mano tendrán mayores dificultades para oponerse a sus deseos cuando salgan de allí.
Estemos sobre aviso
La iglesia está enfrentada con personas que creen de veras que ha muerto la democracia, que creen firmemente que su época ha pasado. Estas son las cosas por las cuales la iglesia evangélica debe prepararse.
CAPITULO VIII EL CRISTIANISMO REVOLUCIONARIO
Nuestro cristianismo no será nada amenos que sea un cristianismo práctico día a día.
Cristianismo ardiente
La primera es que, para nosotros mismos y para nuestra descendencia espiritual, necesitamos un cristianismo vigoroso, no uno basado sólo e la memoria. Si queremos que nuestra predicación penetre en el siglo xx, hemos de tener el valor de comprender que no se puede ni se debe hacer tal cosa.
El cristianismo compasivo
Hemos tenido una lamentable falta de compasión. Hemos dicho que creemos que el hombre sin Cristo está perdido, pero no hemos demostrado evidencia alguna de nuestra creencia cuando se ha tratado de los negros, de los judíos y de algunos más
Abre tu hogar a la comunidad
De acuerdo con la Escritura, abre tu hogar al negro y, si él te invita, entra tú en su hogar. Que se sientan cómodos, en casa, en tu hogar. Entonces podrás comenzar tu dialogo con el negro y tu iglesia podrá saltarse la barrera del color, pero no antes.
Estructura la iglesia para la comunidad
Es preciso que tengamos el valor necesario para modificar todo lo que haga falta en nuestros servicios religiosos siempre dentro de lo establecido en el N. T. y dejarnos guiar por el Espíritu Santo.
Materia: Naturaleza y Misión de la iglesia
Profesor: Rafael Pola Baca
Alumno: Carlos Monjaras Mirón
Tarea: Resumen del libro
LA REALEZA DE CRISTO Y LA IGLESIA
CAPITULO 1 EL PROBLEMA
La fe en la realeza de Cristo ejerce actualmente ha encontrado en el Nuevo Testamento su expresión clásica en el Salmo 110 aplicado a Cristo, especialmente en aquellos pasajes en los que se trata de “Cristo sentado a la diestra de Dios” y de la “sujeción de todos sus enemigos”.
Si a partir de un momento determinado le ha conferido Dios a Jesucristo el título de “Señor”, Adonai; en griego, Kyrios-, que sólo a El le conviene, esto quiere decir que Cristo reina como rey, y no sólo sobre nosotros, criaturas humanas, sino sobre todas la potencias invisibles del cielo, de la tierra y de los abismos.
Una de las más antiguas confesiones de fe cristianas está expresada en estas tres palabras: Kyrios Jesús Cristos- Jesucristo es el Señor.
Es posible probar que en un estadio anterior a la antigua confesión de fe romana, y por consiguiente a nuestra confesión apostólica clásica, se mencionaba especialmente la sujeción a Cristo de las potencias y dominaciones después de la frase: “Está sentado a la diestra de Dios.” Fuera del Nuevo Testamento encontramos expresamente mencionadas esas “potestades” (las que están en el cielo, las que están en la tierra y las que están en los abismos)
A esta convicción de los primeros cristianos, tan firmemente arraigada en el centro de su fe, de la soberanía actual de Cristo sobre el conjunto de la creación, corresponde la afirmación del Nuevo Testamento de que Cristo es también mediador en la obra inicial de la creación divina “Hágase la luz”. Cristo es mediador de la creación “Al principio”, y es también mediador de la nueva creación “al fin de los tiempos”
En cuanto Kyrios (Adonai, Señor), Cristo es ciertamente en primer lugar el rey de la creación. Rey de los judíos, rey de Israel, es ante todo el Señor de la Iglesia. Pero su título de Kyrios indica también su realeza sobre Israel, sobre la Iglesia y ello dondequiera que se patentiza el contraste con la pretensión del césar romano a la realeza.
CAPITULO II LA EPOCA DEL REINADO DE CRISTO Y
LA EPOCA DE LA IGLESIA DE CRISTO
Establezcamos que en primer término que estas dos realidades: el reino de Cristo y la Iglesia de Cristo, no idénticas. Aunque estrechamente ligadas, tienen en común su pertenencia a un solo y mismo período de tiempo limitado. Este rasgo común las diferencia a ambas del reino de Dios. Por ello, a pesar de su estrecha relación, el reinado de Cristo y el reino de Dios son dos conceptos tan lejos de ser sinónimos como los de Iglesia y reino de Dios.
Desde luego, el reinado de Cristo ,la Iglesia y el reino de Dios pertenecen los tres a la época final. Pero el reinado de Cristo y la Iglesia de Cristo pertenecen a una fase de ese tiempo cronológicamente limitada.
Actualidad del reinado de Cristo
Pablo distingue desde el punto de vista temporal esas dos realidades, sin confusión posible.
También en la carta a los Colosenses 1:13 el comienzo de la realeza del Hijo se sitúa en el pasado. Así es como ejerce Cristo desde ahora la realeza sobre todas las potencias que le están sometidas. El cristiano puede ya alabar a Dios por la realeza de su Hijo; pero ha de orar todavía para que venga el reino de Dios.
Es cierto que el cristiano espera también el reino de Dios, pero lo espera, sabiendo que el reino de Cristo ha comenzado ya.
El principio del reinado de Cristo
Con su muerte y su resurrección, Cristo ha conseguido la victoria sobre las potencias, que ahora le están sometidas; así ha establecido su señorío. Mientras que el aniquilamiento final de sus enemigos se deja para una fase todavía futura del reinado de Cristo, en la que el último enemigo, la muerte, será destruido con sus últimas potencias hostiles La derrota de los enemigos, que anuncia el salmo 110, se ha realizado ya también. Esto no contradice a Heb 10:3 y a 1 Cor 15:25; de acuerdo con el hecho ya mencionado; que el aniquilamiento definitivo de los enemigos tiene que llegar aún, estos pasajes indican que no ocurrirá hasta el momento que termine el reinado de Cristo.
El fin del reinado de Cristo
En efecto, el reinado de Cristo, lo mismo que tiene un principio, tiene también un fin. Este, como pertenece al futuro, no se puede fechar históricamente, lo mismo que su principio. Sin embargo, el Nuevo Testamento indica el acontecimiento futuro, cuyo advenimiento supondrá la última fase del reinado de Cristo: es la vuelta de Cristo.
Este acto final reproduce, en forma condensada y definitiva, lo que ya se ha realizado antes y lo que sucede en el curso de la fase actual del reinado de Cristo: la victoria sobre Satanás y sobre las “potencias”, su sometimiento su liberación en vistas a su aniquilamiento definitivo.
El principio de la Iglesia
Se puede determinar también el tiempo de la Iglesia exactamente de la misma manera. También ella tiene un principio y un fin, y su duración coincide con la del reinado de Cristo.
La tensión temporal de la Iglesia
Tal es el fin de la Iglesia, lo mismo que el fin del reinado de Cristo. Por tanto, la Iglesia participa también de la tensión temporal entre presente y futuro. La nueva creación del reino de Dios será constituido, interior como exteriormente, por el Espíritu. Ese elemento constitutivo del reino de Dios que ha de venir está ya presente en la Iglesia, pero solamente en cuanto “arras”, porque todavía no puede hacer saltar el marco exterior del eón actual, en el cual ha de vivir la Iglesia al presente.
Por eso, a pesar de la presencia en ella del Espíritu, la Iglesia pertenece todavía al presente y tiene que esperar el tiempo en que el Espíritu lo abarque todo, en el que Dios lo será “Todo en todos” y en el que su tiempo se cumplirá a la vez”.
CAPITULO III
LA EXTENSIÓN DE LA REALEZA DE CRISTO
Y LA EXTENSIÓN DE LA IGLESIA
El término griego realeza: Basileia tiene tres acepciones. Puede significar: 1)el ejercicio de la soberanía, el gobierno; 2) el lugar o territorio en el que se ejerce esa soberanía; 3) la comunidad de los gobernados. Las tres acepciones convienen a la Basileia-realeza-de Dios.
Por lo que se refiere al primer sentido, el ejercicio de la realeza, hemos visto que diferente en esto del reino de Dios, el reino de Cristo se caracteriza por eso “sujeción” provisional de las potencias, que permite todavía su libertad temporal.
El lugar del reinado de Cristo
Partiendo de ahí, hemos de definir también el lugar y la comunidad de los miembros del reino de Cristo. El lugar de la realeza actual de Cristo no se limita, por tanto, al cielo o al mundo invisible. Cristo reina también en la tierra, y no solamente en la Iglesia, sino también en el estado.
Se ha observado con frecuencia la actitud contradictoria del cristiano frente al Estado, el estado es “instituido por Dios”, “servidor de Dios”, allí es la “bestia”. En realidad, no se trata de una contradicción. Esa diferencia aparente se basa en la situación provisional y en la tensión temporal del reinado de Cristo, en el cual las potencias sometidas-y, por tanto, también sus órganos, las autoridades terrenas del Estado- están sometidas a la realeza de Cristo
La tensión espacial del reino de Cristo
El reino de Cristo se extiende por doquier; sin embargo, su dominio no coincide con la creación, como sucederá con el reino de Dios.
1) Todo el dominio de la realeza de Cristo está habitado todavía por la carne y la muerte, vencidas ciertamente por Cristo, pero hostiles todavía.
2) Tanto en el cielo como en la tierra, cada una de las partes del reino de Cristo puede emanciparse de nuevo y rechazar la soberanía de Cristo, como ocurre cuando el Estado se emancipa de una manera demoníaca.
Indudablemente es un error creer que las potencias así emancipadas escapan a la soberanía de Cristo.
El lugar de la Iglesia
Pero al mismo tiempo se designa también a Cristo como el jefe (cabeza) de la iglesia.
Esta posición central de la iglesia en el reinado de Cristo la expresa el Nuevo Testamento designando a la Iglesia como el cuerpo de Cristo. La iglesia es el cuerpo terrestre de Cristo resucitado, el cual, desde la ascensión, esta sentado en el cielo a la diestra de Dios en la plenitud de la gloria del Padre. La expresión “jefe” –cabeza- es una imagen que designa a Cristo entero reinando sobre su reino.
La iglesia de Cristo representa el lugar de la tierra, estrictamente limitado, en el que reina Cristo; Cristo, el jefe de toda la creación, la ha escogido para que sea su cuerpo terrestre.
CAPITULO IV
LOS MIEMBROS DEL REINO DE CRISTO
Y LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA
Los miembros del reino de Cristo
Ser miembro de un reino implica siempre dos cosas ala vez: primero, ser gobernado; pero también participar en el gobierno, aun estando subordinado a su jefe.
Los miembros de la Iglesia
Los miembros de la Iglesia saben todo eso. Saben que Cristo reina; son, pues, miembros de ese reino conscientemente. Eso es ante todo lo que los distingue en cuanto Iglesia de todos los demás miembros del reino de Cristo, que pueden estar al servicio de esta soberanía.
Aquí justamente podemos ver el puesto céntrico que ocupa la Iglesia en el conjunto del reinado de Cristo. Para comprenderlo plenamente es necesario darse cuenta de cómo, desde el principio, todo tiende hacia la Iglesia. Según el testimonio bíblico en su conjunto, el plan redentor de Dios se despliega teniendo como fin a la iglesia.
Tal es el origen de la Iglesia, cuerpo de Cristo, si se le considera en su relación a toda la historia de la redención. Hemos visto que la iglesia es el centro de ere reino, ya que ha sido escogida para ser el lugar terrestre del cuerpo de Cristo. Es además su centro, por ser el cuerpo de Cristo en cuanto comunidad humana hacia la cual desde sus orígenes, tiende el plan divino de la redención. Por ello los miembros de la Iglesia reinarán con Cristo en el acto final de su reino, a saber, en ese “reino milenario” (Ap 20 1 ss) y participarán en el juicio pronunciado contra los demás miembros del reino de Cristo. En un sentido más estricto, “reinarán con Cristo” (2 Tim 2:12)
CAPITULO V LA MISION DE LA IGLESIA
EN EL REINDADO DE CRISTO
La iglesia, como cuerpo del mismo Cristo es, pues, el mayor de los dones de Dios. Sin embargo participa de toda la ambigüedad que caracteriza el período comprendido entre la resurrección y la vuelta de Cristo; el pecado y la muerte subsisten en ella porque está integrada por hombres pecadores, aunque salvados por la fe.
En la Iglesia es donde se nos da el cuerpo de Cristo, el cual representa la piedra angular de su reino
La predicación del evangelio a los paganos tiene que durar durante todo el período de la Iglesia que va de la ascensión de Cristo hasta su vuelta. Porque el fin no llegará hasta que se haya predicado a todos el evangelio (Mt 24,14)
Es verdad que la Iglesia no cesa de trabajar para que aumente la comunidad de los que se saben gobernados por Cristo; no obstante, sabe que el ejercicio de la realeza de Cristo y el advenimiento del reino de Dios no dependen del éxito o del fracaso de su predicación. La realeza de Cristo se anuncia también con los hechos: mediante el ejercicio de la caridad y por el sufrimiento; en efecto, en el sufrimiento de la Iglesia se manifiesta de una manera particular la realeza de Cristo.
Es esencial que a la realeza de Cristo que se anuncie esa certeza al mundo, realeza que terminará únicamente con el advenimiento del reino de Dios.
25 de abril de 2008
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